Mucho antes de que la lambretta se asociara a estrellas del fútbol moderno, un futbolista brasileño ya había ejecutado ese gesto técnico en partidos oficiales. Su nombre era Kaneko, un jugador que pasó por el fútbol sudamericano y europeo y cuya creatividad en el campo dejó una huella silenciosa pero duradera en la historia del juego.

Un regate nacido en el fútbol brasileño

La lambretta, uno de los regates más reconocibles del fútbol, consiste en levantar el balón con ambos pies para superar por encima al rival en un solo movimiento. Aunque con el paso del tiempo se popularizó gracias a figuras de primer nivel, su origen se remonta a décadas atrás, en un contexto muy distinto al actual.

Según diferentes testimonios históricos y registros de la época, el gesto fue realizado por primera vez por Kaneko, un futbolista brasileño que desarrolló su carrera en ligas donde el talento individual y la improvisación eran parte esencial del juego. En un fútbol menos mediatizado y con menor exposición internacional, su aportación quedó durante años fuera del foco global.

Kaneko fue un futbolista ofensivo brasileño, dotado de una técnica depurada y una clara vocación por el juego creativo. Aunque no alcanzó la fama mundial de otros compatriotas, sí dejó un recuerdo persistente entre quienes compartieron vestuario o se enfrentaron a él.

Durante su carrera, Kaneko destacó por su capacidad para romper defensas mediante el regate, utilizando recursos poco habituales en su tiempo. La lambretta no nació como un gesto de provocación, sino como una solución técnica para superar rivales en espacios reducidos. No existen cifras oficiales exhaustivas sobre su trayectoria, algo habitual en futbolistas de generaciones anteriores, especialmente aquellos que desarrollaron buena parte de su carrera fuera de los grandes focos mediáticos.

De gesto funcional a símbolo del espectáculo

En sus primeras apariciones, la lambretta no era vista como un gesto estético, sino como una acción eficaz. Con el paso del tiempo, el regate fue adoptado por otros jugadores brasileños y sudamericanos, hasta convertirse en un símbolo del fútbol de fantasía.

Décadas después, la acción sería reinterpretada por futbolistas de élite, ya en un contexto mediático completamente distinto, donde cada gesto técnico se amplifica en redes sociales y retransmisiones globales. En ese proceso, el nombre de Kaneko quedó relegado a un segundo plano, aunque su legado permaneció en el propio juego.

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