El mediocentro se ha convertido en una de las posiciones más determinantes y mejor pagadas del fútbol moderno. En una era marcada por la presión alta, la gestión del ritmo y la salida limpia de balón, los grandes clubes europeos invierten cifras históricas en futbolistas capaces de sostenerlo todo. En ese contexto económico y deportivo se explica la comparación entre Declan Rice y Rodri Hernández, dos jugadores clave en la Premier League que representan modelos distintos de liderazgo, pero una misma realidad: el valor estratégico del centro del campo en 2025.

Ambos son indiscutibles en sus equipos, referentes tácticos y piezas esenciales en proyectos aspirantes a todos los títulos. Sin embargo, sus caminos hasta la cima y la manera en la que sus clubes han construido sus contratos revelan matices interesantes sobre cómo se paga hoy el talento, la fiabilidad y la jerarquía en el fútbol de élite.

Rice es el gran símbolo del Arsenal contemporáneo, el fichaje que marcó un antes y un después en la ambición del club londinense. Rodri, en cambio, es la columna vertebral del Manchester City de Pep Guardiola, un futbolista que no necesita foco mediático para justificar su peso dentro del mejor equipo de Europa de los últimos años. Dos perfiles distintos, dos salarios de élite y una comparativa que ayuda a entender hacia dónde va el negocio del fútbol.

Declan Rice irrumpió muy joven en la Premier League, pero su consolidación fue progresiva. Capitán del West Ham, campeón europeo con los ‘hammers’ y líder dentro y fuera del campo, su salto al Arsenal no fue solo un traspaso récord, sino una declaración de intenciones. El club apostó por él como eje del proyecto, como futbolista total capaz de defender, organizar y llegar al área rival. Su crecimiento deportivo fue acompañado de una construcción mediática potente: Rice es imagen del nuevo Arsenal competitivo, ambicioso y con vocación global.

Rodri Hernández siguió un camino diferente. Formado en el Villarreal, consolidado en el Atlético de Madrid y perfeccionado en el Manchester City, su evolución fue la del futbolista que mejora rodeado de exigencia máxima. En el sistema de Guardiola se convirtió en imprescindible, hasta el punto de que su ausencia altera por completo el funcionamiento del equipo. Menos explosivo en lo mediático, su impacto se mide en control, equilibrio y continuidad. Es el tipo de jugador que explica por qué el City gana incluso cuando no brilla.

El sueldo de ambos, en detalle

El sueldo de Declan Rice en el Arsenal alcanza los 14,50 millones de euros brutos anuales, una cantidad que lo sitúa entre los futbolistas mejor pagados de la plantilla y de la Premier League. Traducido al día a día, su salario ronda 1,2 millones de euros mensuales y cerca de 278.000 euros por semana. Es el reflejo de un contrato pensado para retener liderazgo, proyección y valor de mercado a largo plazo.

El salario de Rodri Hernández en el Manchester City es ligeramente inferior, pero igualmente élite: 13,37 millones de euros brutos al año, lo que supone alrededor de 1,11 millones mensuales y unos 257.000 euros semanales. La diferencia económica no es enorme, pero sí significativa desde el punto de vista simbólico. Rice cobra más como emblema de proyecto; Rodri cobra como garantía de éxito sostenido.

Más allá del sueldo base, ambos futbolistas incrementan notablemente su fortuna gracias a patrocinios y acuerdos comerciales. Rice, por su perfil británico, liderazgo visible y proyección como rostro del Arsenal, resulta especialmente atractivo para marcas deportivas y comerciales del mercado anglosajón. Su imagen está asociada a valores de trabajo, compromiso y modernidad, lo que refuerza su posición dentro del ecosistema publicitario del fútbol inglés.

Rodri, por su parte, mantiene un perfil más bajo fuera del césped. Sus ingresos por patrocinio son más discretos, aunque sólidos, y están vinculados a marcas que buscan credibilidad, rendimiento y una asociación con el éxito deportivo. No es una superestrella de escaparate, pero su presencia constante en los grandes escenarios le garantiza estabilidad económica y prestigio internacional.

El estilo de vida de ambos acompaña esa diferencia de narrativa. Rice representa al futbolista moderno de Premier League: visible en redes sociales, con propiedades en Londres, coches de alta gama y una vida pública controlada pero presente. Rodri opta por un perfil más reservado, centrado en el rendimiento, la formación personal y una vida lejos del ruido mediático, algo que encaja con la cultura interna del Manchester City.

Esta comparativa no va solo de cifras. Habla de cómo el fútbol valora hoy el control, la inteligencia táctica y la regularidad. En un mercado cada vez más inflacionado, Rice y Rodri representan dos maneras de justificar salarios millonarios sin necesidad de fuegos artificiales. Son el recordatorio de que, en el fútbol moderno, quien manda en el centro del campo también manda en la cuenta bancaria.

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