Asunción será durante las próximas semanas uno de los grandes escaparates mundiales del patinaje. Paraguay acogerá los World Skate Games, el gran campeonato internacional que reúne en una misma sede a una decena de disciplinas bajo el paraguas de World Skate. España acudirá con una delegación de 143 deportistas y 42 técnicos, repartidos entre modalidades tan diferentes como el hockey sobre patines, el patinaje artístico, la velocidad, el skate o el freestyle.
La expedición española llega además con un objetivo concreto: superar las 49 medallas conquistadas en Italia en 2024. La dimensión deportiva de la delegación está, por tanto, fuera de discusión. La otra cuestión es qué ocurre cuando desaparecen las banderas y los focos. Porque esos 143 deportistas comparten camiseta en Paraguay, pero no necesariamente comparten realidad económica.
El caso donde sí existe una profesión
Hay una diferencia evidente entre las disciplinas colectivas con una estructura de clubes y buena parte de las individuales. El hockey patines cuenta con competiciones nacionales consolidadas, clubes profesionales o semiprofesionales y competiciones europeas de clubes durante toda la temporada. Para una parte de sus mejores jugadores, el contrato con un club constituye una fuente de ingresos estable.
El caso de Aina Florenza resulta especialmente revelador. Campeona del mundo y elegida mejor deportista femenina de la RFEP en 2025, la jugadora explicó este año que siempre quiso vivir del hockey y que su llegada al CP Vila-sana le permitió convertir finalmente esa aspiración en su profesión. La propia Florenza, sin embargo, se había formado en Educación Infantil ante la dificultad de construir una carrera económica duradera en un deporte minoritario. La paradoja está ahí: una de las mejores jugadoras del planeta tuvo que pensar en una segunda vía profesional precisamente porque vivir del deporte no estaba garantizado.
Campeones del mundo que estudian
Fuera de las grandes estructuras de clubes, la realidad cambia. El patinaje artístico, la velocidad o las diferentes modalidades de freestyle pueden producir campeones mundiales sin generar necesariamente un sueldo equivalente.
Paula Romaguera es un ejemplo extremo. La madrileña encadenó títulos mundiales de patinaje artístico en línea en 2024 y 2025, mientras estudiaba Ingeniería Biomédica. Para afrontar el Mundial de Pekín de 2025, además, puso en marcha junto a su entrenadora un crowdfunding que recaudó 625 euros de 25 donantes para ayudar a sufragar los costes del proyecto.
No es una anécdota menor. Demuestra que incluso un título mundial puede convivir con una economía deportiva en la que los gastos de competición siguen siendo relevantes para el propio deportista.
Algo similar ocurre en modalidades como el inline freestyle. Álvaro Nieto terminó 2025 como número uno mundial de speed slalom y volvió a serlo al arrancar 2026, después de competir también con España en europeos y World Skate Games. La propia estructura de la modalidad muestra un ecosistema construido alrededor de clubes, ligas, campeonatos y actividades formativas, mucho más que alrededor de grandes contratos profesionales.
La camiseta nacional tampoco es una nómina
Y aquí aparece otra diferencia importante. Representar a España no significa cobrar un salario de la selección.
El Consejo Superior de Deportes mantiene diferentes programas de ayudas para deportistas de alto nivel, resultados internacionales, protección social y becas Team España-ADO. En 2026 la convocatoria global asciende a 29,4 millones de euros, pero las becas CSD Team España-ADO y Team España Transición están vinculadas a federaciones con pruebas incluidas exclusivamente en el programa de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Eso deja fuera de ese esquema olímpico a buena parte de las especialidades que estarán en Asunción. Un deportista puede ser campeón de España, campeón europeo, campeón mundial y miembro de la selección y, aun así, tener que combinar entrenamientos con estudios, trabajo, enseñanza o patrocinadores particulares.
No todos parten del mismo punto. En hockey existe una estructura de clubes que permite construir contratos. En las disciplinas urbanas, el patrocinio de marcas puede convertirse en una vía de ingresos. En otras especialidades, el trabajo como entrenador o monitor, los clubes y las ayudas públicas forman parte del ecosistema que permite sostener la carrera.
Diez deportes bajo una misma bandera
La RFEP viene creciendo en ingresos y reduciendo deuda, pero la propia federación reconoce que el aumento de los costes de viajes, alojamiento y organización de competiciones supone uno de sus retos económicos.
Los 143 deportistas viajarán a Paraguay con la misma misión y la misma camiseta. Pero cuando termine el Mundial, sus caminos volverán a separarse: algunos regresarán a un club que les paga, otros a una pista donde entrenan mientras estudian, otros buscarán patrocinadores y otros tendrán que trabajar además de competir. La gran selección española de patinaje no es una profesión. Es, en muchos casos, el escaparate de una profesión que todavía hay que conseguir construir.
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