La unidad de antidisturbios de la Policía Nacional ha desahuciado a Maricarmen, despúes de un violento operativo que se ha extendido horas. Una anciana de 87 años con discapacidad se queda en la calle pese a la resistencia de cientos de vecinos, que han puesto sus cuerpos fuera y dentro del portal para evitar el desalojo. Sin embargo, nada ha frenado a los agentes, que han expulsado a la prensa de la zona y ha acometido duras cargas contra los allí presentes. Una actuación validada por la Justicia y que beneficia al fondo buitre Urbagestión Desarrollo e Inversión SL.

Gobierno central, Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital se han lavado las manos. Una donante anónima se ha ofrecido a asumir el alquiler, pero el fondo lo ha rechazado. El Sindicato de Inquilinas y cientos de vecinos han intentado evitar el desahucio de Maricarmen, acampando desde la noche anterior. Sin embargo, antes del amanecer, cascos, escudos y porras comenzaban a rodearles. Las tiendas de campaña, con pertenencias dentro, han sido las primeras en sufrir la furia policial, cuando todavía no había amanecido. Minutos después, le ha llegado el turno a los vecinos.

Los agentes han expulsado a la prensa de la zona, evitando el derecho a la información y la cobertura de su actuación. Posteriormente, han comenzado a retirar por la fuerza a los vecinos que protagonizaban una sentada justo delante del portal, arrastrándolos por el suelo. Simultáneamente, los congregados fuera de las fronteras del cordón policial, a los que se sumaban a los que sacaban arrastras, han sufrido duras cargas mientras protestaban. Golpes a un lado y al otro de la barrera policial para desahuciar a una anciana de 87 años.

La comisión judicial ha hecho aparición a las 9:30 horas, cuando la Policía ya llevaba horas realizando el trabajo sucio. Poco a poco, los agentes han sacado a los congregados, hasta llegar al portal. En el interior, más militantes resistían. Los agentes han percutido por la fuerza y, después de arrojar gas, han ido expulsando a los vecinos. El último paso de la vergüenza se encontraba en el sexto piso del número 46 de la calle Alcalde Sainz de Baranda. Allí, Maricarmen aguantaba acompañada por miembros del Sindicato de Inquilinos.

Como la anciana con movilidad reducida, los agentes han subido las escaleras de los seis pisos hasta llegar a la puerta. Han accedido al inmueble, han expulsado a quienes acompañaban a la vecina y, tras ellos, ha subido el SAMUR. Finalmente, Maricarmen ha salido de su casa en camilla.

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