No sabemos si el entrañable Bilbo Bolsón emprendió su aventura en pos de un tesoro porque andaba necesitado de crédito, y el banco se lo negaba, o si simplemente le apremiaba un poco de peligro para añadir sabor a una vida demasiado atada a unos horarios inamovibles y al confort de su agujero hobbit. Seguramente fue lo segundo, aunque un extra en el bolsillo nunca viene mal y, por desgracia, abordar viajes de final incierto no es nuevo, pues muchos emprendemos auténticas aventuras cuando peregrinamos al banco en busca de crédito. Sin embargo, en múltiples ocasiones esta tarea resulta tan complicada como sustraer una insignificante moneda de oro al acaudalado dragón Smaug que, para colmo, no sabemos para qué quiere el dinero pues seguro que hay colchones mucho más confortables que ese incómodo jergón de oro.

Los bancos se han vuelto dragones
En definitiva, los bancos se han vuelto dragones que duermen medio despiertos sobre sus tesoros, mientras que al particular, aunque disponga de una nómina o de una pensión, le acechan pequeñas deudas que necesita saldar como la reparación del coche, pagos de seguros o un gasto sobrevenido que, de manera muy maleducada, se presentó en casa sin ser invitado. En esos casos, recibir en préstamo parte de ese tesoro nos vendría de perlas, ¿verdad?

La solución contra los dragones
Por lo tanto, en los últimos tiempos, dado que abundan los dragones amodorrados pero en estado de alerta sobre tesoros, ha proliferado una suerte de empresas dedicadas a conceder préstamos personales, como es el caso de la nueva y creciente empresa Cashper, que ofrece sus préstamos personales de forma rápida con pocos clics, hasta 500€ a devolver en 30 días como máximo. Hay un listado interminable de estas empresas, como Wonga o Vivus, que se pliegan ante nuestras necesidades con tan solo pedirlo y no nos lanzan llamaradas de fuego por pretender algo de su efectivo. Además, no median avales ni farragosas burocracias pues en unos minutos ese dinero esprinta hasta nuestra cuenta para que lo apliquemos, cual ungüento, sobre nuestras heridas financieras. Eso sí, dichas firmas exigen que el beneficiario del crédito reciba algún ingreso, ya sea por razón de nómina o pensión, pues deben existir ciertas garantías de que llegada la fecha del vencimiento (que suele establecerse en los 30 días), ésta pueda ser devuelta. Solo tiene un “pero”, y es que las cantidades no exceden de los 500 euros, aunque el préstamo personal puede ser solicitado cuantas veces se desee.


Otras maneras de obtener crédito
Aparte de estos filones, existen otras maneras de obtener crédito, pues hay dragones que empiezan a consentir en que algo de su tesoro se desvíe hacia otros fines. Así, Deutsche Bank ha previsto canales de liquidez como Préstamo Nómina DB, para aquellos particulares que sean clientes y deseen adelantar hasta cuatro nóminas netas. Dicho créditos, con cantidades de hasta 12.000 euros, se conceden sin intervención notarial lo que redunda en ahorro de tiempo y, además, no hay una comisión de estudio previa.

Sin embargo, pulula algún dragón más de buen corazón (o simplemente que sabe que el dinero no resulta apropiado para dormitar sobre él) al que podemos dirigirnos en busca de liquidez como Catalunya Caixa que despacha ayudas financieras a través de su Préstamo Nómina. Esta última expone a las claras su leitmotiv: “¡Para financiar los gastos extraordinarios imprevistos!”. Esta tesitura es la del común de los mortales, así que el “traje financiero” está hecho a la medida de muchos. A su favor, podemos destacar que se aprueban al 0% de interés, siempre que la nómina y los recibos estén domiciliados

Idéntica filosofía se desprende de la línea Préstamo Cero (también perteneciente al clan de Catalunya Caixa) que se concede en un plazo de 24 horas y por un importe máximo de 7.000 euros. Para aquellos que todavía duden de si enamorarse o dejar pasar de largo a este bellezón financiero, les informamos de que no concurren comisiones ni de estudio ni de apertura.

De esta manera, los dragones empiezan a advertir que un lecho de dinero no es lo más apropiado  para echarse la siesta pues resulta incómodo y solo propicia las pesadillas. Sin embargo, si se obcecan en esta insana costumbre, siempre hay empresas dedicadas a los préstamos rápidos que prefieren dormir sobre colchones y permiten que su “tesoro” fluya por las cuentas de los clientes.