El turismo español arranca 2026 manteniendo un tono de crecimiento moderado, pero condicionado por un entorno internacional cada vez más golpeado. En este contexto, Exceltur destaca el papel de España, reforzando su posición como destino seguro y competitivo, aunque con la necesidad de adaptarse a un escenario volátil donde la gestión de costes y la conectividad serán claves para sostener el papel del turismo como motor económico.

Se cierra el primer trimestre de 2026 y Óscar Perelli, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, ha presentado en representación de la asociación la Valoración Turística del Primer Trimestre de 2026 y Perspectivas para el Segundo y el Conjunto del Año: “un crecimiento que refleja esa normalidad en el crecimiento turístico, aunque con comportamientos muy diferentes entre sectores, especialmente afectados en el caso del transporte”. Las constantes alteraciones del contexto geoestratégico global, junto con la aparición de sus efectos económicos —especialmente sobre la inflación y los precios del transporte—, así como la creciente incertidumbre del consumidor, configuran un escenario poco favorable para el turismo a nivel mundial. En este contexto, “la guerra es el peor enemigo del turismo, y desde Exceltur esperamos que haya una tregua de paz estable”.

Todo ello impacta en un mercado que, en España, había comenzado el año con una destacada fortaleza de la demanda y un fuerte deseo de viajar, cerrando el trimestre con un crecimiento real del PIB turístico del +2,1% y un aumento de las ventas del +4,0%. Este comportamiento positivo se produce, no obstante, en un entorno de cautela por parte de la demanda, ante la preocupación por la evolución del conflicto y sus efectos sobre los precios del transporte y la capacidad de gasto de los turistas. En este sentido, Perelli destaca también “un mayor y mejor empleo en el sector turístico, con el porcentaje de contratos temporales en mínimos”.

Los españoles muestran una mayor preferencia por viajar dentro del país

El sector turístico español afronta este desafío a corto plazo condicionado por factores contrapuestos, todos ellos ligados a la aún incierta duración, alcance y estabilidad del conflicto en Oriente Medio. “El estallido del conflicto introduce efectos directos e indirectos en el turismo”, apunta Perelli, quien subraya la necesidad de que “tenga una duración limitada y acotada territorialmente”. En un escenario deseable de guerra breve, limitada geográficamente y con una estabilidad relativamente duradera, las previsiones sitúan el crecimiento de la actividad turística real en España para 2026 en el +2,5%, superando tanto la estimación de enero (2,4%) como el resultado de 2025 (+2,1%).

Este mejor comportamiento esperado para 2026 se explicaría, en gran medida, por la mayor llegada de turistas —tanto internacionales como nacionales— a destinos españoles, favorecida por la percepción de seguridad, frente al impacto negativo de la subida de precios, los tipos de interés y otros efectos económicos sobre el consumo turístico. En este sentido, “los españoles están mostrando una mayor preferencia por viajar dentro de España en el contexto actual, aunque previamente la demanda nacional crecía más hacia destinos internacionales”.

Bajo este mismo supuesto de estabilidad, se estima que el llamado efecto de “destino refugio” podría aportar cerca de 2,0 puntos de PIB turístico al crecimiento de 2026 (4.239 millones de euros), compensando prácticamente la pérdida estimada de 1,9 puntos (4.045 millones de euros) derivada del encarecimiento de los viajes y la reducción del gasto turístico. Así, “el turismo podría aportar en torno al 16% del crecimiento total de la economía española”, en línea con las estimaciones del sector.

De este modo, España mejoraría ligeramente su desempeño turístico en 2026, contribuyendo con el 15,9% del crecimiento económico nacional y consolidándose nuevamente como un motor clave de la economía, cuyo crecimiento el Banco de España sitúa en el +2,3%. No obstante, este impulso procede de un contexto no deseado por el sector, que aspira a ganar competitividad mediante la generación de mayor valor añadido, sin depender de situaciones de impacto humanitario.

En este escenario, preocupa especialmente el fuerte aumento de costes operativos, que ya está afectando a los resultados empresariales, con especial incidencia en las compañías de transporte. Este incremento se concreta en subidas como el +9,0% del petróleo, el +8,1% de la energía y el +7,0% de los suministros, lo que está reduciendo los márgenes empresariales. Como advierte Perelli, “las empresas ya están experimentando ese crecimiento de los costes, especialmente por la energía, lo que está afectando a sus márgenes”. Esta situación podría agravarse si el conflicto se prolonga, afectando a la conectividad, especialmente aérea, y al conjunto de la cadena de valor turística. No obstante, también apunta que “aunque han crecido los costes, aún no se han trasladado a los precios por parte de las aerolíneas”.

En este contexto, los acontecimientos registrados durante el primer trimestre han puesto de manifiesto una serie de aspectos clave que requieren una atención prioritaria por parte de empresas y administraciones. Entre ellos, “los sucesos climatológicos que han provocado cancelaciones, reubicaciones de turistas y problemas operativos, así como retrasos en la alta velocidad”, junto con incidencias relevantes como el corte de la conectividad ferroviaria con Andalucía

En primer lugar, resulta fundamental garantizar el suministro de carburante, especialmente de jet fuel, a precios estables que permitan sostener la conectividad aérea y asegurar la movilidad de los turistas. En palabras de Perelli, “el carburante es un elemento crucial para que el turismo español no experimente una caída en su crecimiento”. 

España ha aprendido la importancia de contar con planes de contingencia

Por otro lado, es urgente intensificar las inversiones de ADIF en el mantenimiento y mejora de la red de alta velocidad ferroviaria, con el objetivo de recuperar la normalidad operativa y trasladar un mensaje de confianza a los usuarios tras las incidencias recientes. De igual manera, cobra especial relevancia la mejora de los planes de contingencia y de respuesta logística, tanto en el ámbito público como privado, ante el aumento de incidencias que están afectando a la operativa del sector. En este sentido, “tras la pandemia, España ha aprendido la importancia de contar con planes de contingencia”.

En paralelo, es necesario intensificar los esfuerzos para mantener el posicionamiento de la marca España como destino turístico de referencia, evitando posibles impactos negativos en los mercados internacionales de mayor valor. También se considera prioritario avanzar en la implementación de la Ventanilla Única Digital de Arrendamientos, con el fin de erradicar la oferta ilegal de viviendas turísticas. Como ejemplo, Perelli señala la necesidad de “una ordenación clara de la oferta turística, evitando fenómenos como taxis pirata o fiestas ilegales en destinos como Ibiza”.

Por último, se plantea la conveniencia de aplicar una moratoria temporal de tasas y tributos turísticos, que permita posponer nuevas cargas fiscales previstas en distintas comunidades autónomas, aliviando así la presión sobre un sector que ya se encuentra afectado por el incremento de costes. 

Finalmente, de cara a los próximos meses, el sector observa con cautela la evolución de la demanda. “Las empresas de destinos vacacionales de sol y playa esperan un mayor crecimiento en el segundo trimestre, aunque el aumento de precios puede afectar negativamente a las decisiones de viaje, que se planifican con antelación”. No obstante, algunos impactos, como “la afectación en Andalucía durante Semana Santa, no han sido tan relevantes como se preveía”, en una campaña que ha mantenido niveles similares a los de 2025.

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