Viajar ya no consiste únicamente en hacer la maleta, reservar un hotel y planificar los lugares que se desean visitar en ese destino tan esperado. Actualmente, el viaje comienza mucho antes de subirse al coche, al avión o al tren. Se inicia frente a una pantalla, donde el viajero se asegura de que el itinerario merece su tiempo y su dinero: un vídeo de 30 segundos en TikTok que muestra las mejores ofertas para ahorrar o incluso una breve conversación con la inteligencia artificial para resolver dudas o temores antes de partir.

Estas prácticas se han consolidado durante los últimos dos años y todo apunta a que en 2026 no solo continuarán entre los amantes de los viajes, sino que se intensificarán.

Esta fue una de las principales conclusiones de la sexta edición de TIS – Tourism Innovation Summit, donde expertos y líderes internacionales dibujaron un nuevo mapa del turismo global. Un escenario marcado por una profunda transformación, impulsada por la IA y, sobre todo, por un viajero mucho más consciente. Estas son las ocho claves que están redefiniendo cómo, por qué y para qué viajamos.

1. Un viajero menos impulsivo

El turista actual planifica más que nunca. Dedica tiempo a comparar, leer y reflexionar, buscando experiencias auténticas, alineadas con sus principios y respetuosas con el entorno y la cultura local. El precio sigue siendo importante, pero ya no es el único factor a tener en cuenta.

2. La IA como agente de viajes

La IA ha dejado de ser una herramienta complementaria para convertirse en una auténtica compañera de viaje. Diseña rutas, ajusta planes en tiempo real y personaliza experiencias según gustos, presupuesto o incluso el estado de ánimo. No obstante, conviene no olvidar el valor de los profesionales del sector: si el presupuesto lo permite, contratar a un agente de viajes sigue siendo una inversión segura, especialmente cuando se viaja a un destino desconocido.

3. Destinos inteligentes gestionados con datos

La masificación ya no es inevitable. Gracias al análisis predictivo, los destinos pueden anticiparse, redistribuir flujos turísticos y proteger la convivencia local. Andalucía y su plataforma Nexus son un ejemplo de este nuevo enfoque, basado no en atraer más turistas, sino en atraerlos mejor.

4. Del turismo sostenible al turismo regenerativo

Ya no basta con “no dañar”. El nuevo turismo aspira a dejar una huella positiva: activar economías locales, cuidar el entorno y fortalecer a las comunidades forma parte esencial de la experiencia.

5. TikTok decide antes que Google

La inspiración principal ya no procede de folletos ni de campañas tradicionales, sino de vídeos reales creados por viajeros, guías o residentes. Un clip de 30 segundos puede generar más deseo —y mayor rentabilidad— que mil imágenes promocionales. Esta realidad obliga a agencias de viajes y servicios turísticos a adaptarse: quienes aún no se han sumado al universo de las redes sociales llegan tarde.

6. Los destinos se cuentan, no se venden

El city branding ha evolucionado de lo visual a lo emocional. Podcasts, relatos personales, sonidos y voces locales construyen hoy la identidad de los destinos. Ya no se visitan lugares: se viven historias, y cada turista quiere escribir su propia página.

7. Viajar juntos sin conocerse

Crecen los viajes en pequeños grupos por afinidad: personas que no se conocen previamente, pero comparten valores, intereses o estilos de vida. No se trata de viajes organizados tradicionales, sino de experiencias compartidas que pueden derivar en amistades duraderas o incluso en algo más. Aunque viajar en solitario sigue siendo enriquecedor, conocer a nuevas personas puede convertirse en una vivencia inolvidable.

8. Alojamientos que crean comunidad

Hoteles, hostels y colivings evolucionan hacia espacios con identidad propia, donde la tecnología, la automatización y el diseño conviven con lo más importante: la experiencia humana y el vínculo con lo local.

Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes

Síguenos en Google Discover