Sin pretender desmontar la imagen espontánea y cercana que proyecta a través de la televisión, Roberto Leal acaba de presentar a su alter ego. El presentador ha compaginado durante meses su labor en los platós con días, tardes y noches de soledad pegadas al teclado. En El sótano, su primera novela, Leal muestra una faceta menos amable y mucho más oscura. "A ti, que aunque no te conozco, sé quién eres", es la dedicatoria del escritor, pero también una premisa clave en este thriller repleto de obsesiones, control y secretos. 

Pregunta: Cuéntanos un poco cómo se cocina esta novela. ¿Por qué decides que es ahora el momento de debutar en la escritura y por qué con un thriller?

Respuesta: Thriller psicológico, noir, suspense o como lo queramos llamar porque es el género que me apasiona. No es lo que transmites en televisión, que es todo luz o cercanía gracias a los programas que presento, pero es lo que me gusta.

Me gusta mucho leer, y sobre todo escribir, sobre la condición humana, esos monstruos que no ves venir, porque no tienen alas y colmillos que te chupen la sangre, pero sin embargo es una persona que tienes sentada al lado y no sabes realmente lo que esconde. Va un poco por ahí, por ese ten cuidado que te están mirando, que nadie está libre de que esa fragilidad entre lo privado y lo público de pronto salte por los aires.

¿Qué me lleva a escribir la novela? Tenía la historia a raíz de algo que me pasó hace mucho tiempo y que siempre pensé que era el inicio de una película o de una novela, porque creo que daría juego. El verano pasado, la Editorial Espasa se pone en contacto conmigo a través de mi editora y le dije que tenía una historia, que no le había llamado porque quería darle forma y que si me dejaba desarrollarla. A partir de ahí empecé a escribir y ha sido apasionante. 

(P): ¿Y nos puedes contar qué fue eso que detonó esta historia? ¿Hay algo de biográfico en el libro?

(R): Biográfico como tal, no, pero sí que hay algo personal que tiene que ver con algo que me ocurre hace muchos años. Vivía de alquiler con mi mujer y nos llegaban al buzón cartas dirigidas a la misma persona. No eran para nosotros, era el mismo número, pero otra dirección.

Eran cartas de bancos, seguros privados, etc; había mucho movimiento detrás de ese nombre y apellido y pensé que si alguien comete la ilegalidad de abrir el correo de otros, porque la curiosidad también es algo inherente a la condición humana, seguramente te puedes enterar de un montón de cosas que esas personas no tienen ni idea de que te están llegando a ti.

Y si tú eres un perturbado o una perturbada, que no tienes nada mejor que hacer que plantarte en su puerta para conocer quién es, y si en lugar de salir él sale su mujer, como ocurre en la novela, acaba pasando que se obsesiona con ella y acaba siendo una invasión. Tú piensas que estás segura en tu casa, de puertas para adentro, y a lo mejor no lo estamos tanto.

(P): ¿Qué has descubierto de ti en esta nueva faceta como escritor?

(R): Cómo gestionar esos momentos de soledad e intimistas que tienes que tener, porque son necesarios y obligatorios a la hora de escribir una novela. Para mí todo esto es nuevo. Estoy acostumbrado a ponerme delante de una cámara y que de pronto me digan que el programa lo vieron ayer dos millones de personas, que es muchísima gente, y sabes a lo que te estás exponiendo. Estás rodeado de un público, de unos compañeros, de concursantes, de invitados, de no sé qué, da igual el formato. Aquí estás solo.

(P): ¿Quizás ha sido más frustrante?

(R): Frustrante no. Me ha parecido muy diferente. De hecho, a mí me ha compensado mucho escribirla. Tiene momentos de laberinto, de decir 'tengo que dejar esto parado' y reposar. Como los guisos, en dos días seguramente haya cogido forma y esté mejor. Es un ejercicio mucho más solitario, más intimista.

Cuando uno empieza a escribir se da cuenta de lo difícil que es, del respeto que hay que tenerle al oficio, al arte de escribir y a cualquier autor. Da igual la calidad de la novela, sino simplemente el hecho de abrirte en canal, porque quieras o no quieras, es como una cremallera y se nota tu voz, tu manera de escribir y  también las cosas que pasan por tu cabeza. Yo no soy ningún loco, pero sí que tengo una buena novela negra que acaba de salir.

(P): Sorprende mucho que debutes con este género porque dista mucho de la imagen que proyectas en televisión. ¿Tenías necesidad de romper con esa imagen?

(R): La verdad es que no. No quiero que la gente vaya diciendo 'cuidado con Roberto que te puede sacar la tripa', no es la idea. Pero sí que me parece curioso que la gente vea otra faceta tuya, la de escritor y la de que una persona que no tiene nada que ver. Aunque yo trato de que el personaje, el presentador, se parezca mucho a la persona, o tú veas muy poca diferencia, más allá de la manera de colocarte delante de una cámara. Pero luego el escritor, o el género que a mí me gusta trabajar, no creo que me cambie para nada la imagen.

Lo que sí que creo es que si la gente le da la oportunidad a la novela, verá que ambas cosas son compatibles. Espero que no asocien que quien escriba una novela negra tiene que estar sí o sí presentando un programa de sucesos. Cosa que yo ya he hecho, porque soy periodista. Yo llevo 8 años en el entretenimiento y 24 en televisión. Imagínate si he cubierto sucesos, desgracias, catástrofes... Ya pasé por allí, entonces, por eso a la hora de escribir puedo colocarme más o menos en la piel de personas que se han visto en situaciones similares.

(P): Y ahora el libro ya se ha publicado, ¿estás preparado o has pensado en las críticas que te pueden llegar? Vivimos en una sociedad en la que estamos muy encasillados y puede volver a abrirse el debate de por qué un presentador ahora escribe un libro.

(R): Seguramente eso esté. 'Otro con novela. Otro de la tele con novela'. Bueno, yo no tengo escudos para esto. Es lícito que cualquiera pueda pensar eso de entrada. Lo único que pido es que, si realmente le gusta leer, como pasa con cualquier autor, que se dé la oportunidad de leerla. Si no quieres, no pasa nada, pero entonces tu opinión está sesgada porque no has dado la oportunidad.

A partir de ahí, críticas, debe haberlas. Habrá críticas buenas y críticas malas. Tampoco me creería que porque le caigas bien todo el mundo diga 'wow, es un diez, bestseller, el Stephen King de Alcalá de Guadaíra'. Eso no va a pasar. Me encantaría, ¿te imaginas el Stephen King de Alcalá de Guadaíra? Bueno, palabras mayores.

Estoy acostumbrado a dar saltos al vacío por mi oficio, porque no me queda otra. No porque yo lo disfrute sea un temerario, pero cuando presentas programas de tele, sabes que te va a ver mucha gente en el mejor de los casos. En otros no te ve nadie. En la novela, espero que haya muchos lectores y que vaya bien, porque al final, estás hecho para eso.

Encima tiene un poso contemporáneo de actualidad, de algo que está muy en boca de todo el mundo, que es la desprotección de datos y lo expuestos que estamos. No hay vampiros. Aquí no está un tío con un crucifijo y una estaca. Ojalá hubiera escrito yo Drácula, por otro lado. Pero bueno, creo que va a haber gente que se puede sentir representada.

(P): El libro llega justo en un momento controvertido para Pasapalabra. ¿Cómo estás viviendo todo este lío de El Rosco?

(R): Lo paso todo por capas. Lo primero, es televisión. Si fuese una cosa que tuviese que ver con mi vida personal o salud, esas son las verdaderas preocupaciones. Esto, por supuesto, es un cambio, pero soy de los que piensa que Pasapalabra es mucho más que El Rosco. Es importante, es innegable, pero creo firmemente en el formato.

Pasapalabra va a seguir en Antena 3, eso es un titular. Si Antena 3 no dice lo contrario yo espero que Roberto siga en ese programa. Y el equipo que está desde los inicios en el programa está con nosotros en la cadena.

Entonces, ¿que haya que buscar una alternativa a la prueba final? Esto lo vamos a ver en los próximos días. Yo no tengo la información directa de la cadena porque, además, en estos días de promoción, estoy un poco fuera y también trato de mantenerme al margen. Pero, sea lo que sea, lo vamos a defender con la misma alegría e intención. Somos los mismos.

(P): Decías que Pasapalabra es más que El Rosco, pero también empiezan a surgir las teorías sobre cómo puede repercutir en las audiencias de Antena 3.

(R): Esto no lo sabe nadie. Yo confío plenamente en que Antena 3 va a seguir en un grandísimo momento. Lo de El Rosco es importante, pero no es lo único que proporciona estas grandísimas audiencias de la cadena. Es innegable que Pasapalabra ha ayudado muchísimo y esto lo podemos ver desde que llega hasta hoy, pero, insisto, Pasapalabra va a seguir en Antena 3.

No solo se está haciendo bien en Atresmedia por parte de Pasapalabra, se está haciendo bien porque hay un equipo de profesionales increíbles, unos programas que son top y este es uno de ellos. Pero hay mucho profesional muy bueno que está haciendo las cosas bien desde hace mucho tiempo.

Sinceramente lo vivo desde la calma. ¿Que va a haber un cambio? Es innegable, pero esto es la vida. Es una sentencia, la Justicia y, a partir, de ahí, televisión.

(P): ¿Es complicado seguir haciendo tu trabajo ajeno al ruido cuando pasan este tipo de cosas?

(R): Estoy acostumbrado a parapetarme y a intentar separar, pero es casi imposible. Sobre todo porque ya no te llega de medios de comunicación que puedes silenciar si quieres, incluso los compañeros te preguntan. Es normal, está en la calle. Y es bueno que esté en la calle, eso significa mucho. Lo malo sería que pasase algo con un programa tuyo y nadie te pregunte ni le interese. Eso es que el programa no funciona.

En este caso, lo trato de vivir con normalidad. No está en mi mano solucionar nada, no soy abogado ni tengo en mi mano los derechos de nada. Lo que tengo es el derecho -porque estoy por contrato-, la obligación y las ganas de seguir disfrutando del programa que a mí me hace muy feliz, y a mucha gente. Entonces, señoras y señores, Pasapalabra sigue en Antena 3.

Y ya para terminar, cuéntanos un poco cuáles son tus perspectivas de futuro ahora que también se te ha abierto esta parte de la lectura. ¿Qué balance quieres hacer? ¿Puedes encaminar las dos? Estoy en un momento muy bonito. Este oficio ya lo sabéis vosotros que soy compañero y te da muchas oportunidades.

(P): Ahora que se abre esta nueva puerta de la escritura, ¿cuáles son tus planes de cara a futuro?

(R): Estoy en un momento muy bonito. Este oficio, ya lo sabéis vosotros que sois compañero, te da muchas oportunidades pero también a veces es frustrante. Ahora estoy viviendo una etapa preciosa, haciendo cosas muy bonitas en televisión. Y luego esta faceta me apasiona. No va a depender de cómo funcione la novela las ganas de escribir otra. Tampoco soy un ansia viva, esto necesita un proceso y no son churros. Trabajaré muchísimo, por supuesto, para una siguiente novela.

La gente dice '¿cómo sacas el tiempo?'. No estoy todos los días en Pasapalabra. En la tele sí, en Pasapalabra no. Grabo el programa dos días a la semana y hago El Desafío un día a la semana. Y los grabo en épocas diferentes del año. Gracias a Dios me puedo organizar. Tengo niños, sí, pero los escritores no son señores y señoras que vivan solos en una casa en una cueva escribiendo, son personas normales que sacan su tiempo y su pasión precisamente dedicándosela a lo que quieren. Y yo quería y tenía la oportunidad de escribir una novela y aquí está.

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