Juan Román Riquelme fue un futbolista argentino mucho mejor de lo que la realidad nos mostró. Un futbolista lento y trotón, pero que sabía perfectamente para qué servía un balón de fútbol. Juan Román se diluyó en el Fútbol Club Barcelona, brilló en el Villarreal y reinó en el Boca Juniors. Gracias a él, existe la expresión popular de ‘Inventa, Román’. Se usa para pedir a alguien que impulse su creatividad. Sin embargo, yo siempre recurro a ella de forma irónica. Si veo a un cuñado en un bar soltando cuñadeces, pienso en ‘Inventa, Román’ para ser testigo de qué nueva barbaridad va a emitir. Si veo a Morata encarar al portero, pienso en ‘Inventa, Román’ porque sé que se va a tropezar y va a acabar con el pie izquierdo sobre la oreja derecha. Pienso en ‘Inventa, Roman’, cuando veo a algún colega cuasicuarentón tratando de ligar con una tía. También cuando pienso en 'Inventa, Román' cuando veo a Enrique Riquelme hacer promesas electorales de cara a las elecciones del Real Madrid.
Por ejemplo, pienso en esas dos palabras cuando leo en Bloomberg que pidió un préstamo con un tipo de interés del 54% a un banco andorrano después de la negativa de entidades bancarias como Banco Santander, BBVA Goldman Sachs, ING o Deutsche Bank . Pienso en ‘Inventa, Roman’, perdón, Enrique, cuando veo a un tipo como Alvise Pérez hacer campaña por él y posar juntos en una foto. También cuando asegura tener el 75% de Cox cuando realmente tiene el 65%. Cuando veo que su padre fue uno de los hombres del presidente Calderón, el dirigente que llevó al Real Madrid a una de sus etapas más oscuras de su historia. Cuando oigo que sus fichajes van a ser Kai Havertz, Rodrigo y quiere sentar a un culé en el banquillo. Cuando escucho que es amigo de Iker Casillas, que ha ido a los toros mientras el Castilla se juega el ascenso a Segunda o cuando le veo vender la Ciudad del Socio en Valdebebas como si fuera una especie de Marina d’ Or con palmeras en mitad de campos de fútbol y sin explicar de dónde va a sacar el dinero para hacerlo. O al ver a los periodistas más antimadridistas de este país hablando bien de él. ¿Pensará que ese apoyo es gratuito?
Riquelme también promete 10.000 nuevos abonos. En el Bernabéu entran 80.000 personas. El Real Madrid tiene 66.000 abonados y hay que tener en cuenta las entradas que se lleva el equipo rival. En Europa son 4.000 y 2.000, para la UEFA. ¿Qué hacemos con peñistas, familiares, patrocinadores o las zonas VIP? Partiendo de la base de que el club señala que estos dos últimos producen 200 millones de euros al año, ¿quién compensa la diferencia? ¿Cómo caben en el campo esos nuevos 10.000 abonados? También pienso en ‘Inventa, Enrique' cuando le escucho decir que no ha tenido tiempo para preparar estas elecciones. ¿Dónde se ha metido en los últimos años? ¿Qué hacía mientras su rival ganaba seis Copas de Europa?
Unos cuantos supimos desde hace mucho tiempo que existe una campaña mediática y periodística para destruir al Real Madrid y a su presidente. Éramos unos pocos locos, luego visionarios, ahora mayoría. Hemos sido testigos de persecuciones despreciables contra jugadores extranjeros, ataques a quienes no cedían a su chantaje informativo y elevaciones desmedidas de la Selección Española para vilipendiar al Madrid. Y, como no, la cacería contra José Mourinho, una de las figuras más importantes de la historia del Real Madrid y que se sentará en el banquillo del Santiago Bernabéu si Florentino Pérez gana las elecciones. La candidatura de Riquelme engloba a la caspa madridista que el club consiguió limpar tras la segunda etapa de Florentino Pérez. La atmósfera que rodea al candidato me huele a 'Iggco, Iggco', a eso de españolizar el Real Madrid, a los que pedían a Morata antes que a Benzema, a los que aplaudían a jugadores del Barça y a los violentos de las esvásticas. Estas semanas están siendo divertidas. Pido muchos ‘Inventa, Enrique’ y un solo ‘Vuélvelo hacer, Florentino’.
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