Una empresa en suspensión de pagos es aquella que declara, por vía judicial, su incapacidad de hacer frente a sus obligaciones de pago. La falta de liquidez suele ser la causa principal de esta situación jurídica. Es decir, la empresa cuenta con suficientes activos (incluso más que pasivos), pero no tiene la capacidad de convertirlos en dinero en el corto plazo. Llegado este punto, la compañía necesita llegar a un acuerdo con acreedores y proveedores para conseguir más tiempo para hacer frente a esas obligaciones en el futuro más inmediato.
Si la falta de liquidez se alarga en el tiempo y la empresa mantiene su estatus de insolvente, es cuando se produce su quiebra.

Ejemplo:

A pesar de la suspensión de pagos, el presidente de Royal Urbis confía en mantener su actividad y en un comunicado que ha difundido asegura que  presenta el concurso voluntario de acreedores ‘para garantizar la continuidad de la empresa y preservar los intereses de los clientes, proveedores, acreedores, accionistas y empleados de la compañía’”.

Suspensión de pagos y concurso de acreedores

La suspensión de pagos en el paso previo al concurso de acreedores. Primero, la empresa declara legalmente su incapacidad de hacer frente a sus pagos y deudas. Posteriormente, a petición de la propia empresa o de sus prestadores, se puede optar por declarar un concurso de acreedores para administrar la deuda sin agotar los recursos ni entorpecer la marcha del negocio.

En un concurso de acreedores, la empresa puede mantener su autonomía y responsabilidad en el desarrollo de su actividad, pero sus recursos pasan a ser controlados por los administradores concursales. Son ellos los que deben confirman la situación temporal de insolvencia y comprobar la ausencia de actividades fraudulentas.

Ejemplo:

Edesa Industrial, heredera de Fagor Electrodomésticos presentó el viernes pasado, en un juzgado de San Sebastián, un concurso de acreedores “con carácter de continuidad”, después de tres años de que el grupo catalán CNA intentara salvar la principal cooperativa de la Corporación Mondragón”.

Diferencia entre quiebra y suspensión de pagos

Una empresa en suspensión de pagos no está necesariamente avocada al cierre: dispone de activos suficientes, solo necesita encontrar la manera adecuada de obtener liquidez. Sin embargo, una empresa en quiebra sí puede desembocar en el cierre del negocio, sobre todo, por tratarse de un problema de solvencia (la columna de pasivos supera la de activos). Normalmente, esta situación de insolvencia se mantiene durante varios ejercicios y se traduce en pérdidas constantes. La deuda no deja de crecer mientras el número de activos se mantiene en niveles insuficientes.  

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