El diario El País daba una noticia en su edición web de anoche. Una noticia sobre un informe que había realizado la Abogacía del Estado "a medida para este caso concreto", en el que la finalidad era saber si la vicepresidenta del Gobierno debía o no inhibirse  en "los actos, decretos, órdenes ministeriales e incluso leyes" que afecten los intereses de Telefónica donde trabaja el marido de Soraya Sáenz de Santamaría, Ivan Rosa Vallejo, de profesión también abogado del Estado (un dato que no es casual, y menos teniendo en cuenta de que es de la misma promoción a la que pertenecía quien hasta hace días era mano derecha de la vicepresidenta, Pérez Renovales).

Un asesor de "tercer nivel"
El texto recogía el contenido del informe, según el cual, se venía a decir que la vicepresidenta tan sólo tendría que inhibirse en caso de que "su esposo fuera el jefe de servicio jurídico de la empresa y no un asesor "de tercer nivel"". El impecable reportaje, recordaba cómo la Ley de Conflicto de Intereses establece que "los altos cargos "vienen obligados a inhibirse del conocimiento de los asuntos (...) que interesen a empresas o sociedades en cuya dirección, asesoramiento o administración tenido alguna parte ellos, su cónyuge o persona con quien conviva en análoga relación de afectividad".

Los autores de la información, que han tenido acceso al documento, recuerdan que esta ley ha sido modificada con posterioridad, y que en este caso no aplica el deber de inhibición porque, según la Abogacía del Estado, esto se impone sólo si "el asesoramiento prestado por el personal del nivel superior en que está organizado o estructurado el propio servicio de asesoramiento de la empresa o sociedad". Nivel que, según el informe de la Abogacía del Estado, "no alcanza ese estatus".

De un informe a un favor
Este reportaje mereció en un primero momento el siguiente titular: "Justicia permite a Santamaría tratar asuntos de Telefónica, donde trabaja su marido". Parecía un titular muy ajustado a la realidad de lo contado. Y en la foto que acompañaba a la noticia se veía al matrimonio Sáenz de Santamaría-Rosa Vallejo durante un desfile del 12 de octubre en lo que era una captura de archivo.



En la edición impresa se mantuvo el titular. Todavía, fuera cual fuera la razón para el cambio final de titular, no se había producido... Pero alguien consideró ya que la foto de la vicepresidenta sobraba... Y se sustituía por una en la que aparecía su marido, Ivan Rosa, solo, en los juzgados de la Plaza de Castilla de Madrid, el día que fue a testificar por el escrache que se hizo frente a su casa.



Vicepresidenta 'ejemplar'
Pero durante la noche se produjo el gran cambio. Nos referimos al titular. Y así, de repente se presentaba como lo más importante de la historia, lo que en el texto era una frase de pasada... Nos referimos a que en el texto, los autores, escriben que "Moncloa afirma que pese a ese informe Santamaría se ha ausentado en dos consejos de ministros en deliberaciones que afectaban a Telefónica".

En realidad, ésto, que se ausentara la vicepresidenta cuando se pudiera producir conflicto de intereses parecería la solución ideal, habría evitado realizar una pregunta específica sobre el caso a la Abogacía del Estado. Pero en cualquier caso, este dato, magnificado, era el que permitía a El País decirnos a todos que tenemos que estar agradecidos a nuestra vicepresidenta, porque el titular que sobrevive en la versión de internet (la otra ha sido borrada) es este que puede verse aquí abajo: "Santamaría se abstiene en los asuntos de Telefónica pese a no estar obligada". Ese 'pese', como se ve, se busca que pese.