Lamentablemente, la educación no siempre es la misma para todos los estudiantes, ya que depende de diversos factores, entre los que uno de los más determinantes suele ser la renta familiar. Es cierto que no se deben olvidar las capacidades y los intereses del alumnado, entre otros muchos elementos, pero el estudio La educación en la sombra en la península ibérica, promovido por el Observatorio Social de la Fundación “la Caixa” en colaboración con la Fundación Europea Sociedad y Educación, advierte de que el refuerzo escolar privado puede acentuar las desigualdades educativas. Esto se debe a que supone un mayor coste económico y de oportunidad para las familias con menos recursos.

El informe confirma que los hogares con mayor renta gastan un 18 % más en clases particulares en España que aquellos que reconocen dificultades para llegar a fin de mes. Estas cifras constituyen una de las principales conclusiones del estudio del Observatorio Social de la Fundación “la Caixa”, que pone de manifiesto la estrecha relación entre la capacidad económica y el acceso al refuerzo educativo.

La investigación constata una brecha tanto en la probabilidad de asistir a clases particulares como en el importe invertido, en función del nivel de ingresos familiares. Así, el porcentaje de estudiantes que recibe este tipo de apoyo oscila entre el 23,1 % en los hogares con economías más ajustadas y el 25,6 % en aquellos con mayor poder adquisitivo. Aunque muchas familias con menos recursos recurren también a estas clases, el esfuerzo financiero que supone puede implicar recortes en otras partidas esenciales del presupuesto familiar.

Infografía sobre la prevalencia de las clases privadas según la facilidad o dificultad para llegar a fin de mes. © Fundación ”la Caixa”
Prevalencia de las clases privadas según la facilidad o dificultad para llegar a fin de mes. © Fundación ”la Caixa”

Este trabajo, cuyo objetivo es profundizar en las motivaciones que llevan a complementar la educación formal con clases adicionales y analizar sus características, ha sido dirigido por Juan Carlos Rodríguez, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Sociología. Para los resultados de España, ha contado con la colaboración de Mercedes Esteban Villar, vicepresidenta de la Fundación Europea Sociedad y Educación, y para Portugal con los investigadores Bruno P. Carvalho, Pedro Freitas y Susana Peralta.

La encuesta realizada en España en 2024 se llevó a cabo de forma online sobre una muestra de 2.500 padres, madres o tutores de todo el país con hijos de entre 6 y 18 años, escolarizados en educación primaria, secundaria obligatoria o educación posobligatoria.

Cuando aprender depende del bolsillo familiar

Teniendo en cuenta el impacto potencial de las clases particulares en el rendimiento académico, el estudio subraya que el acceso desigual a este refuerzo educativo puede intensificar las brechas educativas ya existentes. Además, supone una mayor presión financiera para los hogares con ingresos más bajos, que a menudo destinan un porcentaje más elevado de sus recursos a este fin en comparación con las familias más acomodadas.

De hecho, los investigadores recuerdan que la evidencia previa demuestra que los ingresos familiares y el nivel educativo de los progenitores influyen de manera decisiva en el desempeño académico de los hijos. Según datos de las Estadísticas de la UE sobre ingresos y condiciones de vida (SILC) de 2019, en España los hijos de padres con estudios superiores tienen entre un 70 % y un 80 % de probabilidades de cursar también estudios superiores. En contraste, esta cifra cae por debajo del 30 % cuando los padres no completaron la educación secundaria inferior.

El informe señala que uno de cada cuatro estudiantes de entre 6 y 18 años en España recibe clases particulares fuera del sistema educativo formal. En términos absolutos, alrededor de 1,4 millones de estudiantes contaban en 2024 con algún tipo de apoyo educativo complementario.

El tiempo medio dedicado a este refuerzo es de tres horas semanales, mientras que el gasto mensual medio por estudiante asciende a 97 euros, siendo matemáticas la asignatura que concentra una mayor parte del presupuesto familiar. Desde una perspectiva económica, el mercado de las clases particulares en España mueve más de 148 millones de euros al mes, lo que equivale a cerca de 1.480 millones de euros anuales.

La prevalencia de este tipo de apoyo varía notablemente según la etapa educativa. Su uso es reducido en el primer ciclo de primaria (13,2 %), aumenta progresivamente y alcanza su máximo en bachillerato (35,6 %). Según los autores, esta mayor demanda refleja la importancia que las familias otorgan a una etapa marcada por pruebas académicas decisivas para el futuro educativo del alumnado.

En cuanto a las materias, inglés encabeza la demanda de clases particulares (52,7 %), seguido de matemáticas (40,2 %). Otras asignaturas como lengua (11,5 %), física (10,9 %) y química (8,4 %) presentan porcentajes sensiblemente inferiores. En estas últimas, el acceso depende en mayor medida del rendimiento académico previo.

La mayoría de las clases se imparte en centros de enseñanza (53,3 %), seguidas de aquellas que tienen lugar en el domicilio del estudiante (21,4 %). El formato predominante es el de clases grupales, que representan cerca del 60 %, frente a las clases individuales (25,3 %).

El principal motivo para recurrir a clases particulares son las dificultades del alumnado en una materia concreta (28,6 %), seguido de las limitaciones de las familias para ayudar en casa (24,9 %). Además, los estudiantes con necesidades educativas especiales o problemas conductuales presentan una incidencia especialmente elevada, que alcanza el 48,8 %.

En conjunto, los resultados indican que las familias utilizan mayoritariamente este refuerzo educativo como un mecanismo de apoyo complementario cuando el alumnado tiene dificultades para alcanzar buenos resultados académicos.

Compromiso con la educación como motor social

La Fundación “la Caixa” mantiene un firme compromiso con la educación como uno de los principales motores de cohesión social. A través de iniciativas como CaixaProinfancia, desarrolla un modelo de acción social y educativa integral orientado a mejorar las oportunidades de desarrollo de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, mediante herramientas como el refuerzo educativo.

Asimismo, con el programa EduCaixa, pone a disposición de equipos directivos, profesorado y alumnado una amplia gama de recursos destinados a promover un aprendizaje más significativo, inclusivo e integral.

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