Tras el adelanto electoral extremeño y la puesta en marcha de los primeros trámites y relevos administrativos consecuencia del mismo, como que el PP se hiciera con la Presidencia de la Mesa de la Asamblea de Extremadura, queda todavía una asignatura pendiente: la investidura. María Guardiola intentaba esta semana retomar los contactos con Vox para ello después de que las elecciones les dieran unas alas que no tenían previamente, pero los ultraderechistas han congelado las negociaciones y solamente le dan largas a la 'popular'. Su misión parece clara: demorar todo lo posible los contactos con la 'popular' extremeña para no pactar antes de las elecciones en Aragón y no darle al electorado una sensación de complacencia con el PP a las puertas de unas elecciones autonómicas, a pesar de que es previsible que ambas formaciones rubriquen en Extremadura un acuerdo de investidura tarde o temprano.

Menuda agenda tienen!", ironizan desde el Gobierno de Guardiola, que repara en la demora deliberada de Vox para sentarse a negociar por tener los comicios aragoneses en la lontananza. Su conclusión es simple: Vox no quiere sellar en público un pacto con el PP a las puertas de las votaciones aragonesas para que ello no afecte a su cálculo público. "Esto no va de Extremadura", lamentan, e incluso no descartan que dilaten las negociaciones hasta después de las elecciones de Castilla y León del 15 de marzo. Los Estatutos electorales extremeños permiten a los de Abascal no mover un dedo hasta prácticamente el mes de mayo, por lo que podrían reservarse estos movimientos para sus propios cálculos.

El calendario que maneja la ultraderecha

Según las normas establecidas en el artículo 25 del Estatuto de Extremadura, el nuevo presidente de la Asamblea extremeña, Manuel Naharro, tiene 15 días hábiles para designar a un candidato a presidir la Junta, es decir, hasta el 10 de febrero. Guardiola ganó las elecciones del 21 de diciembre con 29 escaños y un 40% de los sufragios, insuficientes para la mayoría absoluta, por lo que depende de que Vox le dé el visto bueno a su candidatura o al menos se abstenga. En el PP extremeño y en otros territorios populares consideran que en ningún caso pactarán antes del 8 de febrero, elecciones de Aragón, para seguir arrastrando su buen momento de forma hasta las urnas.

Por su parte, la ultraderecha argumenta que es Guardiola quien está dinamitando las negociaciones. "Queremos aquellas consejerías que nos permitan cambiar esas cosas que son esenciales, que representan un cambio de rumbo sobre seguridad, prosperidad", argumentaba este viernes Ignacio Garriga, secretario general de los de Abascal, en RNE. "Esto es lo que hemos pedido y parece que Guardiola no está dispuesto a ello", agregaba como argumento para no seguir negociando. Echando un ojo a la última encuesta electoral de 40dB, el escenario aragonés sería muy similar al de Extremadura: victoria holgada del PP, pero insuficiente para conseguir la mayoría absoluta, pasando a depender de la ultraderecha en un territorio más. El caso de Aragón, además, es flagrante, ya que los sondeos le otorgan a la ultraderecha trece diputados que casi duplican los siete que ostentan actualmente.

Continuando con el calendario, Naharro tiene como fecha límite el 3 de marzo para convocar la sesión de investidura. Para entonces ya habrán pasado las elecciones aragonesas y Guardiola podría haber alcanzado un pacto con la ultraderecha, pero seguirían en el horizonte los comicios castellanoleoneses. "Vox va a esperar a que pase Castilla y León", llega a argumentar un dirigente autonómico del PP en otra región, que lamenta que "María [Guardiola] lo tiene muy complicado" y que "se llevan muy mal". De este modo, un escenario más que plausible es que Guardiola acuda a la sesión de investidura en torno al 3 de marzo sin acuerdo con Vox si los ultras no hacen esfuerzo por acercarse al PP antes del 15 de marzo, o que salga elegida por mayoría simple en segunda vuelta.

La última fecha límite es el 3 de mayo. Llegados a tal día, si no hubiera prosperado la sesión de investidura porque Vox vote en contra tanto en una primera como en segunda vuelta, se abriría otro plazo de dos meses. Durante ese tiempo, Naharro podrá repetir la sesión de investidura las veces que sea procedente. Si ninguna prosperara, se convocarían elecciones otra vez, un escenario que, a juicio del PP, Vox no quiere. No obstante, tienen claro que apretarán todo lo que puedan para presionar a Guardiola. Tras las dos próximas elecciones, ya solamente quedará Andalucía en el punto de mira, esperadas para verano. Pese a las insistencias de Vox, desde el gabinete de Guardiola advierten de que tiene que haber una "proporcionalidad" auténtica en sus ruegos, y que solamente podrá haber acuerdo si éste va ligado a la aprobación de Presupuestos, que fue precisamente una de las causas que motivó la temprana repetición electoral. A favor de la presidenta extremeña en funciones juega que una de las dos negociadoras es Montse Lluis, secretaria general adjunta de Vox, con la que mantiene una mejor relación.

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