Fruto del anuncio “fake” con el que el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida informaba que renunciaba al proyecto del cantón de limpieza en el barrio de Montecarmelo, los vecinos han redoblado sus protestas ante lo que consideran “mentiras inadmisibles” por parte del consistorio y han estado presentes este martes en el pleno municipal, hasta donde han llevado los nombres de los siete mil niños del barrio madrileño, directamente perjudicados por el proyecto del cantón al ubicarse este entre colegios.

Sin embargo, pese a la presencia de los vecinos de Montecarmelo, tanto el alcalde de la ciudad, como la vicealcaldesa, Inmaculada Sanz, han abandonado sus escaños justo en el momento en el que se ha procedido a la votación para paralizar las obras del cantón, “un desprecio inadmisible” a juicio de la Asociación Vecinal de Montecarmelo. Pese a este plantón del que es el principal responsable de la instalación del cantón de limpieza en la parcela 26.2b entre colegios, y a excepción del Partido Popular (PP), el resto de las formaciones han votado a favor de paralizar las obras.

En línea con todo ello, el concejal presidente del distrito Fuencarral-El Pardo, José Antonio Martínez-Páramo, ha insistido en el relato ya defendido a principios de marzo, con el que señalaban que limitaban las obras del cantón a la instalación de un vestuario para 30 operarios, pero utilizando para ello una superficie de 14.000 metros cuadrados. “Martínez-Páramo admite los 6000 metros cuadrados del parque de maquinaria. Sigue negando el SELUR al que dijo renunciar en todo Montecarmelo, pero su ubicación sigue siendo la oficial: "parcela" 26.2b, donde están los 14.000m2 de la ‘Valla de la vergüenza’”, reprocha en un mensaje publicado en redes la Asociación Vecinal.

En esta línea de las protestas, los representantes de los vecinos que este martes se han dado cita en Cibeles han aprovechado para hacer una lectura en la que han mencionado a los siete mil niños que viven en el barrio y que van a ser de los principales afectados por el cantón, ya que el Ayuntamiento pretende ubicarlos entre los colegios de la zona. “Andrés, Mario, Liang, Bosco... Estos son los 7000 niños de Montecarmelo. Por ellos luchamos de forma pacífica. Porque ningún niño se merece una central industrial pegada a su cole o en el camino a él. Un espacio seguro y saludable, eso es lo que pedimos”, insisten los vecinos.

Almeida, investigado por la Eurocámara

Este pasado febrero, los vecinos de Montecarmelo llevaron hasta Bruselas una petición para que el Parlamento Europeo investigara este espacio de limpieza que el Ayuntamiento de Madrid prevé construir al lado de viviendas y colegios. Tras ello, Europa daba el visto bueno a estudiar en detalle la decisión del Consistorio.

El tema ascendía definitivamente al Comité de Peticiones del Parlamento Europeo y obtenía la aprobación de los parlamentarios europeos, que ahora tendrán que impulsar la tan perseguida investigación. Ello se producía después de que las familias elevaran a la capital europea una carpeta repleta de documentos que justifican sus reclamos: el proyecto en sí mismo del Consistorio, que declara de carácter industrial las instalaciones de esta suerte de vertedero de 10.000 metros cuadrados; la sentencia del juez que declaró la nulidad del proyecto, precisamente por este motivo; o la demanda de los ciudadanos que ha sido aceptada por un tribunal en la que acusan al Ayuntamiento de atender una política de “tierra quemada”.

También incluye una nota interna del consistorio firmada en 2018 en la que se reconoce que este tipo de instalaciones no puede estar en zonas residenciales, así como fotos de los niños jugando en este terreno, o el antes y después de la vegetación que se encuentra cercana.

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