Maricarmen lleva sufriendo años Ricardo Alonso Fernández y Fernando Alonso Fuentes, propietarios del fondo buitre Urbagestión que la desahució este miércoles. Quienes la conocen y la llevan acompañando desde que los especuladores acechan coinciden en señalar que su estado de salud ha empeorado notablemente con el paso del tiempo. Después de tres intentos de desalojo, el cuarto terminó con la anciana de 87 años abandonando el que fue su hogar durante 70 años en camilla, siendo posteriormente trasladada al Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
Allí, con un cuadro de ansiedad y estrés provocado por todo el proceso, agravado por la violenta actuación policial, ha pasado su primera noche sin casa. En una cama de hospital, alejada de sus pertenencias, las cuales el fondo buitre ni siquiera le permitió recoger. Maricarmen, una persona con un elevado grado de discapacidad, intenta ahora mejorar con el apoyo de la asistencia sanitaria y el acompañamiento de la poca familia con la que cuenta, su primo Vicente, con quien siempre ha guardado mucha cercanía.
Un desahucio es un acto violento per se
Vicente será quien acoja a Maricarmen cuando abandone el hospital. En su piso de menos de 60 metros cuadrados (m2) y a casi 100 kilómetros de donde se encuentra el hogar de su prima y toda su vida, incluidos sus médicos. Un especio muy reducido para una unidad familiar que, además, perderá la ayuda a domicilio que ayudaba a la anciana a pasar los días. La otra opción es una plaza temporal en una residencia, donde estaría sola y, pasado un tiempo, debería abandonar.
“La imagen desoladora de Maricarmen saliendo de su casa en una camilla, directa al Gregorio Marañón, donde sigue ingresada, no debería permitirse en un país como España. Está en una situación de absoluta vulnerabilidad, más aún de en la que ya se encontraba”, ha lamentado la abogada de la anciana, Beatriz Duro, en una entrevista concedida a Televisión Española (TVE). Un desahucio más sin alternativa habitacional, con más foco mediático, pero solo un ejemplo de la realidad diaria que sufren miles de familias cada año.
Esto ocurre en absolutamente todos los desahucios que se producen diariamente
“No garantizar el derecho a la vivienda impide la realización y la efectivad de otros derechos”, ahonda la letrada. “En el caso de Maricarmen es muy claro con el deterioro físico que hemos visto en el día a día. Esto ha afectado en su propia salud física y a nivel emocional y psicológico también tiene un impacto muy fuerte”, ha dejado constancia del estado de salud que atraviesa la afectada. “Esto la va a matar”, llegó a advertir el Sindicato de Inquilinas, que lleva años a su lado.
“Esto ocurre en absolutamente todos los desahucios que se producen diariamente. Es la realidad que tenemos todos los días”, expone Duro. Un abismo al que está expuesto gran parte de la población, a tan solo un despido o una desgracia de quedarse en la calle, con una mano delante y otra detrás. “Un desahucio es un acto violento per se y, además, el de ayer lo fue extremadamente”, pone en evidencia la abogada, quien lleva múltiples casos de este tipo y atestigua que diariamente ve situaciones similares.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.