Desde que comenzó la crisis por el ático de Chamberí que la Comunidad de Madrid compró para Isabel Díaz Ayuso, hay una empresa pública que está en el centro de la polémica por la opacidad con la que llevó a cabo la operación. Planifica Madrid, la agencia autonómica de comercialización de suelo público, compró el inmueble de lujo por 6,3 millones de euros, y ocultó a los madrileños una operación de la que se siguen sin conocer detalles clave que cercan a la presidenta del Partido Popular regional.
El número dos de Ayuso, Miguel Ángel García Martín, es muchas cosas. Es portavoz del Gobierno, consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local; y presidente del Consejo de Administración de Planifica Madrid. Tiene sentido entonces que la baronesa, en lugar de dar las explicaciones que le demanda la opinión pública -y que ahora reclamará la Justicia-, descargara toda la responsabilidad en él, como líder del organismo que tuvo que autorizar la compra de un ático de 481 metros cuadrados sin licencia de oficina para sustituir el despacho de Ayuso de forma temporal, para ponerlo a la venta nada más publicarse la operación en los medios.
Pero este escándalo, que desató una guerra interna en el PP con Ayuso como su principal objetivo, no es el único asunto que enturbia a Planifica Madrid, la entidad que surgió de la judicialización de Arpegio como parte del caso Púnica. La empresa pública en el centro de la trama de corrupción que encabezaba Francisco Granados, ex número dos de Esperanza Aguirre, se reinventó hasta llegar a lo que hoy es, reintegrándose en la Consejería de García Martín y nombrando a otro viejo conocido, Pedro Corbalán, como consejero delegado.
Es este último nombre el que demuestra las múltiples conexiones entre la Púnica y Planifica. Este exconcejal popular, antes de recalar en la empresa pública heredera de Arpegio, formó parte de otras muy polémicas en feudos del PP madrileño. En el caso de la entidad urbanística de Las Rozas de Madrid –de la que ahora forma parte Javier Fernández-Lasquetty-, Corbalán fue gerente en los años en los que se detectaron adjudicaciones ocultas en las cuentas.
El CEO y el estratega de Planifica recibieron pagos de la Púnica
Antes, el popular había estado en la sociedad homóloga en Guadarrama, donde fue concejal y presidente del PP local. Allí, según publicaba este viernes Eldiario.es, Corbalán figura como administrador único de una empresa que recibió pagos de la Púnica. Dusa, una de las compañías centrales de la trama de corrupción urbanística, pagó 9.570 euros a Planificación, Consultoría y Reglamentación de Proyectos SLP, domiciliada en el municipio en la sierra madrileña, en 2008, cuando la empresa llevaba el nombre del ahora CEO de Planifica Madrid.
La empresa de Corbalán no figura en su declaración de bienes, y lleva años sin presentar cuentas. Pero los hilos continúan, pues Dusa también pagó en esos años 153.120 euros a la empresa de Lorenzo Broncano, el actual director de Estrategia de la agencia autonómica. ABECE Gestión SL, con domicilio social en Galapagar, recibió esa cantidad de la empresa que recibió un contrato supuestamente irregular adjudicado por Arpegio, en los años de la corrupción por la que están sentados en el banquillo, entre muchos otros, Granados y el propietario de Dusa, Adolfo Fernández Maestre.
De Arpegio a Planifica, de la Púnica al ático de Chamberí
Los pagos de Dusa a las empresas de Corbalán y Broncano figuran en el auto de procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón de 2024, en el que envió a juicio oral la pieza separada de la Púnica que se centra en Arpegio. En ella, el magistrado describe cómo se utilizaba esta empresa para gestionar las licitaciones del Plan Prisma de Arpegio, para lo que se le adjudicó un contrato –presuntamente amañado- de 4,5 millones de euros.
Este procedimiento judicial, en el que Planifica ejerce la acusación particular, se centra en la entidad germen de la que ahora protagoniza el escándalo del ático de Chamberí. Arpegio, al igual que Planifica, se encontraba integrada en la Consejería de Presidencia cuando su titular era Granados, y se dedicaba también a gestionar suelo y desarrollar proyectos urbanísticos en la Comunidad de Madrid. La Audiencia Nacional la situó en el centro de una de las patas de la Púnica, al sospechar que durante los años de Granados la empresa desvió fondos públicos, como los anteriores con Dusa.
Tras renombrarse como Nuevo Arpegio, la entidad saltó al centro del foco mediático, por lo que el PP trató de tomar distancia. En 2015, Pedro Corbalán decidió quitar su nombre de la sociedad que administra en Guadarrama y recibió pagos de Dusa; y un año después el Gobierno madrileño de Cristina Cifuentes aprobó la extinción de Nuevo Arpegio. Sus competencias y patrimonio fueron absorbidos por Obras de Madrid, entidad que, tras sucesivas transformaciones societarias, acabaría convirtiéndose en la actual Planifica Madrid.
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