La Comunidad de Madrid insiste en la idea de implantar la inteligencia artificial para los médicos y pediatras que trabajan en la atención primaria, concretamente para que transcriba las conversaciones entre 5.400 doctores de familia y sus pacientes.
La región liderada por Isabel Díaz Ayuso ya puso sobre la mesa esto en agosto del año pasado, pero le salió mal, tal como recordaba esta semana Infobae, dado que tuvo que desistir por sospechas de fraude o corrupción. Entretanto, todas las ofertas analizadas recibieron 0 puntos, mientras que solo una de las empresas licitadoras (T-System, perteneciente a Deutsche Bank) se hizo con la máxima puntuación.
Esto fue después de que los miembros de la Mesa de Contratación recibieran un informe llevado a cabo por la Dirección General de Salud que contemplaba lo que se conoce como ‘bandera roja’ después de detectar un “resultado excepcional” en la valoración de los criterios sujetos a un juicio de valor entre las empresas licitantes. “Evidencia una escasa concurrencia técnica, lo que supone un riesgo relevante para la correcta adjudicación y posterior ejecución del contrato”, señalaba el documento.
"Transformaciones prometidas eternamente"
Nadie dice que la medida sea absurda o que no pueda beneficiar el trabajo de los profesionales (aunque es algo que algunos también niegan rotundamente), pero todos coinciden en una cosa: no es una prioridad y la consejería de Sanidad -aunque esto depende de la de Digitalización- debería indagar en los problemas estructurales que se corresponden con la falta de personal o de tiempo.
En esta línea se pronuncian sindicatos o, entre otros, el portavoz de Sanidad del PSOE de Madrid (PSOE-M), Carlos Moreno, quien ha hablado con ElPlural.com para analizar desde la cautela -al desconocer los pormenores de este segundo intento- la medida en la que incide la administración de la Puerta del Sol.
“Está muy bien que se explore esta posibilidad, pero creo que va a servir de poco mientras no se hagan los cambios profundos que necesita la atención primaria que, desde luego, no son parches, sino las transformaciones prometidas eternamente”, emite en declaraciones a este periódico.
Por partes, desgrana la importancia de unas infraestructuras en condiciones, que “permitan a cada médico tener su propio despacho para flexibilizar agendas y dedicar un tiempo mínimo de consulta”. “La solución fundamental no puede ser la inteligencia artificial; lo que necesitan los médicos es tiempo para atender con tranquilidad a los pacientes o respetar los acuerdos de la huelga que limitaban las agendas a 34 pacientes, algo que no se está cumpliendo pese a mejoras retributivas”, emite.
En su razonamiento, Moreno, cardiólogo de profesión, alude a las “unidades de apoyo prometidas de psicología, nutrición o podología”, que “siguen sin ser una realidad”; y apuntala igualmente que se debe “reforzar la flota de administrativos para desburocratizar de verdad la labor del médico y no dejarla a expensas de una inteligencia artificial que todavía no sabemos cómo funcionará”. “También es necesario reforzar el papel de la enfermería de atención primaria para que lidere el cuidado y la atención domiciliaria de pacientes crónicos”, adjunta.
"Fidelizar a todos los profesionales posibles"
El objetivo último -o uno de ellos- y que no lo da ChatGPT ha de ser el de “fidelizar a todos los profesionales posibles, ya que actualmente se ha conseguido fidelizar al 50%”. En definitiva, que la IA “está bien explorarla”, pero no deja de ser un “parche” que no se corresponde con el “cambio estructural que necesitamos de verdad”.
Desde la Consejería de Digitalización defienden que la actual “carga administrativa asociada a la documentación clínica no solo disminuye la eficiencia del sistema, sino que incrementa los costes operativos y contribuye al estrés y desgaste profesional”, mientras que la inteligencia artificial “se presenta como una solución transformadora para optimizar los procesos asistenciales, reducir errores, mejorar la eficiencia global y favorecer el bienestar de los profesionales”.
El funcionamiento es simple: transcripciones en tiempo real de la conversación entre el profesional de salud y el paciente durante la consulta para que después de genere el informe médico con “información relevante”. La idea primera es que se incluya en 2.500 consultas. La región de Madrid tiene 264 centros de salud y 165 consultorios locales distribuidos por todo el territorio; una media de 340.000 personal a diario.
El plazo para presentar oferta termina este miércoles 18 de marzo y el dinero que la Comunidad de Madrid piensa destinar a la medida es de 1.744.336 euros.