El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso sabía que las residencias de mayores no se medicalizaron durante la pandemia del Covid. Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad entonces, había anunciado su idea de implementar recursos suficientes para aliviar los efectos del virus en estos lugares. Sin embargo, tan solo una semana después -ocho días para ser más exactos- el firmante de los denominados protocolos de la vergüenza, Carlos Mur, advirtió de que el plan no estaba funcionando.
En un correo interno al que ha tenido acceso El País, la misma persona que declaró la semana pasada de forma telemática ante la Justicia enviaba varios párrafos a un alto cargo de la Consejería de Política Sociales, Begoña Cortés, y puso en copia, entre otros además de a Escudero, a Alberto Reyero, quien a la postre dimitiría por los triajes, en los que avisaba de lo grave de la situación.
El telón de fondo del texto se sitúa sobre la residencia Montehermoso, donde cerca de una veintena de personas habían muerto. En paralelo, Ayuso decía que ese centro de mayores era una excepción y que “en su práctica totalidad están todas medicalizadas”. Era mentira.
"Trasladar a aquellos que podemos salvar y a los que no, ayudarles a morir dignamente"
El documento, del 20 de marzo de 2020, es devastador. “No me cabe duda de que la situación es crítica en Montehermoso”, comenzaba señalando. “Desde el Clínico San Carlos están haciendo lo que pueden”. “Seguiremos ayudando en lo que podamos, y en 2 horas tendréis nuevos protocolos de funcionamiento para intentar salvar un fin de semana que preveo espantoso”, seguía.
Hay que recordar que la primera versión de los bautizados como protocolos de la vergüenza tienen fecha de 18 de marzo, y que los días 20, 24 y 25 resultan otras tres versiones aprobadas.
Mur aseguraba que “si no avanzáis en la contratación de médicos no vamos a poder tratar allí según el modelos de residencia medicalizada que tenemos (de material ya ni hablo)”. “Eso sí, tengo claro que el oxígeno y farmacia debe ser suministrado desde los hospitales a las residencias. Por ello, como la situación se agrava a una velocidad propia de tiempos de GUERRA, tras hablar con jefes de urgencia, de geriatría y SUMMA 112 modificaremos ahora los criterios de traslado con un objetivo claro: “vamos a tener que sacar más casos de los previstos en las residencias, mi idea firme es que debemos trasladar a aquellos que podamos salvar y a los que no, ayudarles a morir dignamente”.
"No deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables"
Así, Mur avanzaba que “si ni siquiera podemos darles ciudadanos paliativos en las residencias, el protocolo inicial de funcionamiento no es realizable”. “Y no deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables (…)”, indicaba.
En última instancia, hacía dos propuestas. De cara al fin de semana inmediato, “flexibilizar criterios de traslado e intensificar apoyo de geriatría referente a hospitales (algunos harán visita física a las residencias)”.
Y sobre el material y los traslados, disponía lo siguiente: “El oxígeno y farmacia deben ser suministrados desde los hospitales alas residencias. Si tuviéramos kits para realizar a residentes y profesionales… Todos los residentes que sean negativo y cuyos familiares deseen llevárselos a casa (…) Yo trasladaría DIRECTAMENTE de residencias a hospitales de apoyo si el estado de paciente lo permite, evitando el paso por la urgencia del hospital de referencia, y evitamos un viaje al SUMMA 112. O bien; si el drenaje de los hospitales va siendo efectivo a hoteles e IFEMA, nuestros hospitales sí podrán acoger traslados de residencias”.
A medio plazo mencionaba que “cuando la Consejería de Políticas Sociales vaya dotando de médico/enfermera a sus residencias, podremos comenzar con el proyecto concebido como residencias medicalizadas”.
El entonces Director General de Coordinación Socio-Sanitaria concluía el mensaje dejando clara la “gravedad” de la decisión a tomar, entendiendo que “evolucionarían según la disponibilidad de recursos y el número de casos de Covid” y pidiendo disculpas “por su franqueza de médico en algunos términos”, así como enviando “muchísimo ánimo a todos”.