Isabel Díaz Ayuso ha vuelto a cargar contra el Gobierno de Pedro Sánchez, y lo ha hecho esta vez desde el foro ‘Libertas’, organizado por el Partido Popular Europeo este miércoles en Madrid. La presidenta de la Comunidad de Madrid ha llegado a afirmar que el jefe del Ejecutivo central está perpetrando una operación de “acoso y derribo” contra el conjunto del Poder Judicial.

En estos términos, la lideresa del Ejecutivo de la Puerta del Sol ha asegurado que en nuestro país “gobierna un movimiento de destrucción del Estado de Derecho”, por lo que ha emplazado a los conservadores europeos e internacionales a que escuchen y tengan en cuenta la oposición que está ejerciendo el líder de Génova, Alberto Núñez Feijóo, quien, en sus palabras, viene “alertando desde hace meses” de esta situación.

“Entiendo que nos cueste creer lo que está pasando en un país miembro de la Unión Europea, pero esto es así. Tampoco se lo querían creer en su día venezolanos y cubanos”, ha llegado a equiparar, situando al Gobierno de España al mismo nivel que los regímenes de Nicolás Maduro en Venezuela o el actual escenario agonizante en Cuba.

De esta manera, Ayuso ha situado el foco en las causas judiciales que rodean al entorno del Gobierno central, sobre las cuales ha señalado que “son puestas en tela de juicio” para que “no gobierne el otro”. Por ello, ha augurado que existe un “frente” desde hace años por el que el mandato de Sánchez y sus socios parlamentarios hacen “retrotraer” al país “a lo peor de su historia y eternizarse en el poder”.

Un país donde no gobierna el principal partido político ni se le permite intervenir, donde no hay presupuestos generales desde hace años, ni Debate del Estado de la Nación, donde el fiscal general del Estado ha sido condenado por emprender operaciones ilegales contra adversarios político. (...) Llevamos cerca de 130 imputados por diferentes tramas de corrupción, incluidas aquellas que han nacido en el seno del Partido Socialista”, ha denunciado.

Ayuso se fija en el nuevo liderazgo de Fujimori en Perú

Bajo el mismo marco de la cumbre de líderes internacionales europeos, la lideresa madrileña ha situado su interés en el triunfo de la presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, por el cual ha animado a que se haga “extensible” a otras naciones en Latinoamérica “aún sumidas en el nacionalismo, en el socialismo bolivariano y en el narcotráfico”.

Unas acusaciones a otros países de habla hispana cuyos modelos, según ha desprendido, “tanto daño están haciendo a la convivencia, a las instituciones, a la prosperidad, al Estado de Derecho y, por tanto, a la libertad de sus pueblos”. Por ende, ha situado a la Comunidad de Madrid como una región que “ni tutela ni dirige”, solo “sirve” a la ciudadanía, calificándola como un espacio “de alianzas, de apertura, que no pide más que el cumplimiento de la ley y el orden”.

Ha reivindicado a la Comunidad de Madrid como una región que levanta la voz “contra la arbitrariedad y el abuso”, sumado a las políticas “identitarias como el nacionalismo, contra las pretensiones ilegales de los independentistas y contra la aniquilación de la persona a través de ideologías como el comunismo o el fascismo”.

Al tiempo, ha alertado de la “inseguridad” que pueden darse en Europa con las “regularizaciones masivas”, postulándose así en contra de una de las últimas medidas que ha entrado en vigor en clave estatal porque, a su juicio, es algo que van a “lamentar todos”. En estos términos, ha asegurado, adoptando el marco argumentativo de Vox, que se está generando un “efecto llamada” que puede multiplicar “hasta niveles desconocidos la inseguridad y el mantenimiento de los servicios públicos”.

Sigue los pasos de Feijóo

Esta mañana del miércoles, el líder de Génova ha encabezado esta cita de corte europeo en la que también ha hablado de “una España amenazada”, situando a la democracia actual como “debilitada, agredida desde las más altas instancias que deberían defenderla, por encima de todo”.

Al tiempo, el principal líder de la oposición a Sánchez ha esgrimido unas palabras que pueden entenderse como una indirecta hacia Moncloa: “Si recela de los jueces, si desprecia las mayorías parlamentarias cuando le favorecen, si cuestiona la independencia de las institucionales o si teme a las urnas si no le aseguran el poder, es un presidente autoritario”, ha sentenciado.

“No estamos dispuestos a hacer nuestro un modelo que trae frustración y pobreza. Por más que algunos se empeñen, España no va a cometer el error de girar al populismo del que otros escapan. Al populismo le venceremos”, ha dejado en claro.

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