Todavía colea, y mucho, el acuerdo firmado con Mercosur, cuya vigencia está ahora pendiente de la justicia europea dé el visto bueno al mismo. Pero no es este un asunto muerto; nada más lejos de la realidad, tal y como denuncia el Sindicato Labrego Galego-Comisións Labregas, que además habla del papel que está jugando la Comisión Europea, “junto con los Estados favorables y los dos principales partidos en el Parlamento Europeo (PPE y socialdemócratas)”. En concreto reprocha el intento de “imponer la entrada en vigor del tratado con Mercosur de un modo totalmente antidemocrático y sin esperar a la resolución de la justicia europea sobre su validez”, a lo que suma otro elemento que puede generar mucha controversia en diferentres países: la firma de un nuevo tratado de libre comercio con Australia.

El Sindicato Labrego Galego pone de relieve que un acuerdo de estas características sería muy perjudicial, tal y como sucede con el rubricado con países de Latinoamerica. El objetivo de la Unión Europeo es “utilizar el sector primario como moneda de cambio, con la consiguiente pérdida de soberanía alimentaria” que derivaría de un tratado como este.

Como recuerda el secretario de Acción Sindical de esta organización, Brais Álvarez, en la actualidad Australia es “uno de los grandes productores a nivel mundial de ovino y bovino y, por lo tanto, tiene mucho interés en eliminar sus aranceles para que estos productos entren en la UE” y, a la vista de lo que sucede en Bruselas, la Unión “una vez más está dispuesta a ceder”.

A priori, este acuerdo que, como en el caso de Mercosur, también acumula años de negociación, genera “muchas dudas”; y esa falta de claridad es donde el Sindicato sitúa la demora en la firma de un convenio que, hasta ahora, “estaba paralizado”, precisamente, por esas dudas que provoca en el viejo continente “por los efectos que podía suponer en el sector primario”.

Para Álvarez, el Gobierno comunitario actual con Ursula von der Leyen al frente “tiene claro qué sectores económicos quiere potenciar a nivel interno de la UE y cuáles quiere que sean autónomos dentro de la misma”. Desde este planteamiento, el dirigente del Sindicato Labrego Galego considera que para la presidenta europea y su equipo “la agricultura y la ganadería no son uno de ellos y no está por garantizar una seguridad de suministro y autosuficiencia de alimentos a la ciudadanía; por eso se permite el lujo de negociar con la alimentación”.

Como sucede con el convenio con Mercosur, esta organización explica con cifras qué puede suponer con el acuerdo con Australia.

De este modo, a día de hoy, este país en el caso de la carne de bovino, exporta a Europa con un arancel reducido alrededor de 3.400 toneladas métricas de carne al año. De esa cantidad, con el nuevo acuerdo, pide a la UE que se pase a las 40.000 toneladas métricas anualmente, “mientras su industria ejerce presión para que alcancen las 50.000 toneladas métricas al año, igual que los beneficios que actualmente tiene Canadá en sus exportaciones hacia Europa, ofreciendo en este momento a la UE aumentar hasta las 30.000 toneladas métricas al año”.

Algo similar ocurre con el sector ovino, del que Australia tiene en la actualidad una de las cabañas más amplias del planetea. A Europa exporta 5.850 toneladas y el objetivo que persigue con el acuerdo es alcanzar las 67.000 toneladas al año.

Consecuencias muy negativas

Desde el Sindicato Labrego Galego “tenemos constancia de los intentos de la Unión Europea por acelerar la firma de este tratado con Australia, como ocurrió en las reuniones mantenidas entre las partes en Bruselas los pasados 12 y 13 de febrero y, además, se está negociando la entrada en Europa sin aranceles de carne de bovino y ovino”.

Los análisis de sector en Galicia, tal y como destacan desde el Sindicato, llevan a pensar que las bondades vendidas por el acuerdo con Mercosur “con mentiras y medias verdades”, en realidad es “una gota en el océano, un ejemplo más de una política económica europea que lleva primando durante muchos años determinados sectores mientras condena al cierre nuestras granjas y compromete el acceso a los alimentos de la población europea, y este nuevo intento de firma del tratado con Australia así lo demuestra”, en palabras de Brais Álvarez.

Para el responsable de Acción Sindical del SLG, detrás de estos y otros convenios firmados en los últimos años se encuentra la “imposición de un modelo económico totalmente neoliberal”.

“El movimiento antiglobalización nace en los años 90 como oposición a la política económica global impuesta por el Banco Mundial, el FMI o la OMC y ya entonces denunciábamos las consecuencias en el acceso a la alimentación de las poblaciones de todo el mundo al estar articulándose un modelo de producción de alimentos basado en las exportaciones e importaciones que se materializa ahora en los tratados de libre comercio”, concluye Álvarez.

De cara a los próximos días, desde este colectivo intentarán recabar qué piensan sobre este futuro acuerdo UE-Australia tanto en la Xunta de Galicia como en el Gobierno del Estado.