La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha defendido este lunes la necesidad de que los partidos de izquierdas españoles formen una “alianza democrática” que contenga un “programa de mínimos” y pueda movilizar electoralmente a los ciudadanos demócratas ante la emergencia que supone el auge de la extrema derecha. Una idea, según Díaz, clara y bastante madurada. “No va de otra cosa, va de democracia, y créanme, para esto, tenemos que tener audacia, mirada larga y muchísima generosidad, y pensar en grande”, ha declarado a los medios desde la ciudad de Mataró (Barcelona), donde también ha adelantado que la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos recibirá el martes la iniciativa para incrementar el salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026 hasta los 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas, para así acelerar su aprobación. 

Díaz ha manifestado que para conseguir la movilización de los ciudadanos se debe tener un proyecto que genere esperanza, a la que ha definido como “una agitación social que no falla nunca” y ha remarcado que depende de que la gente crea que las iniciativas van en serio. Así lo ha afirmado tan solo unas horas después de que se haya dado a conocer que el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, iniciará el 18 de febrero una gira de actos públicos junto a otros partidos de izquierda tras haber abogado por la creación de un espacio común, ya sea mediante una lista única o de otra forma. 

Díaz sobre una posible lista liderada por Rufián: "La cuestión no es discutir sobre el cómo, sino sobre el qué vamos a hacer"

Justamente, al ser preguntada por la posibilidad de que se forme una lista de partidos de izquierda liderada por Rufián, Díaz ha sostenido que la cuestión “no va de listas ni de personas”, sino de centrarse en las acciones que se van a llevar a cabo. “La cuestión no es discutir sobre el cómo, sino sobre el qué vamos a hacer por el país y en el qué vamos a hacer cabe muchísima gente. No es la herramienta jurídica, no es el nombre, no es estas cosas de las que están hablando las formaciones políticas siempre”, ha señalado. 

En este sentido, la vicepresidenta segunda ha subrayado que desde la izquierda tienen la obligación de solventar los miedos y preocupaciones de la población y hacerlo desde la fraternidad y no desde el odio. Para Díaz, los que utilizan el odio como arma política lo único que consiguen es que la gente se quede en sus casas y no vayan a votar. “Siempre les he dicho que cuando hay disputas de este tipo, lo único importante es la voluntad política. Cuando uno tiene voluntad política, no se preocupen que después las herramientas se acomodan para que hagamos posible lo que a veces resulta imposible”, ha añadido.

La ministra de Trabajo ha apuntado que esta voluntad política consiste en luchar por el respeto a los derechos sociales, como por ejemplo los laborales frente a quienes están en contra de cuestiones como el salario mínimo, la revalorización de las pensiones o la prestación para quien se encuentra en situación de desempleo. Asimismo, ha denunciado que la extrema derecha pretende restringir también otros derechos como el de huelga. Para detener esta amenaza, ha reivindicado la importancia de “pensar en grande”.

Los ejemplos de las generales del 2023 y de las gallegas de 2012

Como ejemplo de que las “alianzas democráticas” funcionan, Díaz ha recordado las elecciones generales del 23 de julio de 2023, asegurando que el resultado de Sumar se debió a que fueron capaces de demostrar que contaban con un buen programa. “Lo vuelvo a decir y lo cuento siempre, a pesar de que habíamos aglutinado a muchísimas organizaciones progresistas en nuestro país, no tirábamos hasta que se produjo un debate electoral y la gente vio que había realmente un proyecto bueno, de esperanza, que que se podía cambiar este país y que merecía la pena hacerlo”, ha defendido. 

De la misma manera, Díaz ha señalado que también funcionó exitosamente en en las elecciones autonómicas de Galicia de 2012 con el caso de Alternativa Galega de Esquerda (AGE), que en aquellos comicios consiguió ser la tercera fuerza política más votada con el 14% de los votos y obtuvo nueve escaños. “Creo que es la fórmula exitosa. Desde Alternativa a Galega de Esquerda hasta hoy he visto muchos movimientos que han generado y sustituido mucha esperanza”, ha declarado.