El presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, ha marcado distancias este jueves con la reunión mantenida en La Moncloa entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de ERC, Oriol Junqueras, para abordar la reforma del sistema de financiación autonómica. Lo ha hecho reivindicando los principios clásicos del socialismo y advirtiendo de que cualquier planteamiento que rompa la igualdad entre ciudadanos supondría un quebranto ideológico del propio PSOE.
A preguntas de los periodistas durante un acto en un pueblo de Toledo, Page ha considerado que "el punto de partida elegido para el debate no facilita precisamente un clima de entendimiento", al arrancar con un encuentro bilateral con fuerzas independentistas que, a su juicio, no persiguen solo disponer de más recursos, sino "tener más que los demás" y consolidar privilegios. Aun así, ha querido dejar claro que Castilla-La Mancha no se cerrará al diálogo y que su Gobierno estará dispuesto a sentarse a negociar un nuevo modelo de financiación autonómica, siempre que se haga desde el respeto a la igualdad y a los principios constitucionales.
El presidente castellanomanchego ha subrayado que el sistema necesita una reforma urgente, tras acumular once años de retraso, lo que implica necesariamente un mayor volumen de recursos sobre la mesa. Sin embargo, ha advertido de que una cosa es que haya más dinero y otra muy distinta es cómo se reparte, señalando que ahí reside el verdadero núcleo del debate. Para Page, aceptar un reparto que beneficie de forma sistemática a quienes más tienen supondría cruzar una línea roja incompatible con la esencia del socialismo.
En este sentido, ha sido especialmente contundente al rechazar la idea de una financiación singular para Cataluña, una propuesta que ERC viene defendiendo abiertamente. Page ha recordado que "los privilegios territoriales están expresamente prohibidos por la Constitución", en concreto por el artículo 138, y ha asegurado que su Gobierno se mantendrá “muy atento y muy vigilante” para evitar cualquier acuerdo que termine perjudicando al conjunto de los ciudadanos españoles y, en particular, a Castilla-La Mancha.
En contra de que los que más tienen se queden con mayor parte del reparto
El jefe del Ejecutivo autonómico ha querido introducir además una reflexión de fondo sobre la naturaleza del sistema fiscal. Ha recordado que las comunidades autónomas no pagan impuestos, sino que lo hacen los ciudadanos y las empresas, y que estos deben recaudarse de forma progresiva. “Paga más el que más tiene”, ha insistido, reivindicando este principio como la base irrenunciable de un modelo socialista. A su juicio, resultaría incoherente aplicar criterios de progresividad a las personas y después distribuir los recursos entre territorios de manera inversa, permitiendo que quienes más capacidad económica tienen se queden con una parte mayor del reparto.
Page ha definido esta teoría como elemental para un "socialista de pura cepa", dejando claro que no está dispuesto a aceptar un modelo que, en la práctica, suponga que los territorios más ricos reciban más recursos simplemente por serlo. Ha llegado a afirmar que tendría que “volver a nacer” para consentir un sistema en el que se recaude más a quienes más tienen y luego se distribuya el dinero beneficiando de forma preferente a esos mismos territorios.
Críticas a Junqueras por "marcar el rumbo" de la financiación del conjunto del país
El presidente regional también ha puesto el foco en el papel que está jugando el independentismo en este debate, recordando que su objetivo último pasa por lograr primero una independencia económica y después política. Sin entrar en descalificaciones personales, ha señalado que "resulta preocupante que sea un dirigente independentista quien marque el rumbo de la financiación del conjunto del país", una cuestión que afecta de lleno a la cohesión territorial y al funcionamiento de los servicios públicos fundamentales.
En ese punto, Page ha insistido en que la financiación autonómica debe garantizar la igualdad en las grandes competencias del Estado del bienestar, como la sanidad, la educación y los servicios sociales, con independencia del lugar en el que vivan los ciudadanos. Para Castilla-La Mancha, ha remarcado, ese es el elemento esencial del debate y la condición indispensable para cualquier acuerdo que se pueda alcanzar en el futuro.
Pese a todo, el presidente autonómico ha expresado su confianza en que no se crucen esas líneas rojas y en que el Gobierno central no termine avalando un modelo que rompa la igualdad. No obstante, ha reconocido que el simple hecho de que este tipo de reuniones se produzcan alimenta la inquietud, especialmente cuando desde ERC se plantea abiertamente un sistema en el que “quien más aporta a la caja común, más recibe”, una lógica que Page ha rechazado de plano desde una óptica socialista y constitucional.