Las Cortes de Castilla-La Mancha han aprobado este jueves una proposición no de ley del PSOE para instar al Gobierno regional a reclamar al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico que traslade "de forma inmediata" las seis sentencias del Tribunal Supremo a la normativa que regula la cuenca del Tajo y las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura. Lo ha hecho con la mayoría socialista, con la abstención del PP y con el voto en contra de Vox.
La votación ha vuelto a dejar una evidencia incómoda para las dos derechas en Castilla-La Mancha. Tanto PP como Vox dicen defender el agua de la región, pero este jueves no han respaldado una iniciativa que pide aplicar resoluciones judiciales favorables al Tajo, reforzar los caudales ecológicos y adaptar las reglas del trasvase a la doctrina del Tribunal Supremo. El PP ha preferido quedarse a medio camino y Vox ha rechazado directamente la propuesta.
La PNL ha coincidido, además, con una nueva decisión del Supremo, que ha desestimado el recurso contencioso-administrativo presentado por el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura contra la revisión del Plan Hidrológico de la parte española de la Demarcación Hidrográfica del Tajo, aprobada por el Real Decreto 35/2023.
El texto aprobado expresa su apoyo al nuevo enfoque de la planificación hidrológica, que implica modificar las reglas de explotación del trasvase para garantizar el caudal ecológico del Tajo, incrementar el caudal a su paso por Aranjuez, Toledo y Talavera de la Reina, aumentar el volumen límite de existencias conjuntas en Entrepeñas y Buendía y rebajar los volúmenes trasvasables.
El PP vuelve a quedarse en la ambigüedad
La abstención del PP no llega en un vacío político. En los últimos meses, la posición de Paco Núñez sobre el trasvase ha quedado marcada por un equilibrio cada vez más difícil entre el discurso que mantiene en Castilla-La Mancha y la línea que defienden Génova y los gobiernos del Levante.
El líder del PP castellanomanchego ha reivindicado en varias ocasiones el Pacto Regional del Agua, pero ha evitado pedir con claridad el fin del trasvase Tajo-Segura cuando esa reclamación chocaba con los intereses de Murcia, la Comunidad Valenciana o la dirección nacional del partido.
Ese doble discurso se ha repetido en distintos episodios. El PP de Castilla-La Mancha ha intentado presentarse en la región como defensor de la cuenca cedente, mientras en Madrid y en los territorios levantinos su partido ha respaldado posiciones favorables a blindar el trasvase o a frenar las nuevas reglas que reducen los envíos de agua.
Núñez ha pedido agua para el campo castellanomanchego, pero ha evitado enfrentarse de manera frontal a los barones populares que presionan para mantener el modelo que durante años ha vaciado el Tajo.
Este jueves, esa incomodidad se ha traducido en una abstención. El PP no ha votado en contra, pero tampoco ha apoyado una iniciativa que pedía aplicar sentencias del Supremo favorables a los intereses hídricos de Castilla-La Mancha. Una posición calculada, que le permite no romper del todo con el discurso regional, pero que tampoco le obliga a incomodar a Génova ni a los gobiernos de Murcia y el Levante.
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