Nunca surcó el agua para la que fue concebido. No transportó turistas, no impulsó visitas y tampoco dinamizó la comarca. El barco adquirido por la Diputación de Toledo durante el mandato del ‘popular’ Arturo García-Tizón no ha pasado ni un minuto navegando, solo varado en un astillero gallego. Diseñado como reclamo turístico para acceder por vía fluvial al yacimiento de Ciudad de Vascos, ha terminado convertido en símbolo de una inversión sin respaldo técnico que ha dejado un agujero de más de 280.000 euros en las arcas provinciales.

La historia arranca en 2015. El Gobierno provincial del PP decidió impulsar un proyecto turístico singular en La Jara: trasladar visitantes por el río Uso hasta el enclave islámico de Ciudad de Vascos, en Navalmoralejo (Toledo). La embarcación, un monocasco de fibra de vidrio de 15 metros de eslora y capacidad para 60 pasajeros, fue encargada y adquirida en 2015 por 344.000 euros. Paralelamente, se habilitaron infraestructuras y se construyeron embarcaderos desde el embalse de Azután, con una inversión cercana a los 300.000 euros por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo. 

El proyecto, sin embargo, tropezó con la realidad cuando se intentó poner en marcha. El cauce del Uso no reunía las condiciones necesarias para garantizar una navegación regular en los términos previstos. No existían estudios técnicos concluyentes que avalaran la viabilidad antes de ejecutar la compra. El resultado fue inmediato: había barco, pero no río navegable.

Ante la imposibilidad de utilizarlo, la embarcación fue trasladada al Club Náutico de Ribadeo, en Lugo. Allí ha permanecido durante más de una década, con un coste anual de alrededor de 4.000 euros en concepto de amarre. Entre 2017 y 2025 la Diputación, ya bajo un gobierno socialista, intentó venderla en once subastas. Diez quedaron desiertas. Finalmente, en la última convocatoria, el barco ha sido adjudicado a la empresa que lo construyó, Astilleros Gondán, por 68.500 euros.

El peritaje encargado por la institución ha reflejado el deterioro acumulado tras años sin uso ni mantenimiento adecuado. La cámara de máquinas presentaba daños por inundación parcial, con motores eléctricos anegados y tanques parcialmente sumergidos. Ese estado ha contribuido a la fuerte depreciación de la embarcación.

"Un disparate de proyecto"

El debate político ha acompañado toda la cronología. Tras suceder a García-Tizón en 2015, el socialista Álvaro Gutiérrez calificó el proyecto de “disparate” por motivos técnicos y económicos y decidió no continuarlo. El actual gobierno provincial, formado por PP y Vox, ha defendido que el barco contaba con permisos de la Confederación Hidrográfica del Tajo y ha atribuido la pérdida de valor al abandono posterior. Desde el Grupo Socialista se insiste en que el río Uso “no era ni es navegable” y se reclama una estrategia seria para dinamizar la zona sin improvisaciones.

Primero se ideó la iniciativa sin estudios definitivos. Después se compró el barco y se levantaron infraestructuras. Más tarde se comprobó que no podía navegar. Luego llegaron los años de varadero en Galicia y las subastas fallidas. Ahora, con la venta por 68.500 euros frente a los 344.000 invertidos solo en el barco, a los que habría que sumar los del desarrollo del proyecto, se ha cerrado uno de los episodios más controvertidos de la institución provincial, convertido ya en referencia cuando se habla de planificación fallida y uso cuestionable de fondos públicos.