Tras los resultados de las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo, en las que el Partido Popular de Moreno Bonilla obtuvo 53 escaños -quedando a dos diputados de la mayoría absoluta-, VOX ha establecido de forma clara que sus votos serán "indispensables" para el próximo Gobierno andaluz. El portavoz de la formación en Andalucía, Manuel Gavira, ha asegurado este jueves desde Cádiz que su partido mantiene "la mano tendida" para alcanzar un acuerdo con el PP que "permita cambiar el rumbo" de la comunidad, pero ha dejado claro que la iniciativa debe partir del candidato popular al ser la lista más votada y presentarse a la reelección.

En este sentido, Gavira ha exigido a Moreno Bonilla que dé "el paso al frente" y abandone el "ruido" sobre un posible bloqueo institucional cuando, según ha advertido, todavía no se han iniciado las conversaciones formales. El líder de Vox en la comunidad ha recordado que su formación ya facilitó la investidura del dirigente popular en 2018 y le ha instado a consultar con otros barones de su partido, como María Guardiola, Jorge Azcón o Alfonso Fernández Mañueco, "para que vea lo fácil que es negociar" con la formación de ultraderecha. No obstante, ha advertido de que un pacto deberá forjarse "medida a medida, con plazos de ejecución y garantías suficientes", subrayando que entregar los votos a cambio de nada "sería defraudar el sentido del voto de los andaluces".

Exigencias

Las exigencias de la formación para facilitar la gobernabilidad dejan atrás los "cheques en blanco" y se centran en políticas concretas, exigiendo además un peso específico en la estructura del Ejecutivo para garantizar su cumplimiento. Entre las prioridades innegociables destaca la asunción de lo que para la ultraderecha son "áreas estratégicas" como la Consejería de Agricultura. Uno de los discursos que más ha esgrimido el candidato y la formación en este ciclo electoral es su supuesta protección al campo; aunque como han denunciado muchos dirigentes políticos, la mayoría de los que forman parte del partido de Abascal "no sepan lo que es un jornal", como denunció Loli Montávez, la candidata jornalera de Por Andalucía en Jaén.

Los de Abascal, igualmente, han captado gran parte de su voto en el sector agrícola centrando su discurso contra las políticas verdes que, en su opinión, van en contra de la 'natura', y suponen un inconveniente para los trabajadores. Por ello, han vendido una laxitud en medidas concretas que permitan a los agricultores un supuesto beneficio en su día a día y "blindar" al sector primario frente a las normativas ambientales.

Otra de sus demandas será la de tomar competencias en materia de Seguridad para combatir la inmigración ilegal. Realmente, las competencias autonómicas para ello son muy limitadas. En cualquier caso, sería más una asunción simbólica que política, dado que uno de los discursos principales de la ultraderecha gira en torno al miedo a la inmigración. 

Como eje vertebrador de estas negociaciones, Vox sitúa la implantación de la "Prioridad Nacional" en el acceso a las ayudas sociales, las prestaciones y la vivienda pública. Gavira ha insistido en que esta medida "está encima de la mesa siempre" porque responde a un anhelo transversal de la sociedad, asegurando que la mayoría de los andaluces, independientemente de si votan al PP, al PSOE o a VOX, "están de acuerdo con que los españoles seamos lo primero". Para el portavoz, el mandato de las urnas es claro: los ciudadanos han rechazado las mayorías absolutas para convertir a su formación en una herramienta decisiva que defienda estos principios.

 

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