La Universidad de Sevilla (US) ha reconocido oficialmente que el dinero comprometido por la Junta de Andalucía para financiar su plantilla en 2026 no cubre el coste real previsto de personal. Según el informe presentado este jueves por la rectora, Carmen Vargas, al Consejo de Gobierno de la institución, la Hispalense recibirá 449,3 millones de euros para gastos de personal, aunque las estimaciones internas elevan esa cifra hasta los 462 millones.

El desfase, superior a los 12 millones de euros, vuelve a colocar en el centro del debate la situación de la universidad pública andaluza y la política de financiación impulsada por el Gobierno de Moreno Bonilla. Mientras el Ejecutivo autonómico insiste en vender una imagen de estabilidad económica, las universidades reconocen que atraviesan un escenario de incertidumbre financiera, ajustes presupuestarios y contención del gasto.

La propia Universidad de Sevilla admite en el documento presentado al Consejo de Gobierno que la financiación prevista resulta “claramente insuficiente” para afrontar los costes reales de la plantilla, incluidos complementos, subidas salariales y obligaciones legales ya comprometidas.

Ante esta situación, el Rectorado ha comenzado a plantear medidas de ajuste interno que podrían afectar a promociones, contrataciones, dedicación docente, planes propios y organización del Personal Técnico, de Gestión y Administración (PTGAS). Aunque la dirección asegura que intentará “minimizar el impacto directo en las personas”, la universidad ya trabaja bajo criterios de “prudencia” y contención económica.

La sombra de la privatización sobre la universidad pública

La situación de la US se produce en un contexto de creciente malestar en las universidades públicas andaluzas, que llevan meses denunciando infrafinanciación y alertando del deterioro progresivo de los servicios públicos en Andalucía.

Sindicatos, plataformas universitarias y partidos de izquierda vienen acusando al Gobierno andaluz de favorecer un modelo cada vez más orientado hacia la privatización y el debilitamiento de lo público. En el ámbito universitario, las críticas se han intensificado tras los conflictos por la financiación, el avance de las universidades privadas y la aprobación de la Ley Universitaria Para Andalucía (LUPA).

El acuerdo de financiación alcanzado recientemente entre la Junta y los rectores prevé auditorías “universidad por universidad” para determinar los costes reales de personal y revisar la conocida como cláusula de salvaguarda. Sin embargo, mientras llegan esas auditorías, las universidades deberán seguir funcionando con presupuestos prorrogados, ajustes internos y previsiones económicas insuficientes.

La LUPA abre otro frente de conflicto

A la crisis financiera se suma ahora el conflicto en torno a la LUPA, la Ley Universitaria Para Andalucía impulsada por el Gobierno de Moreno Bonilla. Las universidades públicas andaluzas han decidido actuar con “máxima prudencia” en la adaptación de sus estatutos después de que el Gobierno central haya detectado posibles “incompatibilidades constitucionales” en cerca de una treintena de artículos.

Las discrepancias afectan a cuestiones sensibles relacionadas con la autonomía universitaria, la organización docente, figuras contractuales o incluso el sistema de becas. El Ejecutivo central considera que varios puntos de la norma podrían invadir competencias estatales o vulnerar principios recogidos en la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU).

El secretario general de la Universidad de Sevilla, Roberto Galán, ha reconocido este jueves ante el Consejo de Gobierno que la situación es “inédita” y genera una fuerte “incertidumbre jurídica”. De hecho, las universidades andaluzas ya han acordado incorporar únicamente aquellos cambios “absolutamente imprescindibles” hasta que se resuelva el proceso de negociación abierto entre Junta y Gobierno central.

Los rectores andaluces ya habían advertido durante la tramitación parlamentaria de la ley que algunos artículos “bordeaban la constitucionalidad” y suponían una posible “injerencia política” en la autonomía universitaria.

La combinación entre financiación insuficiente, conflictos normativos y ajustes presupuestarios ha encendido las alarmas dentro del sistema universitario andaluz. La US ya reconoce que deberá revisar “de forma integral” su funcionamiento ordinario para encontrar márgenes de ahorro y eficiencia.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora