La cita es a partir las doce del mediodía de este esperado lunes 4 de abril. Por fin. Aunque la sesión de investidura de Susana Díaz va a desarrollarse dentro de los tiempos prescritos por el Reglamento de la Cámara, estos son tan holgados y, por otro lado, las emociones políticas desde el 22-M están siendo tan intensas que parece que el propio pleno de hoy se celebrara fuera de plazo. Va a ser una sesión de investidura tan excepcional que para encontrar un precedente hay que remontarse al año 1994, cuando el PSOE de Manuel Chaves se quedó en minoría frente a la suma de diputados del Partido Popular e Izquierda Unida. Gestionar aquella artimética parlamentaria fue muy complicado para los tres partidos, pero quienes a la postre salieron perdiendo –en las elecciones anticipadas de dos años más tarde– fueron IU y PP, cuya alianza introdujo en el vocabulario político andaluz la palabra 'pinza', tan temida desde entonces por todos los partidos. La sombra de la pinza también planea sobre esta legislatura, aunque de momento como espantajo agitado una y otra vez por el PSOE para atemorizar al PP y a Podemos, que en esta décima legislatura ocupa en teoría el espacio de una Izquierda Unida muy menguada en sus apoyos electorales. Sea como fuere, ambos partidos han dicho que votarán no en la primera votación, si bien Podemos está en negociaciones con el PSOE para ver si es posible transformar el no de la primera votación en una abstención en la segunda. Es lo que ha anunciado que hará Ciudadanos, que hasta ahora ha demostrado mucha habilidad para sacar un gran rendimiento a sus nueve diputados. LA ESTRATEGIA DEL NO Quienes con más ahínco intentan demostrar que el adelanto electoral ha sido un fracaso personal de Susana Díaz son IU y el PP, y de ahí la rotundidad de su 'no' como pieza clave de una estrategia consistente en visibilizar al máximo las dificultades del PSOE para que su candidata sea investida presidenta. En todo caso, Podemos y Ciudadanos, que sí se han prestado a pactar su apoyo al PSOE, parecen haber adelantado drásticamente la línea convencional de las negociaciones políticas, trasladándola al hecho de facilitar o no una investidura que es la única posible y sin esperar a la propia formación del gobierno y al apoyo o rechazo a las políticas concretas que éste pudiera impulsar. Por si acaso, la presidenta de la Junta de Andalucía en funciones y secretaria general del PSOE-A, Susana Díaz, ha anunciado que presentará "el paquete más potente de lucha contra la corrupción que se ha conocido en España, y que ha hecho nunca ningún Gobierno". Así lo precisaba en su intervención en la Fiesta de la Rosa celebrada el domingo en la localidad gaditana de Chiclana de la Frontera, donde adelantaba que va a exigir "que quien se lleve el dinero responda con su patrimonio" y se comprometía "a llegar al límite de la transparencia", ha apostillado. ASÍ SERÁ LA SESIÓN La sesión de investidura comienza a las 12,00 horas con la lectura por un secretario de la Resolución del presidente del Parlamento de propuesta de la candidatura. A continuación, Susana Díaz expondrá, sin límite de tiempo, el programa político del Gobierno que pretende formar y solicitará la confianza de la Cámara. Concluida su intervención, el presidente del Parlamento suspenderá la sesión hasta el día siguiente. Al día siguiente, el martes 5, se reanudará la sesión a las 10,00 horas con la intervención de los grupos parlamentarios, de menor a mayor, durante un turno de 30 minutos. Según marca el Reglamento del Parlamento, la candidata a la Presidencia de la Junta de Andalucía deberá contestar individualmente a cada interviniente, quien tendrá derecho a réplica por diez minutos. En cualquier caso, la candidata propuesta podrá hacer uso de la palabra cuantas veces lo solicite, y ella siempre cerrará el debate. Después, el presidente de la Cámara, Juan Pablo Durán, en atención al desarrollo del debate, fijará con suficiente antelación la hora en que se llevará a efecto la votación, la cual será pública por llamamiento. Susana Díaz será investida presidenta de la Junta si el martes consigue en la votación mayoría absoluta. Si no es así, se volverá convocar una nueva sesión, transcurridas 48 horas (que se empezarán a contabilizar una vez finalizado el pleno el martes) para que se produzca una nueva votación, y la confianza se entenderá otorgada si obtuviera mayoría simple en la segunda o sucesivas votaciones.