Desde este medio siempre mantuvimos que al final habría acuerdo para que se respetase la voluntad popular y Susana Díaz formase gobierno. También reiteramos que el fantasma de unas nuevas elecciones en Andalucía no era nada más que eso, una imagen incorpórea e inexistente en la realidad política.

Negociaciones intensas y con distintos intereses
Han sido días, y algunos más que quedan, de intensas reuniones entre los partidos representados en el Parlamento andaluz y los socialistas. En la delegación del PSOE, "dos hombres de la Presidenta". Mario Jiménez, curtido en mil batallas y hábil negociador, y Juan Cornejo, un bulldozer con experiencia acumulada. Desde el primer momento dos posturas se mostraron sin ninguna voluntad de acuerdo, PP e IU, cada uno por distintas causas, han ido a las reuniones por cumplir el protocolo pero sin ningún ánimo negociador. Izquierda Unida consciente de que su posición -por el escaso número de escaños del que dispone, era inservible cara a la sesión de investidura, ha querido buscar protagonismo desde el 'no' más absoluto. El tiempo dirá si le ha servido para algo. La encuestas al otro lado de Despeñaperros parece que no le acompañan.


Un PP con depresión posfracasoelectoral y revanchista
En cambio, el PP ha dado muestras de hallarse en estado comatoso y de depresión posfracasoelectoral. A Moreno Bonilla ni se le ve, ni se le espera ni tan siquiera ya se le oye. Recluido en su burbuja a manera de cordón sanitario para que no llegue el fuego amigo por su fiasco electoral, espera que pase de él ese amargo cáliz que pueda significar otro rotundo batacazo en las municipales del 24 de mayo. Una burbuja que se ha creado él mismo y su pequeño ejército de "últimos de Filipinas" para hacerse el sordo y no oír a agentes sociales, patronal, alcaldes de su partido y hasta el mísmísimo Rajoy, que le piden que facilite la investidura a quien legítimamente tiene la orden del pueblo andaluz, en forma de votos y victoria amplia, para que gobierne Andalucía, es decir para que con su abstención Susana Díaz sea ya presidenta.

"La insoportable irrelevancia del PP"
El orgullo y una cierta dosis de revanchismo ha hecho que el PP andaluz, o al menos una parte de sus supervivientes en la dirección regional, junto a Moreno Bonilla, se hayan echado al monte, caminen por la senda del nuevo antisistema y hayan intentado boicotear el proceso. Una nueva forma de antisistema de Burberry con jersey de pico de niño bueno. Anda equivocado el PP andaluz en esa línea, pues su electorado, más allá de que sea muy conservador, que lo es, mantiene conceptos como que hay que huir de la ingobernabilidad, ser un partido "institucional", no abrir espacios a las nuevas formaciones emergentes y ser decisivos. Hoy por hoy, el PP andaluz, parafrasea al escritor checo Milan Kundera y se ha hundido en La insoportable irrelevancia. La pregunta que se hacen hoy los votantes del PP es ¿para qué ha servido mi voto? La respuesta puede que la hallen y en los próximos comicios le den utilidad cambiando de bando y cogiendo la papeleta de una nueva derecha más fresca, limpia y sobre todo más inteligente, Ciudadanos.

Ciudadanos con reflejos y habilidad
Y es que Ciudadanos ha negociado bien, ha puesto sus propuestas encima de la mesa, ha discutido con los socialistas, ha amenazado con no facilitar la sesión de investidura pero al final ha acercado posiciones con cesiones entre ambas delegaciones. En este punto hay que reconocer el sacrificio y recta actitud de dos hombres claves en la historia del PSOE y en la de esta intrahistoria actual andaluza: Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Sus anuncios de que abandonan la actividad política desatascaron las negociaciones con Ciudadanos, y en buena parte con Podemos, y han puesto la alfombra para el acuerdo y quitado la gran piedra del camino.

Ciudadanos firmará esta semana junto con el PSOE el Pacto Anticorrupción, segundo gran escollo expedito, y ahí se visualizará claramente el acuerdo para abstenerse probablemente en la segunda convocatoria del jueves de sesión de investidura. Con ello Susana Díaz sería presidenta y el nuevo Gobierno andaluz podrá conformarse y ponerse a trabajar que es lo que desean y exigen los andaluces... incluso los que votaron al PP.

Las dos almas de Podemos en la negociación
Aunque más resistentes, Podemos comienza a dar señales de que también podría sumarse al acuerdo. Tras los ceses diferidos de Griñán y Chaves, los socialistas están haciendo contraofertas en materia de reducción de cargos de confianza en la Junta y en las relaciones con la banca que desahucie. Puede que también facilite la investidura. El pragmatismo de Pablo Iglesias, Errejón y el hombre del aparato en Andalucía, Sergio Pascual, así lo indican. El gran hándicap al acuerdo se llama Teresa Rodríguez, precisamente la candidata andaluza y Secretaria regional de Podemos. La gaditana más cerca de las tesis de Monedero, los círculos y de Izquierda Anticapitalista no desea ningún acuerdo pero es de prever que se impongan las emanadas de la dirección nacional.

Podemos a punto de acceder al acuerdo
El negociador Podemos facultado por Pablo Iglesias para la investidura de Susana Díaz, Sergio Pascual, considera en declaraciones de hoy "posible el acuerdo, porque sus condiciones son muy simples" y con "coste cero" para los socialistas. Pascual ha declarado que le gustaría que "el PSOE y Susana Díaz aceptasen sus tres condiciones para que haya un Gobierno cuanto antes. Y si puede ser, la semana que viene, por eso hemos puesto condiciones sencillas".

Consecuencias políticas de futuro
Así las cosas puede que el próximo jueves Susana Díaz sea ya presidenta de la Junta con la abstención de Ciudadanos con casi total seguridad y la de Podemos con bastantes probabilidades. De ser así las consecuencias se podrán testar el 24 de mayo. de momento algunas fuerzas habrán demostrado que hablar y acordar estabiliza y es positivo para Andalucía. Otros, los populares, tendrán que hacer un gran esfuerzo, ímprobo o inútil tal vez, para convencer a sus electores de que votarles sirve para algo más que para escenificar pataletas, echarse al monte y ponerse la nueva camiseta del pijo antisistema.