Ni el testimonio de Pedro el Sastre, hijo de una de aquellas mujeres fusiladas en la fosa del antiguo cementerio en septiembre del 1937, ha permitido dar con los restos de las quince 'rosas' que fueran asesinadas en el callejón de Las Peñas del municipio onubense de Puebla de Guzmán (Huelva). Un complejo trabajo arqueológico ha permitido analizar con detalle la ubicación de la fosa, pero no se ha logrado hallar restos de ninguna de ellas. Catalogada en el mapa de fosas desde el año 2011, la fosa de la Puebla contaba con una serie de complejidades entre las que se encontraba la superposición sobre ella de varias hileras de nichos. El informe determina que “el antiguo enterrador, en sus años de trabajo, excavó tumbas de hasta 1,75 metros de profundidad sin hallar nada”. La intervención en la fosa comenzó en octubre del 2014, partiendo de una petición previa del ayuntamiento y de los familiares de las víctimas, entre los que se encontraba el hijo de María Blasa, Pedro el Sastre, quien mantuvo durante largos años viva la memoria de aquellos vecinos que murieron de forma injusta y clandestina en la Puebla. María era una más, una de aquellas mujeres que murió fusilada injustamente. Poco tiempo antes del inicio de la represión Pedro marcharía al frente, donde escribió largas cartas a su madre relatándole todo lo que iba sucediendo. No podía imaginar en ningún momento las largas semanas y meses que María pasó retenida en una antigua carnicería del pueblo hasta que finalmente fue asesinada junto a las demás. Elena Vera, Elisabet Conlin y Juanma Guijo han sido los arqueólogos encargados de poner en marcha esta exhumación que no “ha respondido”, en ningún caso” a las “expectativas que se tenían”, ya que no se ha llegado a localizar ninguna de las fosas comunes. El estudio, al que ha tenido acceso andalucesdiario.es, determinaba por los testimonios orales que en esta fosa, la tercera de las cuatro que hay en la Puebla, se encontraba “entrando en el cementerio a la izquierda, bajo el primer pando de nichos y la calle entre éstos”. En ella se podría hallar los restos de 42 víctimas, entre ellos, 27 hombres, fusilados en la Curva de la Muerte, y quizás, las 15 mujeres que fueron fusiladas dentro de la población. Esta zona concreta del cementerio había sufrido pocas variaciones, aunque “la continua realización de sepulturas en tierra” de la época “pudieron afectar a los restos de represaliados de la Guerra Civil”. Tras los primeros resultados negativos con la retirada del primer pando de nichos, el equipo de arqueólogos, comenzó por la segunda hilera, donde encontraron “restos de numerosos fragmentos de materiales constructivos mezclados con fragmentos de pizarra”. El trabajo continuó con el sondeo de todo el espacio existente desde la entrada del cementerio, el “Pando I” y el panteón de la familia Gómez, con resultados poco evidente en cuanto a la localización de la fosa de las mujeres. La ubicación indicada por parte de Pedro de la fosa de las rosas fue la última zona explorada en la que no se lograron identificar restos colectivos de las mujeres. Las conclusiones del informe aclaran que “la zona había sido removida, vaciada y rellena con una capa de piedra de pizarra triturada entre los años 1973 y 1974 para la construcción de los pandos de nichos nuevos”, sin conocerse dónde pudieron trasladarse los restos de estas mujeres. NUEVE CUERPOS POR SORPRESA Los trabajos de búsqueda y localización de las fosas comunes del cementerio de la Puebla han desvelado nuevas historias, entre ellas, la de los nueve hombres, cinco de origen portugués, que fueron fusilados, según apunta el estudio, “bajo jurisdicción militar y enterradas en el cementerio municipal de Puebla de Guzmán el 27 de abril de 1938”. Sin conocer las causas de estos asesinatos, se han descubierto algunos detalles biográficos en el registro que han permitido que su historia pueda darse a conocer. Entre las víctimas de más edad se encuentra Jose Acedo Bresonia, residente en el Alentejo, casado. Tenía 64 años cuando fue asesinado. Ángel Peña Miranada, era labrador y natural de la Puebla de Guzmán. Fue asesinado a los 74. Jose Acedo Palma es uno de los más jóvenes de la lista. Natural de Serpa (Portugal) murió a los 20 años. Jacinto Corrunca o Enrique José Accedo fueron asesinados con 27 y 28 años, respectivamente.