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Sevilla ha amanecido este lunes conmocionada después de conocer el fallecimiento de Alfredo Sánchez Monteseirín (1957), quien fuera alcalde de la capital andaluza durante tres legislaturas consecutivas (1999-2011). El exregidor ha muerto en las últimas horas a los 69 años de edad tras una larga y grave enfermedad que afrontó con la misma discreción y entereza que marcaron su trayectoria vital y pública, un desenlace trágico que ha teñido de luto a la ciudad y que ha obligado a interrumpir la vida municipal con un emotivo minuto de silencio en el Pleno extraordinario del Ayuntamiento.
Nacido en la localidad sevillana de La Rinconada, Sánchez Monteseirín combinó a lo largo de su biografía su vocación humanista por la sanidad con una intensa y dilatada carrera en el servicio público. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla y funcionario de carrera como Médico Inspector del Cuerpo Sanitario, supo compaginar su labor profesional con una vocación política municipalista inquebrantable. Su andadura en la administración local comenzó muy joven, ejerciendo como concejal en el Ayuntamiento de Burguillos entre 1979 y 1987, para dar después el salto a la primera línea provincial como presidente de la Diputación de Sevilla entre 1995 y 1999, etapa que consolidó su perfil de gestor dialogante y cercano a los problemas de los pueblos y ciudades de la provincia.
Bajo las siglas del PSOE, su gran hito histórico llegó en el verano de 1999, cuando asumió la vara de mando del Ayuntamiento de Sevilla. Gobernó la capital andaluza durante doce años sin contar jamás con mayoría absoluta, una hazaña de cintura política, pactos y resistencia que le convirtió en el alcalde democrático más longevo de la ciudad desde el siglo XIX. Sus compañeros de partido y los distintos actores de la vida política andaluza han querido ensalzar en las últimas horas su figura, definiéndole unánimemente como un "humanista al servicio de la política", un pilar del municipalismo moderno y el verdadero arquitecto de la transformación urbanística y social que catapultó a Sevilla hacia el siglo XXI.
Aquella transformación, sin embargo, no estuvo exenta de dificultades. Durante sus tres mandatos, la ciudad experimentó un cambio radical que tuvo que vencer profundas resistencias en una sociedad tradicional y a menudo reacia a los grandes cambios urbanísticos. Con el paso de los años, no obstante, aquel impulso reformista logró un reconocimiento transversal tanto a nivel local como internacional. Entre los legados más memorables y visibles de su gestión figuran proyectos tan icónicos y debatidos en su día como la apuesta pionera por la red de carriles bici, la implantación del tranvía (Metrocentro), la ambiciosa peatonalización del casco histórico, la profunda reurbanización de la Alameda de Hércules y el impulso arquitectónico del Metropol-Parasol en las Setas de la Encarnación, obras que rediseñaron la cotidianidad urbana de los sevillanos.
Sus últimos años de vida pública mantuvieron el pulso del reconocimiento institucional, aunque ensombrecidos progresivamente por el avance de su enfermedad. En enero de 2025, protagonizó una de sus últimas apariciones públicas en la Casa de la Provincia con motivo de la presentación de su retrato oficial como expresidente de la Diputación, un acto entrañable en el que estuvo arropado por el actual líder de los socialistas sevillanos, Javier Fernández, y por el exmandatario provincial Miguel Ángel Pino. Meses más tarde, en la tradicional festividad de San Fernando del 30 de mayo, la ciudad quiso rendirle tributo otorgándole la Medalla de Oro de Sevilla a la 'Proyección de la Ciudad'. Al no poder acudir debido a su delicado estado de salud, fue su esposa, Felisa Tomás, quien recogió el galardón en su nombre en uno de los momentos más emotivos que se recuerdan en el auditorio municipal.
En julio de 2024, coincidiendo con el 25 aniversario de su llegada a la Alcaldía, su familia emitió un comunicado en el que trasladaba el agradecimiento del exalcalde por el cariño y la discreción mostrados por la ciudadanía, transmitiendo su "emocionada gratitud y su deseo de volver a compartir pasiones en el futuro". En aquellos días de memoria compartida, Sánchez Monteseirín disfrutó de entrañables encuentros en Sevilla con estrechos colaboradores de su etapa municipal, como Francisco Fernández, Evangelina Naranjo y Enrique Hernández, con quienes rememoró aquellos años de esfuerzo titánico para modernizar la capital. Asimismo, recibió la visita del expresidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y del actual vicepresidente del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis.
Con su fallecimiento, Sevilla pierde a uno de los protagonistas indispensables de su historia contemporánea reciente. Un regidor que, desde el pulso tenaz del diálogo y la convicción reformista, cambió para siempre la fisonomía y el orgullo de una capital que hoy, sumida en el duelo, reconoce por fin de manera unánime la dimensión histórica del médico de La Rinconada que se atrevió a transformar el porvenir de los sevillanos.
La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, ha mostrado su pesar por el fallecimiento de Monteseirín, lamentando que “se nos va un gran político y un visionario que transformó Sevilla para hacerla una ciudad más humana, accesible e igualitaria”.
“Gracias, Alfredo, por tu enorme vocación de servicio público. Tu huella permanecerá siempre en la ciudad y en la memoria de quienes la vivimos”, ha asegurado la líder socialista andaluza en un mensaje en su perfil de X.
“Mi abrazo y todo mi cariño a su familia y seres queridos. Descansa en paz, amigo”, ha concluido.




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