Es una tesis doctoral, su título es ‘La nación evitada: identidad nacional en España y discursos de élites de izquierda’ y su autor es el sociólogo Luis Navarro Ardoy, que recientemente la defendió en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. En esta entrevista resume algunas de las reflexiones y conclusiones contenidas en su trabajo de investigación. ¿Por qué la nación evitada? En comparación con la derecha política, los partidos de izquierda, hasta fechas recientes, tenían serias dificultades para elaborar argumentos consistentes sobre el significado de pertenecer a España y/o para construir una nueva idea de España desfranquizada. Ante esta dificultad, la estrategia de la izquierda ha sido la de la evitación. Creo que la portada, que hizo mi colega María Sabater, sintetiza a la perfección la idea. Y evitada más en el caso de España, ¿no? Claro. El caso de España tiene un elemento diferenciador de otros contextos. No puede obviarse la monopolización por parte del régimen franquista del patriotismo español. Durante los primeros años de democracia, por ejemplo, se procuraba no hablar de España para no ser tachados de franquistas. ¿No es menos cierto que hoy asistimos a un cambio de tendencia? En efecto. Lo nuevo es que hoy, a diferencia de nuestro pasado reciente, los partidos de izquierda están tratando de elaborar nuevos discursos y nuevos mensajes sobre España. Donde antes había una auto-contención nacionalista o una resistencia a hablar de España entre la izquierda, a evitar la cuestión, hoy es un tema clave también en la agenda de estos partidos. Creo que el acto de Pedro Sánchez, con la bandera de España al fondo en su presentación como candidato a la Presidencia del Gobierno, es un ejemplo muy clarificador. Y Podemos... Claro. Podemos introduce una novedad en su discurso sobre España que obliga a los partidos de izquierda tradicionales a subirse al carro. En Podemos, la idea de patria y populismo, de construcción nacional-popular, les sirvió para ganar posiciones, muy por delante de los partidos de izquierda tradicionales y, por lo tanto, dejándolos muy retrasados en estos temas. Hace unos días, en un artículo de Máriam Martínez-Bascuñán, leía que Marine Le Pen se había apropiado de uno de los eslóganes de Podemos: que el Frente Nacional no es de izquierdas ni de derechas, sino de los verdaderos patriotas. Tenemos la sensación que ahora se habla mucho de España y de patriotismo. Si hoy lees cualquier periódico, seguramente encuentres referencias a esos términos no una, ni dos, ni tres veces. Es posible que se haga referencia constantemente. Por utilizar alguna similitud con la lógica de la moda, diría que las cuestiones relacionadas con estos temas hoy son de lo más punteras en el ámbito académico; se trata de temas de lo más cool para los partidos políticos y queda muy hipster incluirlos en los debates y tertulias de actualidad. Y cada partido utiliza a su conveniencia el patriotismo, ¿no? Algo así es lo que estamos observando. Hoy, términos como patriotismo se han convertido en uno de los más disputados a nivel discursivo por las distintas fuerzas políticas. El patriotismo se ha transformado en un término, en un espacio discursivo, donde muchas formaciones políticas lo dotan su propio significado. Hoy, el caso del patriotismo, es una muestra reveladora, un ejemplo de cómo un término reúne, incluso, a políticos de ideologías contrapuestas. ¿Cuál es la aportación que hace su investigación a todo esto? Lo primero, es que supone una aproximación novedosa al siempre delicado y con mucha frecuencia desconocido tema del patriotismo español entre la izquierda política. ¿Por qué novedosa? Una decisión acertada fue optar por entrevistar no a élites de primer línea, sino a élites locales y regionales. Digo que fue acertada porque, primero, es un perfil de menor tradición académica y mucha menos visibilidad en los medios. Y, segundo y más relevante, es que durante las entrevistas han mostrado un discurso más relajado, menos constreñido por el partido, más libre, y entendemos que más cercano a la ciudadanía. Todo ello ha generado mayor riqueza y profundidad discursiva con respecto al patriotismo entre partidos de izquierda en España. ¿Y qué dicen sus entrevistados? ¿Evitan la nación española? Es interesante la pregunta. En una primera reacción, entre nuestros entrevistados sí existe esa idea de evitar la cuestión: tienen dificultades para hablar de España e incluso les produce incomodidad una pregunta sobre qué es España para ellos. ¿Qué tipo de dificultades? Cuando las dificultades se explicitan, los entrevistados las relacionan con el rechazo a un modelo concreto de nación española, que parecen haber asimilado como el único significado posible. En algunos casos, por estar secuestrado por la derecha española contemporánea. En otros, por entenderlo como continuación del régimen franquista anterior. Entonces, ¿no hablan de España? Sí, sí. Sí hablan. Tras esa primera reacción, de evitar la cuestión, todos los entrevistados, excepto uno, terminando hablando del tema. Terminan definiendo qué es España para ellos. ¿Y cómo la definen? Esto es interesante. Del análisis de nuestras entrevistas se desprende una definición de España como una comunidad de sentimiento. Es decir, entre los entrevistados emerge un discurso que incluye vínculos afectivos hacia España, una vinculación afectiva con España. ¿Vinculación afectiva entre la izquierda? En efecto. Por eso decimos que la izquierda analizada sí se siente vinculada afectivamente con España. Esta vinculación, que se niega con cierta frecuencia en el discurso explícito de los entrevistados, está firmemente establecida en el sistema de valores, actitudes y creencias de las élites políticas entrevistadas. ¿Entones...? Pues que del análisis de las entrevistas aparecen ideas interesantes. Concretamente, del análisis de dichos vínculos afectivos aparece un tipo de patriotismo social con elementos propios de la izquierda, y diferenciado del expresado por otros grupos e ideologías, que hasta ahora ha sido ignorado por la investigación en España. ¿Patriotismo social? Sí. Patriotismo social. Aunque esta expresión se ha utilizado en otras investigaciones, en la nuestra hablamos de patriotismo social porque nuestros entrevistados de izquierda construyen un discurso sobre España centrado en un conjunto de valores sociales que pertenecerían al ideal normativo de nación española. ¿Y de qué valores se trata? Para nuestros entrevistados España es, principalmente, una nación social. Esta visión, que debe garantizar la igualdad entre ciudadanos y territorios, no implica una idea centralista del Estado. Los valores de la pluriculturalidad y multilingüismo, equilibrio, coexistencia pacífica y democracia, están también fuertemente unidos al ideal de nación española de las élites de izquierda analizadas. ¿Y qué se concluye de todo ello? Si uno se fija, esos valores de los que hablan nuestros entrevistados nos recuerdan a los valores clásicos de la izquierda. Por ello, otra de las conclusiones del estudio es que el discurso clásico de la izquierda política ha vuelto. Ha vuelto como un discurso estratégico para intenta atraer a la ciudadanía, a sus simpatizantes, para identificarse con un modelo concreto de nación española. ¿Se ha plasmado esto en las campañas electorales? En efecto. En la pasada campaña para las elecciones generales, líderes de la izquierda en España cerraban mítines, precisamente, ensalzando valores clásicos de la izquierda. Alguno, como el ya citado Pedro Sánchez, los reivindicaba como la raza de los socialistas tras el intento de apropiación de nuevas formaciones de izquierda, como Podemos. Un resumen final de su tesis en pocas palabras. Podría resumir con dos ideas a modo de conclusión final. Por un lado, a partir de nuestros resultados puede decirse que ser de izquierda y ser patriota ya no se contradicen. No, si el patriotismo se orienta hacia la defensa de la nación española basada en los valores mencionados. Por otro lado, como he comentado, nuestros entrevistados sugieren la movilización de valores clásicos o históricos de la izquierda como estrategia para llevar a la gente a identificarse con su modelo de nación española. La defensa de ese tipo de valores entre la izquierda también desarrolla sentimientos de pertenencia comunitaria, es decir, vinculación afectiva hacia España.