Como la de los ricos cuando se trata de dinero, la voracidad de los publicistas es insaciable cuando se trata de exprimir los tópicos para extraerles unas gotas más de su rancio pero entrañable zumo. Como señalaba la nota oficial de González Byass, el tranvía de Sevilla "se viste de feria", ya que Tío Pepe "lo engalana con traje de lunares y sombrero de ala ancha, la mejor indumentaria para celebrar la Feria de Abril". ¿La mejor indumentaria? ¿Cómo que la mejor indumentaria? ¿Nos toman el pelo? ¿Un simple vagón pintado con lunares y un sombrero cordobés y ya está? Estas cosas hay que trabajarlas más, muchachos. Para apurar debidamente hasta las heces la dulce copa del tópico habría que incorporar al Metrocentro algunos elementos más cuya ausencia no perdona la sevillanía más auténtica. Cusha un momentito, mi arma, atento y tomando nota, ¿tamos o no tamos? Lo primero, queremos a ese conductor del tranvía vestido de corto, con su sombrero cordobés, su chalequillo, su camisa con chorreras, su pantalón de caireles, su faja y sus botines. Y, por supuesto, su copita de manzanilla Tío Pepe sobre la cabina de mandos, que un día es un día. Y que no farte de ná. Lo segundo, algún motivo taurino, ¿no? En la delantera del tranvía podrían habilitarse un par de cuernos para que, antes de detenerse en la siguiente estación, un operario municipal vestido de grana y otro simule darle una media verónica al convoy. ¡Ele ahí, maettro! Lo siguiente puede ser vestir de torero al Giraldillo, sustituirle la lanza por el estoque, el escudo por la muleta, el casco por la montera… Podríamos seguir así durante un buen rato, pero tampoco es cuestión de hacerles todo el trabajo a los publicitarios estos y además gratis. Que se lo curren un poquito, ¿no? No es difícil. Han dado con un filón inagotable. Atreverse, muchachos. Sevilla lo vale. Y vuestra nómina seguro que también.