Han pasado doce días desde que se celebraron las elecciones autonómicas andaluzas que se saldaron con la pérdida de la mayoría absoluta del gobierno del Partido Popular, pasando de 58 escaños a 53, perdiendo por tanto 5, y la mayoría absoluta se situa en 55 escaños. A su vez quedó claro que la política andaluza será una política de bloques. Las izquierdas precisamente ya han dicho que no se van a abstener para facilitar un gobierno de Moreno en minoría sin Vox y Moreno ha dicho que no va a pedir esa abstención por parte de las izquierdas. 

Por tanto solo nos queda un único y evidente escenario: el supuesto "lío" que decía Moreno Bonilla en campaña electoral. Y precisamente durante esos 15 días de campaña, y antes, el presidente andaluz decía a los andaluces que tenían que elegir entre estabilidad, que era su gobierno en mayoría absoluta, o lío, un supuesto gobierno con Vox. Ahora vemos cómo el propio presidente andaluz es quien dilata las negociaciones. La ultraderecha ya ha salido a decirle que no va a reaccionar bien ante este chantaje, además tiene claras sus prioridades, la número uno, la prioridad nacional. Moreno por otro lado está diciendo que no tiene prisa porque el parlamento se constituye hasta el 11 de junio y que hasta entonces como mínimo podrían estar esperando a tener esa negociación.

La realidad es que esta dilación en las negociaciones se produce en un contexto nacional donde Feijóo podría estar provocando que el Gobierno de la Junta de Andalucía se cerrara más tarde de lo que se tendría que producir en unas condiciones normales. El propio Moreno advertía en campaña electoral de una supuesta falsa suspensión de las oposiciones si no había un gobierno pronto de la Junta de Andalucía y ahora es el propio Partido Popular quien lo está postergando. Y es que a Génova ahora mismo está pendiente más de lo que pueda pasar con unas hipotéticas convocatorias electorales anticipadas -pese a que el Partido Socialista por ahora se atiene a su versión oficial de que van a ser en 2027- antes que ponerse a negociar el gobierno de la Junta de Andalucía.

La realidad es que este tiempo perdido de Moreno Bonilla tal y como él criticaba en la campaña electoral, es tiempo perdido para los andaluces. Ya hemos visto cómo en Extremadura por ejemplo donde se han tirado hasta siete meses para conformar gobierno por culpa de esos otros intereses nacionales ha provocado un retraso innecesario para la ciudadanía en la conformación del gobierno. Un escenario en el que tanto Feijóo como Moreno Bonilla parece que nos abocan a los ciudadanos en Andalucía durante los próximos meses.

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