En Andalucía nos estamos acostumbrando a una cosa anodina: el Gobierno de Moreno Bonilla vuelve a estar rodeado por las sospechas de la corrupción. Además, con unas pruebas aportadas por la UCO que son elocuentes.

Obras que comenzaron a hacerse 40 días antes de adjudicar el contrato a la empresa. Obras antes incluso de que Sevilla fuera designada como sede para albergar los partidos de la Eurocopa. Todo, bajo el Estadio de la Cartuja en Sevilla, y bajo la presunta tutela de un ex alto cargo del Gobierno andaluz, el que fuera secretario general de Deportes, José María Arrabal.

Este jueves, la oposición le ha recriminado al presidente andaluz su silencio, algo a lo que sí nos tiene realmente acostumbrados. Moreno no sabía tampoco nada de la trama corrupta gestada en el seno de la Diputación de Almería y que afecta de lleno a altos cargos del PP almeriense. Una trama de la que Moreno dijo enterarse por un teletipo, pese a que viene siendo denunciada en los últimos años por la oposición.

En el caso de los cribados de cáncer de mama las mujeres llevaban tres años denunciando esto a los distintos consejeros de Salud, y hasta que el escándalo no alcanzó cotas nacionales, el presidente andalz no solo no actúa, sino que lo primero que hace es reconocer que no sabía nada. Hoy conocemos que en 2023 la Junta rechazó un plan para solucionar el colapso en el Virgen del Rocío.

¿Hablamos de incompetencia o de negligencia?

El escándalo del Estadio de la Cartuja es otro nuevo episodio en el que, por cierto, se retiraron hasta cinco millones de euros del presupuesto educativo para destinarlo a dichas obras. Algo de lo que seguro, Moreno Bonilla, tampoco sabía nada.

En Andalucía no solo hemos normalizado una Administración que Gobierna con un rodillo, sino a un presidente que mientras se entera de todo, nunca sabe nada.

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