El tablero político de Málaga afronta un punto de inflexión de importante calado de cara a la próxima cita electoral. Coincidiendo con la intensa repercusión internacional generada tras el perfil publicado por el diario internacional The New York Times, sobre la dilatada gestión de Francisco de la Torre -un reportaje que reabrió el debate sobre si el modelo de "transformación urbana" de la ciudad ha supuesto un éxito económico o ha arruinado la habitabilidad de sus residentes tradicionales-, el PSOE local ha movido ficha con celeridad, tratando de aprovechar el impulso que ofrece el debate. Así, la formación que lleva en la oposición más de cinco lustros, ha apostado por la renovación con la irrupción de Mariano Ruiz Araújo, quien se ha postulado oficialmente para disputar la alcaldía y relevar al histórico regidor del PP.
La irrupción de un perfil que transmite renovación en las filas socialsitas malagueñas llega después de que Araujo se hiciera cargo de la portavocía municipal hace dos meses. La asunción de dicha responsabilidad se produjo tras la salida del exportavoz, Dani Pérez, que puso rumbo al Parlamento andaluz. Un Pérez, por cierto, que estuvo cerca de alcanzar ese sorpaso a de la Torre en 2019. Entonces, el PSOE obtuvo 12 concejales en el consistorio de la ciudad de la Costa del Sol, por 14 del PP, mientras que la mayoría absoluta se situaba en 16. La suma de PSOE con Podemos (3) le dejaba a tan solo un concejal de la mayoría. Sin embargo, Ciudadanos (2) prefirió apostar por de la Torre.
Ahora, el paso al frente de Ruiz Araujo llega en un momento oportuno para las filas socialistas, que necesitan un impulso importante de cara a disputar la hegemonía de un alcalde que apenas nota el desgaste electoral pese a llevar 26 años de mandato. El perfil difundido por el periódico estadounidense colocó bajo la lupa los 'claroscuros' del denominado "modelo Málaga", radiografiando un contraste entre el indudable impulso tecnológico, la modernización cultural y la atracción de grandes eventos internacionales, frente a las graves costuras sociales y urbanísticas que padece la ciudad. Entre los principales problemas señalados figuran la escalada desbocada de los precios de la vivienda, la masificación turística descontrolada, la proliferación masiva de pisos turísticos y la sensación generalizada de expulsión que denuncian los vecinos de los barrios históricos y periféricos ante un crecimiento enfocado primordialmente en la rentabilidad exterior.
Es precisamente en este punto de desgaste institucional y malestar ciudadano donde el PSOE malagueño busca construir una alternativa. De hecho, el candidato socialista, que aún no es candidato en firme, pues entre el 4 y 7 de septiembre se abre el plazo para las primarias, eligió su barrio, El Palo, para comunicar la decisión de concurrir a la alcaldía. Bajo el lema de que "las llaves de la ciudad deben ser de quienes la hacen posible", la nueva apuesta del socialismo malagueño busca devolver el protagonismo a las familias, a los trabajadores y al tejido asociativo de los distritos.
En sus primeras comparecencias públicas tras oficializar su candidatura, Ruiz Araújo ha querido marcar distancias con el triunfalismo institucional del equipo de gobierno del PP, incidiendo en que la prioridad de cualquier ayuntamiento debe ser garantizar el bienestar cotidiano de sus habitantes frente a los intereses especulativos. "No quiero señalar solo lo malo, quiero cambiarlo", ha defendido el candidato socialista, estructurando su hoja de ruta en torno a los problemas estructurales que asfixian a la capital malagueña. Entre sus prioridades figuran la implementación de políticas de vivienda verdaderamente asequibles, la adopción de medidas regulatorias severas contra el alquiler turístico ilegal, la mejora drástica de la movilidad urbana y la cohesión de unos barrios que, según denuncia la oposición, se sienten ignorados y desplazados por la deriva turística de la ciudad.
De este modo, la carrera electoral hacia los próximos comicios municipales se perfila ya como un pulso de modelo de ciudad. De un lado se encuentra la inercia de un liderazgo consolidado durante más de dos décadas de mandatos populares; del otro, una alternativa que se vende renovada y combativa que aspira a capitalizar el cansancio social y a conectar con las aspiraciones de una ciudadanía que debate abiertamente si el éxito macroeconómico de Málaga se traduce en una verdadera mejora de la calidad de vida o en la pérdida definitiva de su identidad popular.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.