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ElPlural Andalucía

El ‘procés’ de Teresa

Rodríguez y Junqueras chocaron con el mismo escollo insalvable: ni Cataluña era del uno ni Adelante de la otra. La reacción de quienes se sintieron agredidos fue implacable

Antonio Avendaño
Teresa Rodríguez, en una rueda de prensa en el Parlamento. MARÍA JOSÉ LÓPEZ/EP

Teresa Rodríguez, en una rueda de prensa en el Parlamento. MARÍA JOSÉ LÓPEZ/EP

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Si el ‘procés’ de los soberanistas catalanes liderados por Oriol Junqueras tenía por objeto desembarazarse de la tutela del Estado y lograr la independencia de Cataluña, el ‘procés’ de Teresa Rodríguez y sus leales perseguía independizar Adelante Andalucía de la tutela de Podemos e Izquierda Unida.

Ambos líderes ‘procesistas’, el catalán y la andaluza, chocaron con el mismo escollo insalvable: ni Cataluña era del uno ni Adelante es de la otra. De modo inexorable, quienes se sintieron agredidos por ambas apropiaciones obraron en consecuencia.

Utilizando para ello medios materiales del mismo Estado que acabaría imponiéndoles durísimas penas de cárcel, Junqueras y los suyos tomaron un atajo pacífico pero ilegal para hacer efectiva la soberanía de Cataluña en el menor tiempo posible.

Su idea era y es crear un Estado propio: proyecto perfectamente legítimo, pero demasiado ambicioso a tenor de los recursos humanos, materiales e institucionales con que contaban.

Valiéndose de su privilegiada posición para instrumentalizar en beneficio propio medios materiales que eran de todo grupo parlamentario, Rodríguez y los suyos han maniobrado a espaldas y en contra de Podemos e Izquierda Unida, cuya sentencia ha sido a su vez más ejemplar que justa: estigmatizarlos como tránsfugas y desterrarlos sin honores al inclemente gallinero de los diputados no adscritos.

La idea de Teresa Rodríguez es crear un partido propio y soberano: proyecto perfectamente legítimo pero, como el de Junqueras, demasiado ambicioso a tenor de los recursos humanos, materiales e institucionales con que cuentan y cuya escasez quisieron los ahora expulsados compensar expoliando o al menos tomando prestado pero sin permiso el patrimonio común de Adelante.

En sentido estricto y ateniéndose al significado que el uso común atribuye a ambas palabras, ni los independentistas catalanes serían propiamente ‘sediciosos’ ni los soberanistas andaluces serían propiamente ‘tránsfugas’. Ni los unos se alzaron colectivamente y por medios violentos contra el Estado ni los otros se han traicionado a sí mismos y a su partido para beneficiar a adversarios de éste.

Ni de lejos Junqueras y Rodríguez son inocentes –en política nadie lo es–, pero no parece que sean culpables de los gravísimos delitos de sedición y transfuguismo por los que han sido condenados. No por ello, sin embargo, han logrado escapar a la pena dictada por quienes eran más fuertes –o tenían más razón– que ellos. 

Antonio Avendaño

Sobre el autor

Antonio Avendaño

Antonio Avendaño es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona. Fue redactor en distintos periódicos de Castilla-La Mancha a partir de 1980 y más tarde redactor jefe de Diario Jaén entre 1985 y 1988 y director en funciones del mismo en 1989.

Tras ocupar la jefatura de redacción de El Correo de Andalucía de 1989 a 2001, fue director de los servicios informativos de la Junta de Andalucía de 2002 a 2007, año en que pasó a dirigir la delegación en en Andalucía de Diario Público, desde su fundación en 2007 hasta su cierre en 2012.

Especializado en opinión política, ha publicado cientos de columnas en distintos medios. Fue premio Andalucía de Periodismo en 1999 a una selección de sus columnas publicadas en El Correo de Andalucía.

Ha sido colaborador habitual en tertulias en de radio y televisión y conductor del programa La entrevista, de Canal Sur Radio, en la temporada 2018-2019. Fue fundador del diario digital Andalucesdiario.es, asociado editorialmente con ElPlural.com.

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