La elección de Juanma Moreno Bonilla como Rey Baltasar en la Cabalgata de los Reyes Magos de Sevilla no ha pasado desapercibida y ha terminado envuelta en polémica. Lo que debía ser una tarde festiva se ha convertido, por momentos, en un escaparate de protestas, abucheos y consignas contra la gestión del presidente de la Junta de Andalucía, especialmente en materia de sanidad pública. Pitos, gritos y carteles críticos han acompañado al mandatario popular durante parte del recorrido, empañando su participación en uno de los actos más simbólicos de la Navidad sevillana.
“Este año el Rey negro es Moreno”, han anunciado por los altavoces del rectorado durante la coronación de los Reyes Magos, pasadas las 15.30 horas de este lunes. La frase ha despertado una expectación inusual entre el público congregado, ya que no es habitual que el último de los Magos de Oriente esté encarnado por el presidente de la Junta. El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, ha sido el encargado de imponer la corona a Moreno Bonilla, que ha recibido una de las ovaciones más sonoras del acto, especialmente entre los simpatizantes que se concentran a las puertas de la sede del Ateneo.
Pitos y gritos en Triana al paso de Moreno Bonilla.
— Peixoto ۞ (@Peixoto412) January 5, 2026
Lo de utilizar a los niños para hacer campaña electoral le ha salido realmente mal. pic.twitter.com/DX4gF02mT3
Sin embargo, el entusiasmo inicial se ha disuelto rápidamente. La salida de la carroza de Baltasar ha coincidido con un chaparrón que sorprende a los asistentes y marca el inicio del desfile. A pesar de la lluvia, Moreno Bonilla ha sonreído, saludado y lanzado caramelos a quienes han resistido bajo el agua. Entre el público se han escuchado comentarios irónicos como “a Juanma se le va a correr el betún”, mientras el aguacero iguala por momentos a todos los protagonistas del cortejo.
En los días previos a la cabalgata, las redes sociales ya anticipan la controversia. La decisión de que el presidente andaluz encarne al Rey Baltasar ha generado opiniones encontradas: críticas por la politización del evento y por el uso de maquillaje negro, frente a quienes han reclamado que la política quede al margen de una celebración infantil. La calle ha acabado reflejando esa división, con muestras de apoyo y rechazo repartidas a lo largo del recorrido.
Uno de los momentos más simbólicos se vive a la altura de la muralla de la Macarena, donde un espectáculo de fuegos artificiales anuncia la llegada del tercer Rey Mago. Las campanas de la basílica repican mientras la Virgen de la Macarena, con las puertas abiertas de su templo, presencia el paso de la carroza camino de la Resolana. En balcones engalanados con globos y música, el himno de Andalucía suena a todo volumen y es coreado por numerosos sevillanos, acompañado de pirotecnia.
No han faltado tampoco las peticiones típicas dirigidas a los Reyes Magos. Desde el clásico patinete, en guiño a un vídeo viral de años anteriores, hasta muñecas, motos o juegos de mesa. Algunos asistentes incluso han pedido “una paguita” o “una plaza”, mezclando humor y crítica política. Sin embargo, en la calle Feria el tono ha cambiado de forma notable. Grupos organizados han increpado con fuerza a Moreno Bonilla por su gestión de la sanidad pública. Carteles con mensajes como “Baltasar, el mejor regalo es una sanidad pública y de calidad” o “Sanidad y educación pública” han acompañado gritos de protesta. En la calle Correduría se ha escuchado incluso el lema “Negro sí, Moreno no”.
Pitada a Baltasar en Sevilla. Gritos de "Sanidad Pública". Normal.
— Jose Ignacio García ۞ (@joseigs_) January 5, 2026
A Bonilla NO le ha salido bien la jugada. Con los Reyes Magos no se juega ni se politizan. pic.twitter.com/XGvRWBC9ZR
Aunque estos reproches son puntuales en el conjunto del recorrido, han resultado lo suficientemente visibles como para marcar la jornada. En contraste, otros balcones han celebrado el paso de la carroza lanzando globos y aplaudiendo al Rey Baltasar, en una muestra de la dualidad que acompaña toda la cabalgata. El presidente, por su parte, ha mantenido una actitud constante de saludo y sonrisa, sin responder a los gritos, independientemente de si son de apoyo o de crítica.
La polémica no se ha limitado a la calle. En pleno desfile, Moreno Bonilla ha protagonizado un gesto que ha desatado una nueva oleada de comentarios en redes sociales: ha tomado su capa para usarla como si fuera un capote para dar unos pases toreros, animado por algunos simpatizantes. El momento ha sido celebrado por unos y duramente criticado por otros, que lo han calificado de “patético” y lo interpretan como un uso partidista del evento.