"Soy un abogado pasional, vehemente y me gusta el show". Así se define el letrado Carlos Bardavío, quien lograra una "sentencia histórica" en España que determinó que los Testigos de Jehová son una "secta destructiva". La propia organización se querelló contra la Asociación de Víctimas en el año 2021 al considerar que la denominación de "víctimas" atentaba contra su honor. El juicio arrancó en 2022 y pronto se convirtió en una "guerra" en la que los Testigos pusieron toda la carne en el asador, tratando de "desmontar a título personal" a los exmiembros, llegando incluso a hacer declarar a algunos de sus familiares, a los que recurrieron como "arma arrojadiza". Finalmente, la jueza reconoció su derecho a reconocerse como víctimas y determinó que la parte denunciante era una "secta destructiva". Sin embargo, la resolución no es un punto y final, ya que los Testigos recurrieron, y la Audiencia Provincial aún debe pronunciarse. ElPlural.com ha tenido la oportunidad de conversar con el abogado, que ha desgranado cómo fue el procedimiento judicial y ha confesado cómo cree que avanzará el caso en el futuro. 

Pregunta: En tu presentación en el documental Sobrevivir al paraíso: Más allá de los Testigos de Jehová (HBO) cuentas que, cuando te llega el caso, un amigo te dice que esto es un ‘caso Bardavío’. ¿Por qué?

Respuesta: Tengo un perfil de abogado de víctimas, sobre todo, de grupos y sectas coercitivas. Hice una tesis doctoral, la primera que se publicó en España y la única que hay ahora, en derecho penal sobre sectas coercitivas. Es un asunto que no está bien muy bien legislado y son casos muy difíciles. Casos muy psicológicos donde no hay pruebas muy tangibles.

En este caso, me llegaron unos setenta y pico testimonios de gente de España y del extranjero, y cuando los leímos en el despacho nos pusimos todos a llorar. Lo que me animó a coger el caso fueron las víctimas y su sinceridad en la exposición de su drama, coger un caso que era prácticamente imposible ganarlo porque las manifestaciones de la Asociación eran aparentemente vejatorias.

(P): Llega la primera sesión del juicio y los Testigos llegan como un ejército, trayendo incluso a familiares de algunos de vuestros testimonios como arma arrojadiza. 

(R): Fue una guerra porque, sobre todo, los testigos que declararon a favor de ellos eran Testigos de Jehová o sus autoridades religiosas. Hubo dos cosas significativas. La primera es que todos negaban el ostracismo. “Esto es maravilloso, aquí hablamos con todo el mundo, la gente puede salir libremente, no pasa nada”. Entonces, cuando te encuentras una verdad no completa, te ponen una barrera muy difícil de salvar.

Por eso fue una lucha con la jueza para que, en todas mis preguntas, entendiera que sus testigos no estaban dando información completa. Cuando vas haciendo preguntas más pormenorizadas sobre si se puede hablar a un expulsado que convive o no en la casa, etc. van contando poco a poco la verdad, y eso fue muy difícil.

Las víctimas sentían que la estrategia de los Testigos de Jehová era denigrarlos, contar asuntos familiares. El objeto del procedimiento era si se había vulnerado el honor por parte de la asociación, pero ellos trajeron familiares de los testimonios que habíamos presentado para hablar mal de sus padres, de sus amigos, hijos, etcétera. Fue una manera de manchar la imagen de los testimonios de las víctimas. Esto, aunque hizo daño a las víctimas, fue positivo porque lo que se vio es que había realmente una enemistad manifiesta y que no se hablaba a los expulsados.

Las víctimas sentían que la estrategia de los Testigos de Jehová era denigrarlos, contar asuntos familiares

Hicieron esto para deslegitimar el testimonio de las víctimas, como si no fuera veraz, sincero y como si tuvieran un ánimo espurio y malicioso en contra de la organización. Pero realmente esa estrategia lo que puso encima de la mesa es que en el momento de la expulsión hay una orden en los Testigos de Jehová de que no se hable y no se tenga ninguna relación social con los expulsados.

El juicio fue como ir sacando con sacacorchos, exprimiendo a cada Testigo porque lo primero que decían es que todo es maravilloso, que se podían ir sin ningún problema, etc. Pero poco a poco, preguntando y preguntando, con la jueza que iba poco a poco entendiendo todo, conseguimos demostrar que había ostracismo, suicidios, trastornos psicológicos, discriminaciones a la mujer o el colectivo LGTBI.

(P): En el documental se cuenta que en un momento dado del juicio todo apunta a que vais a perder,  pero la causa da un giro cuando empiezas a introducir ese concepto de "secta". ¿Cómo y cuándo decides llevar a cabo esta estrategia?

(R): Era algo pensado, pero era muy fuerte introducir de forma categórica la palabra secta destructiva. Hay un momento en el que todo lo que decían las víctimas era blanco y en botella, lo que pasa es que esa palabra no se decía. Había que ponerle un nombre a todo lo que contaban los Testigos y que se entendiese en el mundo coloquial y en el mundo social.

Por eso, cuando empiezo a preguntar a cada víctima: ¿usted considera que esto es una secta destructiva porque se practica ostracismo, porque se imponen órdenes, porque hay trastornos psicológicos, etc.? Todos dicen que sí y explican el por qué. Fue una maniobra para dejar de forma clara y taxativa lo que se estaba diciendo en el juicio, pero no se estaba diciendo. Es lo que realmente sentían las víctimas, que habían estado en una secta destructiva. Destructiva porque rompe las familias, porque destroza la psique, la salud mental, porque se generan ideas autolíticas y de suicidio, porque no se favorece la persecución de delitos de abusos sexuales.

Era una forma de poner el broche de oro y de llamar a las cosas por su nombre. Si queríamos ganar el juicio le teníamos que dar el nombre que todo el mundo pensaba.

(P): Cuando empiezas a introducir este término, ¿cuál es la reacción de la defensa de los Testigos?

(R): Algunas víctimas sintieron que se les faltaba el respeto. La víctima cuenta su historia y el abogado pone en duda constantemente lo que dice la víctima, intenta manchar el nombre de las víctimas como si lo que estuvieran diciendo fuera falso. Inclusive, en la última sesión, ponían en duda los testigos psicológicos de las víctimas diciendo que eso podía ser por el trabajo.

Sentían que habían estado en una secta destructiva porque rompe las familias, destroza la salud mental, porque se generan ideas autolíticas y de suicidio

(P): Cuando llega el día de los alegatos finales, ¿cuáles son tus sensaciones?

(R): Mi sensación fue positiva porque, aunque estaban negando todo, les íbamos cogiendo en contradicciones. Si sacas contradicciones de sus propios testigos, y luego ya vienen los nuestros y de forma prestativa y con mucha verdad transmiten lo que les ha pasado, aumenta mucho la probabilidad de ganar.

Es un juicio en el que bastaba con demostrar la veracidad, no la verdad, porque en un juicio sobre vulneración del derecho al honor o libertad de información, prima la libertad de información cuando la información es veraz. Además, estos juicios se hacen oralmente porque el juez tiene que ver y hablar con las partes, especialmente con las víctimas. Y fue más creíble el testimonio de las víctimas que el testimonio de los Testigos de Jehová. Cuando alguien dice la verdad transmite más que cuando no dices toda la verdad. Es lo que se llama la inmediación.

(P): Finalmente, cuando sale la resolución en diciembre de 2023, la jueza reconoce el derecho de la Asociación a declararse víctimas y califica a los Testigos de Jehová como una "secta destructiva". ¿Cuál es tu valoración de la sentencia?

(R): Es una sentencia histórica porque dice que hay veracidad en la información y eso es un paso de gigante, puesto que da igual que sea una religión debidamente inscrita. Los que han estado dentro tienen derecho a opinar, primero por el derecho a la libertad de expresión, que para ellos es una secta destructiva, y es que además se demuestra que es veraz. ¿Por qué? Porque los propios Testigos de Jehová comentaban cosas que, en la lógica de los seres humanos, lleva a pensar que eso es destructivo.

Un control excesivo es propio de sectas destructivas porque destruye la salud mental, el pensamiento, la autocrítica, la libertad, que es lo más básico que tenemos los seres humanos después de la vida. Una vida sin libertad no es vida. Entonces eso es lo que en definitiva dice la sentencia, que hay veracidad en que este grupo, por mucha religión que sea y debidamente inscrita que esté.

(P): La organización llegó a recurrir, ¿en qué punto se encuentra el procedimiento?

(R): La sentencia la ganamos en diciembre de 2023 en primera instancia, pero estamos a la espera de la resolución de segunda instancia, la de la Audiencia Provincial. Es un caso muy complejo y entiendo que se está tomando el tiempo necesario para hacer una sentencia suficientemente contundente en un sentido u otro. Es decir, podemos ganar, pero también podemos perder.

Es una sentencia histórica porque dice que hay veracidad en la información aunque sea una religión debidamente inscrita

(P): ¿Qué posibilidades se abren ante esta nueva sentencia?

(R): Las posibilidades son que perdamos o que sigamos ganando. Mi opinión es que vamos a seguir ganando, es decir, que la sentencia de la Audiencia Provincial va a apuntalar la veracidad de que es una secta destructiva y que, por lo tanto, las víctimas tienen derecho a decirlo.

Me llamaría mucho la atención que después de todas las pruebas, de que los propios Testigos de Jehová dicen que los expulsados son enfermos mentales y que son con un virus contagioso, cambiase. Creo que va a primar a la libertad de expresión e información. Si no es así, vamos a tener un problemón porque va a desanimar a las víctimas en exponer lo que pasa dentro.

Y hay una cosa fundamental en una sociedad democrática, que es que haya un contrapeso por parte de quien ha pertenecido a este tipo de grupo, es decir, contar lo que ha vivido. Si la sentencia de la Audiencia Provincial da la razón a los Testigos de Jehová lo que va a transmitir a la sociedad es que las víctimas no van a poder hablar. Y eso, en una sociedad plural y democrática, creo que no va a pasar. Sería prácticamente una censura generalizada.

Estamos en una guerra muy política porque si perdemos se va a censurar a las víctimas y la sociedad española necesita saber qué es lo que pasa dentro para tener derecho a decidir si entrar o no.

(P): ¿Crees que puede pesar en esta nueva resolución el gran poder que tiene la organización?

(R): Pesa mucho que sea una religión debidamente inscrita, por eso hay que ser muy valiente para llegar a esa conclusión dentro de la judicatura. Que una religión debidamente inscrita sea calificada como secta destructiva mancha mucho la aparente libertad religiosa, que es uno de los derechos fundamentales más sagrados que hay. Esta mancha en los Testigos de Jehová es algo que no es fácil de sentenciar.

Espero que los jueces no se dejen llevar por sentimientos políticos. La sentencia tiene que ser estrictamente jurídica y que no haya miedo a declarar lo que es veraz.

Si la Audiencia da la razón a los Testigos va a transmitir a la sociedad que las víctimas no pueden hablar

(P): Como abogado experto en grupos coercitivos, ¿son los Testigos de Jehová el más complejo al que te has enfrentado?

(R): Totalmente, porque es un grupo religioso con un poder económico inmenso que lucha, y lo dice abiertamente en sus textos, contra lo mundano, contra todo aquello que no sea Testigo de Jehová. Y ponen todos sus medios en todos los países para hacerlo.

En este caso también han puesto todos sus recursos, con muchísimos abogados, tanto españoles como estadounidenses, porque no quieren que se conozca lo que pasa dentro. Estamos luchando un grupo de víctimas contra un imperio económico a nivel mundial.

La complejidad del caso ha sido máxima y, además, a mí me ha afectado la salud. He tenido mucha ansiedad, yo también me estoy jugando mi carrera profesional. Y lo que nos queda porque esto va para largo. Tanto si ganamos como perdemos esto va a llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Esto es un caso de muchos años, con muchas aristas. Lo llamativo que tiene es que fueron los Testigos los que denunciaron. Eso fue lo que hizo a las víctimas a salir de su cascarón para decir hasta aquí hemos llegado y vamos a reivindicar nuestro derecho a ser víctimas.

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