Las agresiones a profesionales sanitarios continúan en aumento en Andalucía y se han convertido en otro de los síntomas graves del deterioro de la sanidad pública regional. Un problema que, lejos de remitir, parece haberse desbordado ante la inacción del Gobierno andaluz con un Moreno Bonilla desnortado e incapaz de frenar una lacra que afecta directamente a quienes sostienen el sistema sanitario.

El último episodio se ha registrado en el Hospital Regional de Málaga, donde un médico del servicio de urgencias fue agredido físicamente mientras atendía a una paciente. Los hechos ocurrieron en la tarde del pasado miércoles 7 de enero, cuando el facultativo intentaba asistir a una usuaria que presentaba síntomas de una crisis de ansiedad por motivos personales.

Durante la atención médica, la paciente propinó al profesional un puñetazo en el pecho y lanzó varias patadas que el médico logró esquivar. No obstante, la agresión provocó daños materiales en el mobiliario y en el equipamiento sanitario de la consulta.

La situación obligó a la intervención de los vigilantes de seguridad del centro hospitalario, que expulsaron a la agresora de las instalaciones y garantizaron que no regresara al recinto. El facultativo, que no sufrió lesiones físicas de gravedad, cursó la correspondiente Comunicación de Accidente de Trabajo e Incidente (CATI) a su jefa de servicio y se encuentra pendiente de formalizar la denuncia en comisaría.

Ante este nuevo episodio de violencia, profesionales sanitarios se han concentrado esta mañana a las puertas del pabellón B del Hospital Regional para mostrar su rechazo y denunciar la reiteración de agresiones. Se trata de una protesta más dentro de una cadena de concentraciones y movilizaciones que médicos y personal sanitario vienen protagonizando en toda Andalucía para exigir mayor seguridad y medidas efectivas contra esta escalada de violencia.

Una situación que se repite

Esta es la segunda agresión a un facultativo registrada en la provincia de Málaga en lo que va de 2026, un dato que confirma una tendencia creciente en los últimos años. Desde el Sindicato Médico de Málaga insisten en una política de tolerancia cero frente a estas conductas, pero denuncian la falta de respuestas eficaces por parte de la administración autonómica.

El problema sigue creciendo porque la Junta de Andalucía no ha tomado medidas contundentes para proteger a los profesionales”, advierte el colectivo médico, que reclama refuerzos de seguridad, protocolos más ágiles y una respuesta institucional firme que ponga fin a una situación que consideran insostenible.

En los centros hospitalarios andaluces, las agresiones, tanto físicas como verbales, se han convertido en una amenaza cotidiana para quienes trabajan en la sanidad pública, alimentando un clima de inseguridad que afecta no solo a los profesionales, sino también a la calidad de la atención que reciben los pacientes.

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