Pollos sin cabeza.- Ni siquiera la dimisión “de todo lo de Rivera” (el viejo truco es dimitir de la parte que no se cobra) acolcha el batacazo telúrico de Ciudadanos. El dedo de la historia le señalará para siempre como el autor unipersonal de la voladura de su partido con los votantes dentro. En una esquinita de sol del Aljarafe, un viejo amigo de mi altocargo que tiene flirteos con Arrimadas (políticos, ea), lleva escrito en la cara el desasosiego de estos días. Combate el paso de los años con la relativización de las emociones. Pero no todas: como pollo sin cabeza ando, intento explicármelo, intento explicármelo, repite con penosa musicalidad. Bueno, por no ponerme cursi o sobrado, le acaricia la chepa mi altocargo, si preguntas en el departamento de tener un plan con la extrema derecha puede que encuentres los textos de Hannah Arendt y en ellos algunas respuestas mejores que la cerveza sin alcohol.

El susanismo sanchista.- Conviene expurgar de vez en cuando los archivos digitales, buscarse un primo hacker o al niño de tu pareja, que hace maravillas con los teclados. Conviene tirar a la papelera de las profundidades oscuras de internet las solemnes sentencias sobre susanismo versus sanchismo, sobre todo las de una misma (ipsa). Nada más conmovedor que ver al susanismo embutido en el sanchismo (Susana/Pedro, dos personas en una y un solo Sánchez verdadero). Si será bonita la cosa que como regalo de boda Susana le ha entregado a Pedro un diputado andaluz más. Como aquel moribundo que en el momento de expirar quiso darle las gracias a la monja que le refrescaba la frente: “Gracias hermana, ojalá que sus hijos lleguen a obispos”, deseamos fervientemente que (ojalá) los hijos políticos, suponemos,  del susanismo sanchista lleguen a ministros.

Felipistas y podemistas…¡uníos!-  Bonito espectáculo este del felipismo añoso y del comunismo andaluz coincidiendo en los dolores de barriga que les ha producido el abrazo Pedro&Pablo. Toda una reveladora pinza. En el ala aleve de la socialdemocracia sienten como picores en el adeene  cuando un comunista roza sus ibex de toda la vida. Y en la izquierda de la izquierda, donde la superioridad moral es religión (comunistas como teólogos, Octavio Paz, no se lo pierdan) ven con indisimulado espanto este apresurado gobierno de coalición con los traidores de la clase obrera. Mi altocargo, por tocar las narices, les recuerda que el gran teólogo Anguita estuvo media vida de alcalde de Córdoba predicando y cuando se fue, allí seguían los baches. Después de la revolución, creo que es una copla, las nubes se van pero el sol no regresa.

Campohermoso/Londres.- Son nuestros días felices en el infierno, atardeceres luminosos (victoriosos a veces) de noviembre, deliciosa gastronomía de la clandestinidad, compleja gestión del peso del silencio. Esto es, seguimos a salvo de la vulgaridad. Compartimos (that’s the cuestión)  mi altocargo y yo las perplejidades de este “dejá vu” del fascismo español, la vuelta del lenguaje faltón de los señoritos ricos, chulescos y envalentonados por la empanada ideológica de la derecha. Los viejos debates vuelven con su carga de odio. En Campohermoso (Níjar), uno de los pueblos más feos del planeta, los hijos de los inmigrantes que hacen ricos a los agricultores chapotean con los pies desnudos en los charcos. En esas zonas ha barrido Vox. Mi altocargo, que se protege del dolor con latigazos de cinismo, propone que encierren a los negros los domingos y fiestas de guardar, para que no afeen la salida de misa de doce. Cuando ya no era tan niña, una madre de una amiga mía la mandó abortar a Londres en medio del espeso silencio del nacionalcatolicismo que todavía se respiraba? en el aire. En las zonas donde viven las señoras como la madre de mi amiga, han votado masivamente a Vox… Mi amiga, “la de Londres”, ha votado a Vox. Maldito infierno de hipócritas, lepras del alma. Hay un rápido en Tarifa que te deja en Tánger en media hora, farfulla mi altocargo… Faludy nos pille confesados.