Si hay una cultura exótica maltratada por los estereotipos y el conocimiento superficial de su verdadera naturaleza, esa es sin lugar a dudas la japonesa. A los tópicos sobre ninjas o samuráis, hay que sumar aquellos concernientes a la figura de la geisha, con la que occidente ha entrado en contacto a través de una serie de libros y películas realizadas en ocasiones por autores que no han conocido de primera mano la realidad de estas artistas del entretenimiento, cuya labor pervive desde hace siglos. Sin embargo, según Kyoko Aihara, una eminencia en la materia, esto no tiene que ser necesariamente negativo: “Esos trabajos de ficción son los que han dado a conocer fuera de las fronteras de Japón esta figura, y los que han potenciado que exista un interés en la cultura en torno a las geiko y las maiko. Por supuesto, se han realizado desde la visión particular de unos creadores occidentales que quizá no conocían en profundidad esa cultura, o que han preferido potenciar el aspecto romántico de la idea de maiko y geiko, lo que ha provocado que se extiendan ciertas ideas equivocadas o que llevan a la confusión.” Geishas 2 Para solucionar ese desconocimiento, Aihara se encuentra durante este mes en España para participar de la mano de la Fundación Japón en la serie de conferencias ‘La fortaleza de la cultura japonesa: Los Hanamachi de Kioto – El mundo de las Geiko y las Maiko’, que llega hoy al Salón de Grados de la Facultad de Estudios Sociales de Málaga y mañana al Salón de Actos del Centro Internacional – Universidad de Sevilla. La autora de ‘Geisha – A living tradition’, se centrará en detalles desconocidos incluso en Japón sobre esta cultura, como “el trabajo que hay que realizar para poder llegar a ella, las diferentes disciplinas artísticas que hay que dominar, o los diferentes eventos y ceremonias en los que participan”, en sus propias palabras. Es su experiencia personal en los distritos de las geishas, los hanamachi, donde conoció de primera mano la particular relación entre las geiko, geishas experimentadas, y las maiko, aquellas que están en periodo de aprendizaje, y donde tomó las imágenes que acompañan a la conferencia, lo que ha convertido a Aihara en referencia mundial de la materia: “Antes de comenzar a trabajar investigando la cultura y las costumbres de los hanamachi no conocía prácticamente nada acerca de este mundo, así que entré en él sin ninguna idea preconcebida y con muchas ganas de aprender y trabajar para llegar a conocerlo en profundidad. Ahora mi visión sobre esta realidad es la de admiración por una cultura enormemente compleja y sofisticada”, sostiene. Aunque ha pervivido la tradición, el número de geishas ha disminuido en la actualidad respecto a siglos precedentes: “Creo que no se puede hablar de una diferencia en el nivel de importancia”, apunta Aihara. “Quizás sí se puede decir que en otras épocas el número de personas interesadas seriamente en ser clientes de los hanamachi era mayor.” Entre las líneas maestras de la conferencia se encuentran el vínculo que se establece entre las geiko y las maiko, “fortísimo” según Aihara, “tan estrecho en todos los sentidos como el que existe entre hermanas”, o el desarrollo de la artesanía asociada a los hanamachi: “Hay personas que mantienen tradiciones antiquísimas y que siguen practicando esas artes gracias a que los hanamachi, las geiko y maiko, y, por supuesto, sus clientes, siguen existiendo y solicitando sus servicios”, añade. Son, por ejemplo, los artistas relacionados con el diseño de los llamativos kimonos o las horquillas y peinados que lucen.