De filigrana legal e ingeniería presupuestaria, también de mucho absolutismo, podría calificarse una reciente decisión administrativa del presidente del PP malagueño en su doble calidad de presidente también de la Diputación. En concreto se trata de la aprobación de un decreto -con lo cual se orilla y obvia el trámite de licitación y conocimiento público previo-, destinado a "ayudar" al Ayuntamiento de Estepona para sufragar los gastos de un busto en bronce del rey Felipe VI.

Busto para un teatro
Con el epígrafe "Propuesta de concesión de subvención al Ayuntamiento de Estepona con destino a "Realización en bronce del busto de S.M. el Rey D. Felipe VI", el decreto aprobado en la Junta de Gobierno, órgano solo compuesto por diputados provinciales del Partido Popular, da respuesta positiva a la solicitud inicial del Consistorio esteponero solicitando una subvención para un busto regio erigido en el teatro municipal bautizado con el nombre del monarca. Se da la circunstancia de que dicho busto que se halla en la antesala del teatro municipal, fue inaugurado junto a la escultura el pasado mes de marzo y sin embargo la ayuda se concede meses después, en septiembre.

"De interés público, social, humanitario y económico"
El decreto no tiene desperdicio. Alega razones de "interés público, social, humanitario y económico" para la concesión de 14.520 euros al ayuntamiento costasoleño presidido por un valor en alza dentro del PP como es el alcalde, José María García Urbano, notario, amigo de Javier Arenas y que de momento, solo de momento, se resiste a ser una alternativa para liderar un PP en clara regresión provincial, escuálido de poder municipal tras las elecciones y capidisminuido y en precarias minorías tanto el ayuntamiento capitalino como en la propia Diputación.

El busto como elemento de atracción masiva de turistas
En otro apartado del decreto llega el culmen del retorcimiento legal al convertir el futuro busto en un recurso turístico y cultural. Ciertamente la pieza artísitca ha sido realizado por un escultor relevante como es Santiago de Santiago, pero de ahí a mantener como que un nuevo tiempo se abre en Estepona, hay un abismo. El busto es de tal índole y dimensión cultural que descubre "una nueva forma de disfrutar del arte" lo que conllevará, según la "filosofía" que rezuma dicho decreto, un "gran captación de visitantes" procedentes de lares distintos al local que viajarán a Estepona en busca de la estatua erigida. Para finalizar se apela a la "formación, educación y desarrollo individual de las personas", gracias al costoso busto, por supuesto. Solo hubiera faltado finalizar con una frase de exaltación de la gloria y como medio para completar la grandilocuencia de la la ingeniería presupuestaria en forma de decreto, que la escultura regia marcará un antes y un después en el futuro de Estepona.