La Fundación Mezquita de Sevilla ha movido ficha en plena escalada de la polémica por el futuro centro cultural islámico del Polígono Sur. Sus responsables han solicitado una reunión al vicepresidente de la Junta de Andalucía y líder de Vox en la comunidad, Manuel Gavira, con el objetivo de explicarle de primera mano un proyecto que la formación de extrema derecha ha convertido en uno de sus principales frentes políticos en las últimas semanas.
El encuentro, aún sin respuesta por parte de Vox, llega después de que la formación liderada por Santiago Abascal impulsara la paralización temporal de la licencia de obras mediante un recurso presentado en el Ayuntamiento de Sevilla. Aquella iniciativa llevó al Gobierno municipal del PP a retirar el expediente del orden del día de la Gerencia de Urbanismo para solicitar nuevos informes técnicos y jurídicos, una decisión que la oposición interpretó como una cesión a las exigencias de Vox.
En una comparecencia pública celebrada este jueves, los responsables de la fundación defendieron que su iniciativa se ajusta plenamente a la legalidad y reclamaron que el procedimiento administrativo vuelva al terreno técnico del que, a su juicio, nunca debió salir.
"La licencia se concede por criterios técnicos y no ideológicos", afirmó la consejera de la Fundación Mezquita de Sevilla, Jadiya Martínez, quien recordó que el proyecto ya cuenta con un informe técnico favorable de la Gerencia de Urbanismo. "Lo único que esperamos es que se tramite conforme a la legislación vigente, igual que cualquier otro expediente", insistió.
El complejo proyectado, diseñado por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, contempla un centro sociocultural de financiación íntegramente privada que incluirá espacios para actividades educativas, zonas de coworking, cafetería, salas de reuniones y una sala de oración que ocupará aproximadamente el 20% del conjunto.
Respuesta a la campaña de Vox
Durante la comparecencia, la fundación respondió de forma directa a varios de los argumentos utilizados por Vox para rechazar la iniciativa. Uno de ellos hace referencia a la supuesta existencia de una "prioridad musulmana" en los servicios previstos dentro del complejo.
Los promotores negaron tajantemente esa afirmación y aseguraron que "en ningún momento" han empleado esa expresión. Explicaron que el proyecto contempla un servicio de atención sanitaria abierto a toda la ciudadanía, aunque adaptado también a determinadas necesidades alimentarias o culturales que puedan presentar personas musulmanas: "Se ha generado un conflicto ficticio para polarizar a la opinión pública y obtener rédito político", sostuvieron.
Igualmente, la fundación rechazó las acusaciones sobre una presunta "islamización de los barrios", uno de los conceptos más repetidos por Vox durante los últimos días. En este sentido, recordaron que los principios del islam obligan a respetar tanto las leyes como la cultura del país en el que se reside.
Como ejemplo citaron la Mezquita Mayor de Granada, abierta desde hace más de dos décadas en el Albaicín, así como la trayectoria de la propia comunidad musulmana sevillana, presente desde hace más de veinte años en su centro de oración de la plaza Ponce de León.
Los responsables insistieron además en que gran parte de la comunidad musulmana de Sevilla está integrada por ciudadanos españoles nacidos en la ciudad y defendieron que el proyecto busca ampliar la oferta cultural y social del Polígono Sur sin coste alguno para las administraciones públicas.
Denuncian el ataque al solar
La comparecencia también sirvió para denunciar públicamente el acto vandálico registrado hace unos días en la parcela donde está prevista la construcción del complejo. Los impulsores del proyecto aseguraron que el solar apareció con patas y orejas de cerdo, además de restos de sangre, un gesto ampliamente considerado una ofensa hacia la comunidad musulmana por tratarse de un animal cuyo consumo está prohibido por el islam.
El episodio se produjo en plena escalada del debate político y después de varios días marcados por declaraciones de dirigentes de Vox contra el proyecto.
Mientras tanto, el Ayuntamiento mantiene paralizada la concesión de la licencia hasta conocer los nuevos informes jurídicos solicitados por Urbanismo. El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz, reiteró este jueves que será ese análisis técnico el que determine tanto la continuidad del expediente como la conveniencia de abrir o no un proceso de participación ciudadana, una de las exigencias planteadas por Vox.
Frente al creciente clima de confrontación, la Fundación Mezquita quiso cerrar su intervención apelando a los derechos fundamentales reconocidos por la Constitución. "No estamos pidiendo un favor", concluyeron sus responsables. "Estamos ejerciendo un derecho y lo hacemos con un proyecto privado que no le costará ni un solo euro a las arcas públicas".
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