La campaña electoral en Málaga está caliente. Desde la oposición al PP representado por el actual alcalde, Francisco de la Torre, se alega que el regidor está sin ideas, carente de fuerzas y escaso de imaginación para liderar un Ayuntamiento al que todas las encuestas prevén que necesitará de muchas energías para ser gobernado. Piensan que la mayoría absoluta de la que han gozado los populares hasta ahora está perdida y que el nuevo alcalde o alcaldesa deberá gobernar con consenso, intensidad, cintura y muy abierto al pacto y al diálogo.

Toda una vida "dedicada" a la política remunerada
Francisco de la Torre está a punto de cumplir 73 años de edad. Lleva en el Consistorio malagueño otros 20 desde que concurrió en 1995 como independiente, a las elecciones municipales en la lista del Partido Popular con Celia Villalobos. Con la actual vicepresidenta del Congreso de los Diputados ostentó el cargo de concejal Delegado de Urbanismo. Desde el año 2.000 es alcalde de la capital costasoleña.

Presidente de la Diputación en el franquismo, alcalde y senador en democracia
Pero la carrera política del candidato del PP se remonta a 1973. En ese año fue presidente de la Diputación de Málaga con Franco de Jefe de Estado, algo que no airean mucho desde su partido. También hizo su incursión política a escala nacional y en las elecciones generales de 2011 fue elegido senador por Málaga del Partido Popular. Ante las críticas recibidas desde distintos frentes por el abandono de sus tareas en la alcaldía de Málaga, dejó la Cámara Baja en junio de 2014.
Un jubilado con altos honorarios del erario público.



Jubilado desde 2007
Con tan amplia y dilata carrera política surge ahora la noticia, difundida en redes, que en realidad el activo alcalde está jubilado laboralmente desde el año 2007. Por tanto los malagueños tienen al frente del Gobierno municipal a un funcionario de la Junta que, tras pedir el cese de su actividad como funcionario de la Consejería de Agricultura y mantenerse durante años en situación especial de excedencia para dedicarse a la política, finalmente, en 2007 y con 65 años, pidió su jubilación. La ley prohíbe que con más de 70 años se trabaje en la función pública, en este caso en la administración autonómica andaluza.

Ocho años de jubilado pero pluriempleado en política
El Alcalde de la sexta ciudad más importante de España solicitó jubilarse hace ocho años y en 2009 pasó a esa situación vital y laboral aunque ejerce y cobra como alcalde. Más aún, además lo compatibilizó de 2011 a 2014 con el cargo de senador. De la Torre lleva por tanto 8 años de jubilado pero ejerciendo de Alcalde de Málaga.

La ley no permite que con más de 70 años se trabaje en la administración
Francisco de la Torre trabajó en el Instituto Nacional de Investigaciones Agronómicas en 1967. Fue Jefe de Servicio de de la Delegación de Málaga de la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, responsabilidad que ostentó siete años, desde 1988 a 1995. Posteriormente pidió la excedencia para ser teniente de alcalde con Celia Villalobos. Solicitó el cese de su actividad laboral como funcionario de la Junta. A finales de los 80 fue jefe de servicio de la Delegación provincial de la Consejería de Agricultura del Gobierno autonómico. Lleva años en excedencia. Pero el Ejecutivo andaluz no permite que haya quien supere los 70 años trabajando en la administración. El alcalde tuvo que solicitar su jubilación a finales de 2007, y la registró finalmente en 2009. De la Torre el hombre total: funcionario, excedencia, político, jubilado...



Pensión máxima
El regidor del PP cobrará por tanto la pensión máxima y ahora recibe unos honorarios de 62.000 euros anuales. A eso hay que añadir, al sueldo de quince años de regidor, que durante tres años cobró como senador más dietas como concejal del ayuntamiento, un plus municipal de 11.000 euros anuales. O sea, que mientras la ley obliga a los funcionarios a jubilarse, Francisco de la Torre ha llegado a cobrar hasta dos asignaciones públicas.

Ilimitado mandato
Ayer, en un cara a cara con la candidata socialista a a alcaldía, María Gámez, se pudo ver el rostro de un político, que acostumbrado a mantenerse año tras año en la poltrona, se sitúa ahora en el frontispicio de su ocaso. Altivo por su poder absoluto centenario, desdeñó a la socialista negándole su mirada. Y hasta en un momento en el que perdió los nervios -además del debate-, le espetó a Gámez un "viene usted con muy mala educación y con ganas de guerra" simplemente por "atreverse" a interrumpirlo en un debate electoral. Por ello, con esa amplia vida política y "laboral" (de Franco a independiente pasando por la UCD y terminando en el PP), a nadie le ha extrañado que hoy De la Torre se haya mostrado totalmente en contra de la limitación de los mandatos en política, aunque eso implique su desacuerdo con el presidente del PP malagueño. ¿Limitación de mandatos a mí?... el mandato, c'est moi.