El hombre acusado de acabar con la vida de su expareja en Torremolinos (Málaga) en marzo de 2014, tres meses después de que ella terminara la relación, ha admitido este lunes que la mató, aunque no ha podido precisar cómo lo hizo y ha añadido que no fue a su casa para asesinarla, sino para suicidarse. Ha asegurado que está arrepentido y ha apuntado: "siempre me sentiré como un monstruo". Un jurado popular juzga desde este lunes a un hombre al que la Fiscalía de Violencia contra la Mujer de Málaga ha elevado a 25 años la petición de cárcel y lo acusa de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento, al igual que la letrada que representa a los padres de la víctima, profesora en Torremolinos, y la Junta de Andalucía. La defensa dice que es un delito de homicidio. El acusado ha reconocido que la mató, pero ha dicho no saber cómo llegó a acabar con ella. "Sé que fui yo, con mis manos, con el cuchillo, pero no sé cómo fue el ataque con exactitud", ha aseverado, insistiendo en que ha intentado "reconstruir el puzle" en estos años, pero no ha podido. "No sé distinguir la realidad de los sueños, de las pesadillas, de lo que vi o lo que dijeron", ha manifestado. Según las conclusiones iniciales de la fiscal delegada del área de Violencia contra la Mujer, Flor de Torres, el acusado y la víctima mantuvieron una relación durante siete años que terminó a finales de 2013 a instancias de la mujer, pero el hombre "no aceptaba" la ruptura. El día antes a los hechos, el procesado habló con ella y la "culpabilizó" de romper y de un infarto que había sufrido. En ese contexto, señala el ministerio fiscal en su calificación inicial, a la que tuvo acceso Europa Press, se fue a una ferretería de Torremolinos y compró un cuchillo "con la intención ya decidida de acabar con la vida" de su expareja. El mismo día, fue a casa de ella con el arma blanca escondida y, tras una discusión, de forma sorpresiva, "le asestó" una primera puñalada. La mujer le suplicó: "no me mates por favor", pero el hombre, según la fiscal, "siguió asestándole un total de 30 incisiones y heridas con el arma", con lo que el acusado "no buscaba más que aumentar el sufrimiento de la víctima, que nada pudo hacer para defenderse". Éstas se habrían producido, dice la acusación pública, antes de la que le produjo la muerte. Por su parte, el procesado ha relatado este lunes que fue a la vivienda para darle un papel que ella le pidió, aunque ha señalado que llevaba el cuchillo para suicidarse, pero ella le cogió las manos en ese momento. Sí recuerda que la mujer dijo "no me mates o no te mates" y supone que sería porque tendría miedo, aunque ha dicho que entonces no había habido ataque. Ha negado que fuera allí con la intención de matarla y ha asegurado que no compró el cuchillo el mismo día, como dicen las acusaciones, sino antes y para quitarse la vida. Ha apuntado que tras los hechos, se fue a su casa, donde estaba su madre, e intentó acabar con su vida tirándose de un sexto piso y tomando "todas las pastillas que encontré". Ha asegurado que él estaba "supeditado" a ella en la relación y que llegó a tener complejo de inferioridad y a sentirse "anulado", aunque tenía afecto y admiración hacia la víctima. Ha indicado que cuando la mujer rompió él empezó a sufrir una depresión y ha negado que fuera a Aranda de Duero (Burgos), de donde era ella, para seguirla o intentar volver, sino para "despedirme del lugar donde nos enamoramos". "Desde el primer día dije que estaba arrepentido, que nunca lo quise hacer, ojalá me hubiera dado un infarto y hubiera muerto yo y ella estuviera viva", ha indicado el acusado en el juicio. La defensa sostiene en su escrito, en el que pide la absolución por la agravante de alteración psíquica o cinco años de prisión, que durante la relación él perdió el contacto con sus hijos y su familia. VIOLENCIA DE GÉNERO La defensa sostiene que el acusado no tiene el perfil del maltratador y que "esta explosión de violencia escalofriante no responde a un caso de maltrato", pero la fiscal delegada del área de Violencia contra la Mujer ha sostenido en su informe inicial que él mismo declaró en la instrucción "que la apuñaló porque pensaba que se lo merecía por las cosas que le había hecho sufrir, aunque la amaba". "Ésta es la cara de la violencia de género", ha dicho la representante del ministerio público, quien ha incidido en que los médicos que han visto al acusado no han detectado patologías que alteren sus capacidades y ha recordado que en la instrucción sí detalló los hechos. Ha añadido que este asesinato es "una tragedia social" y, por supuesto, para la familia. La abogada que representa a los padres ha reiterado que "lo hizo premeditadamente, lo que él admite" durante la investigación del caso y ha apuntado que fue "porque no quería que la fallecida fuera feliz, no quería la felicidad que irradiaba desde que rompió con él". "La mató sin piedad", ha manifestado.