La calidad del aire en las principales ciudades andaluzas suspende el examen de la normativa europea. Según el análisis de los datos provisionales de 2025 recopilados por Ecologistas en Acción, las estaciones oficiales de medición de Málaga, Granada, Sevilla y Córdoba han registrado concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) superiores al nuevo Valor Límite Anual establecido por la Unión Europea.
El informe, que ha analizado una veintena de ciudades españolas que suman casi 12 millones de habitantes, constata que, aunque el antiguo y obsoleto límite de 40 microgramos por metro cúbico de aire (μg/m3) no se ha superado en ninguna estación (algo que no ocurre en España desde 2022), la realidad es que todas las ciudades estudiadas incumplen la nueva legislación, más estricta y protectora con la salud, que fija el máximo en 20 µg/m³ antes de 2030.
La situación es especialmente crítica en el oriente andaluz. Los datos señalan a Málaga y Granada como puntos negros de la contaminación urbana en España, situándose solo por detrás de Madrid en gravedad. En Málaga, la estación de Avenida Juan XXIII registró una media anual de 31 µg/m³, la segunda más alta del país, superando incluso a Barcelona (29 µg/m³) y quedándose a una sola unidad de la estación de Plaza Elíptica de Madrid (32 µg/m³), tradicionalmente la más contaminada. Asimismo, en Granada, la estación de Granada Norte alcanzó los 30 µg/m³, consolidándose como la tercera ciudad con peores registros.
Por su parte, Sevilla (estación de Torneo, 25 µg/m³) y Córdoba (Avenida Al-Nasir, 22 µg/m³) también superan holgadamente el límite legal de 20 µg/m³ y duplican la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), fijada en 10 µg/m³.
Ecologistas en Acción advierte que, aunque en los últimos años se ha observado una ligera reducción del NO2 debido a la renovación del parque móvil y al descenso de los vehículos diésel, los datos podrían ser peores de lo que reflejan las cifras oficiales. La organización señala que las notables diferencias entre ciudades de tamaño similar (como Zaragoza con 21 µg/m³ frente a los 31 µg/m³ de Málaga) no se deben solo al tráfico, sino a una "deficiente ubicación de las estaciones de medición". Según la normativa, estas deben situarse en los puntos de mayor tráfico ("puntos críticos"). Sin embargo, en muchas ciudades medias, las estaciones no están orientadas al tráfico, lo que "maquilla" los datos y ofrece una imagen de la calidad del aire que no es representativa de lo que respiran realmente los ciudadanos.
Por ello, la organización reclama al Ministerio para la Transición Ecológica que obligue a los ayuntamientos a revisar la ubicación de las estaciones para adaptarlas fielmente a los criterios legales.
El informe es tajante respecto a la responsabilidad municipal. Han pasado ya tres años desde que venció el plazo para que los municipios de más de 50.000 habitantes establecieran Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) y protocolos contra la contaminación. "La mayoría de las ciudades andaluzas no han cumplido siquiera formalmente con estas obligaciones", denuncian desde la organización. Las pocas ZBE aprobadas hasta la fecha se califican de "inoperantes" por su falta de ambición y efectividad real para reducir el tráfico motorizado, que sigue siendo la principal fuente de emisión de NO2. Ecologistas en Acción exige la implantación inmediata de ZBE eficaces que restrinjan realmente el tráfico en los centros urbanos.
En este sentido, la organización valora de forma "muy negativa" la prórroga aprobada por la Comisión Europea respecto a la prohibición de venta de vehículos de combustión para 2035, considerándolo un "mensaje completamente equivocado tanto en materia de reducción de emisiones tóxicas para la salud como de gases de efecto invernadero". Los ecologistas ha explicado que el dióxido de nitrógeno es un gas tóxico que al inhalarse afecta a los tramos más profundos de los pulmones, inhibiendo algunas funciones de los mismos, como la respuesta inmunológica, con la consiguiente merma de la resistencia a las infecciones, siendo responsable de 4.100 muertes prematuras en 2023 en España, según el último informe sobre la calidad del aire publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente.