El TTIP, más conocidas por sus siglas en inglés Transatlantic Trade and Investmen Partneship, tiene como objetivo establecer una unión comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos a través del intercambio de bienes, servicios e inversiones. En él se discute llevar a cabo una serie de medidas que tan solo beneficiará a las grandes multinacionales: armonizar normas igualitarias entre EU y EE.UU, solicitar controles y exigencias administrativas y coordinar medidas legislativas que tengan impacto en el comercio y la inversión entre ambas partes, entre otras . Ante esto, la ciudadanía y ONG se oponen: denuncian lo que el TTIP podría suponer para la sociedad. Pese a ello, el tratado sigue su curso y el pasado julio la Eurocámara aprobó el informe relativo al TTIP. Por último, antes de tratar las posibles consecuencias del TTIP en la pobreza y exclusión social en nuestra comunidad, es importante destacar varios aspectos que hacen de este tratado un agujero negro de dudas y miedos: El secretismo del TTIP: Se está llevando a cabo bajo un completo secretismo, a espalda de los ciudadanos, que tienen mucho que aportar. La opacidad del proceso levanta una hilera de sospechas y desconfianza. Influencia del lobby: Durante los meses previos a las negociaciones del tratado, la Dirección General de Comercio tuvo 520 reuniones a puerta cerrada en el mes de abril de 2013, el 92% era con los lobbies de la industria y el resto con sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil, según han denunciado diversos medios. Las empresas podrán denunciar al Estado: El TTIP recoge la creación de un tribunal de arbitraje privado que permitirá a las grandes multinacionales denunciar a los Estados a favor de sus propios intereses. Sin duda, un hecho sin precedentes. Aquí adquiere importancia la soberanía del Estado, cuanto más dinero tenga mejor podrá defenderse ante una gran multinacional. El papel del Estado quedará relegado por la supremacía de las grandes empresas. Andalucía en los próximos años corre el riesgo de tener que hacer frente a las consecuencias del TIPP. En una comunidad sostenida por sectores como el servicio, el industrial o el agroalimentario, nos preguntamos ¿cómo nos afectará el TTIP? Sector agroalimentario: Andalucía tendrá que abrir sus puertas a los grandes monopolios de la alimentación estadounidenses, por lo que la capacidad de competencia de los agricultores se verá altamente mermada y podrá traer consigo el aumento de paro en la comunidad. Los pequeños agricultores y comercios locales también se verán fuertemente presionados por la situación del mercado. A esto se suma grandes dudas sobre el sector, base económica de muchas familias: la posibilidad de la comercialización de productos transgénicos (hasta la fecha prohibidos en la UE), la posible llegada de la multinacional Monsanto (monopolio de las semillas), incluso la perdida de la denominación de origen, con gran presencia en nuestra comunidad (aceite, jamón, vinos).  En definitiva, el TTIP favorecerá los intereses de las grandes corporaciones en detrimento de los pequeños agricultores, productores y comerciantes, fomentando la precariedad y el empobrecimiento principalmente en los estratos sociales más vulnerables. Sector empresarial: al igual que el sector agroalimentario, este servicio tendrá que competir en la comunidad con la posible llegada de grandes multinacionales. Esta competencia hará que los sectores andaluces tengan que diferenciarse del estadounidense poniendo en duda la permanencia de las empresas andaluzas como la de sus empleados. En ambos sectores las PYMES adquieren gran relevancia, por ser el modelo empresarial idóneo para muchos emprendedores en Andalucía. En Europa el 99,8% de las empresas registradas son PYMES, las cuales aportan el 57% del valor añadido al PIB del continente y sostienen al 66,5% de los empleados, según la Comisión Europea. Además, no podemos olvidar las empresas de economía social, como las cooperativas, que forman parte también de esta base económica de la comunidad y que quedarán supeditadas de nuevo por las multinacionales que están por llegar. Servicios públicos: Todos los servicios públicos forman parte de la materia sobre la que se negocia, menos los audiovisuales (TV, radio, etc.). Lo que más preocupa es el sistema de salud ¿Por qué? Las empresas privadas del sistema de salud de Estados Unidos podrán competir con el sistema público de la Unión Europea, debilitándolo y haciéndose con el sistema sanitario de nuestra comunidad. Aun así, la duda queda, sobre todo teniendo en cuenta que no conocemos lo que se cuece en las negociaciones. A todo esto, no podríamos olvidar un elemento clave a la hora de entender lo qué podrá suponer para la economía y las condiciones de los trabajadores andaluces favorecer la llegada de las grandes multinacionales estadounidenses a Andalucía. EE.UU tan solo tiene suscrito 2 de los 8 convenios fundamentales de la Organización Internacional del Trabajo, esto quiere decir, que las condiciones laborales podrían verse afectadas así como la precariedad de los trabajadores. Pese a todo, la Comisión Europea confía que el TTIP hará que el PIB de la Unión Europea aumente anualmente un 0,5% a los diez años de ponerse en marcha y que generará hasta dos millones de empleos en los países industrializados. ¿Será verdad? No lo sabemos, pero sí conocemos un caso similar al de estas promesas: los resultados del NAFTA (Tratado de Libre Comercio entre EE.UU, Canadá y México). Concretamente, en sectores como el agroalimentario, diez años después de ponerse en marcha el tratado se perdieron cerca de un millón de empleados solo en Estados Unidos. El desconocimiento sobre las negociaciones, el caso de NAFTA, la influencia del lobby, las consecuencias en la pobreza…Las dudas no hacen otra cosa que asomarse constantemente entre la ciudadanía, entre los medios críticos, entre las organizaciones de la sociedad civil…y nosotros nos preguntamos: ¿hay alguien ahí?, ¿alguien nos escucha?