Miércoles, 1 de Octubre de 2014
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Política
La cantinela de la “herencia socialista” ya no cuela ni dentro ni fuera de España
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El martes negro de Mariano Rajoy y de los mercados no pasó desapercibido para la prensa internacional, muy pendientes de la evolución de la deuda española en el contexto de la crisis del euro. El presidente español había intentado contentar a la Comisión Europea con un escueto comunicado de recorte de 10.000 millones de euros en “educación, sanidad y privatizaciones”, pero los mercados le dieron la espalda y desde Bruselas le apretaron nuevamente las tuercas con las comunidades autónomas.

Temor a España en los mercados
Las críticas al presidente del Gobierno español estaban muy presentes en los diarios internacionales de hoy. El Financial Times aseguraba en portada que los temores sobre España estaban agitando los mercados, y en un artículo de opinión de John Plender se insistía en los problemas de un país que tiene que salir de la crisis con los intereses disparados, recetas de austeridad y acción limitada del BCE. El económico británico, que ya tachó de “desconcertantes” los presupuestos de Rajoy, tiene una línea editorial algo escéptica con la imposición de la austeridad de ‘Merkozy’ y es más favorable a políticas expansivas. Pero el Wall Street Journal es un diario salmón inequívocamente alineado con la prioridad contra el déficit y la estabilidad monetaria. Y que ha tenido duras palabras también para Rajoy.

Palo significativo desde el WSJ
Un artículo del diario económico advertía en su titular que el Gobierno de Rajoy está actuando “peor, no mejor”, y apuntaba que la decisión de recortar otros 10.000 millones fue “tan mal comunicada” que aumentó la desconfianza en lugar de disminuirla. Este rotativo forma parte además del imperio de comunicación News Corp, el que asesora Aznar, y siempre ha sido muy hostil hacia Zapatero en su línea editorial.

“Improvisación, contradicciones…”
Pera esa percepción también está dentro de nuestras fronteras. Un diario de la órbita del PP como El Mundo alertaba en su editorial de hoy que “Rajoy está sufriendo también un problema de credibilidad que no puede achacar a Zapatero, puesto que la prima de riesgo llegó a descender a menos de 300 puntos durante el mes de febrero”. “Los mercados tienen la sensación de que Rajoy está perdiendo fuelle por diversas razones, entre ellas, la sensación de improvisación que está dando, las contradicciones entre sus ministros y los dirigentes del PP”.

“Huida hacia adelante sin meta clara”
El País advertía asimismo en su editorial que la pésima jornada de ayer en los mercados supone un “serio aviso” al Gobierno y que “la desconfianza de los inversores señala los límites de las últimas iniciativas del Ejecutivo”, reseñando la “precipitación” y la “falta de coordinación” de sus últimas actuaciones. El mismo asunto abordaba en su editorial Expansión, el económico de Unedisa, apuntando que “la percepción de algunos inversores está protagonizando una huida hacia adelante sin una meta clara”.

Pero la vicepresidenta insiste en la herencia
Ante todas estas señales, la intervención en el Congreso de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría justificándose en la “herencia” de Zapatero -y todos los ministros que han tomado la palabra, Mato, Cañete y Wert- no ha podido dejar de decepcionar, y el grupo socialista ha instado al actual Ejecutivo a que asuman de una vez su responsabilidad y dejen de hablar del legado, mientras que Alfredo Pérez Rubalcaba volvía a tender la mano al presidente.

El PSOE tiende la mano e insta a evitar más incoherencias
El líder del PSOE ha insistido en ese mensaje y en su disposición al diálogo, invitando a Rajoy a que se siente también con sindicatos, empresarios y comunidades autónomas para aunar esfuerzos y lanzar un inequívoco mensaje de fortaleza. Los socialistas recuerdan en este sentido que algunas de sus propuestas descartadas por el PP, como el impuesto a las grandes fortunas, sí las acepta un conservador como Sarkozy en Francia, se implantará en Reino Unido, también con la derecha, y forma parte de la agenda de Obama. Pero los socialistas reclaman al Gobierno que no reincida en las incoherencias, como anunciar un plan contra el fraude fiscal cuando acaban de poner en marcha una amnistía o una reforma laboral supuestamente para reactivar el empleo cuando reconocen que solo este año provocará 630.000 parados más.

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