La ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán–Cortina 2026 dejó claro que Italia entiende el deporte como una extensión de su identidad cultural, y la moda fue uno de los ejes narrativos más potentes de la noche. Celebrada en el estadio de San Siro, con actos simultáneos en Cortina, Livigno y Predazzo, la apertura combinó coreografía, música y vestuario con una elegancia profundamente italiana.
El espectáculo arrancó con una secuencia de ballet inspirada en la escultura clásica, dando paso a una aparición estelar de Mariah Carey, que actuó con un vestido brillante de estética teatral mientras interpretaba un repertorio bilingüe que incluyó ‘Nel Blu Dipinto Di Blu’. Uno de los momentos más emotivos llegó con un desfile liderado por Vittoria Ceretti, donde modelos vestidos en rojo, blanco y verde construyeron visualmente la bandera italiana con creaciones de Giorgio Armani, en homenaje al diseñador y a su legado como firma oficial del equipo nacional.
Más allá del protocolo deportivo
La ceremonia alternó tributos a la música clásica italiana, números de danza contemporánea y apariciones sorpresa, reforzando una narrativa de armonía, herencia y modernidad. El tradicional Desfile de las Naciones volvió a convertir el vestuario en una declaración cultural, con cada delegación apostando por marcas de lujo representativas de su país.
Más allá del protocolo deportivo, la inauguración consolidó a Milán–Cortina 2026 como unos Juegos donde la moda no acompaña: lidera el relato.