La alfombra roja de los Grammy 2026 volvió a demostrar que, cuando la música se cruza con moda, actitud y construcción de imagen, el resultado rara vez es discreto. En una noche marcada por la expectación mediática, el red carpet reunió a algunas de las figuras más influyentes del panorama actual, desde grandes estrellas del pop hasta artistas con una fuerte identidad estética. Por allí pasaron nombres como Chappell Roan, Olivia Dean, Billie Eilish o Addison Rae, confirmando que la alfombra sigue siendo un espacio clave para consolidar relato y presencia cultural, más allá de los premios.
Este año, las propuestas oscilaron entre la escultura pura, el glamour etéreo y decisiones estilísticas deliberadamente polémicas. Transparencias extremas, plumas, cuero, lentejuelas y joyería de gran formato convivieron en una alfombra donde algunas celebridades apostaron por el impacto directo, mientras otras eligieron la elegancia atemporal o la coherencia con su propio imaginario. En ese equilibrio —a veces tenso— entre moda como arte y moda como espectáculo, nueve nombres concentraron la conversación y marcaron el pulso estético de la noche.
Los looks más comentados de la noche
Lady Gaga
Jugó sola. La cantante llegó como un cuervo couture con un vestido negro de plumas y cola dramática. Oscura, teatral y magnética, Gaga volvió a convertir la alfombra roja en una extensión de su universo artístico.
Sombr
Brilló —literalmente— con un traje de Valentino cubierto de lentejuelas. Una lectura elegante del menswear con efecto escenario, pensada para captar luz y atención sin perder sofisticación.
Teyana Taylor
Apareció con un vestido de Tom Ford by Haider Ackermann perfectamente esculpido sobre su cuerpo. Precisión absoluta, líneas limpias y una silueta que parecía diseñada a medida del movimiento. Uno de los ejercicios de sastrería más sólidos de la alfombra.
Miley Cyrus
Rompió con el código de gala apostando por una chaqueta de cuero negra con maxi broches dorados. Más rock, más actitud y cero concesiones al vestido tradicional. Miley fue coherente, directa y reconocible.
Sabrina Carpenter
Una de las imágenes más delicadas de la noche. Lució un vestido de Valentino cubierto de perlas, etéreo y luminoso, que aportó romanticismo y elegancia clásica a una alfombra dominada por el riesgo.
Rosé
Hizo una entrada imponente con un vestido blanco y negro de falda amplia. Atemporal, pulido y muy cinematográfico, fue uno de los looks más refinados y equilibrados de la velada.
Kelsea Ballerini
Impecable en un vestido halter dorado, completamente bordado. Brillo clásico, silueta favorecedora y un look diseñado para funcionar desde cualquier ángulo.
Gesaffelstein
Fiel a su identidad, apareció con su máscara característica. Enigmático y coherente, demostró que mantener un personaje también es una declaración estética.
Karol G
Mención especial —y polémica— para su vestido de encaje azul bebé con transparencias. Lejos de convencer, fue uno de los estilismos más discutidos de la noche. No fue un acierto, pero sí generó conversación, y eso también forma parte del juego.